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El observatorio despegará el 30 de agosto a bordo de un cohete Falcon Heavy. Su misión será estudiar la energía y la materia oscuras, observar miles de millones de galaxias y descubrir nuevos planetas fuera del sistema solar.

La NASA ultima los preparativos para lanzar el telescopio espacial Nancy Grace Roman, uno de los proyectos científicos más ambiciosos de los últimos años y una misión diseñada para investigar algunos de los mayores misterios del universo.

El despegue está programado para el domingo 30 de agosto, a las 7:26 de la mañana, hora de la costa este de Estados Unidos, desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Un cohete Falcon Heavy, operado por SpaceX, será el encargado de colocar el observatorio en camino hacia el espacio.

El telescopio ya superó la revisión de preparación para el vuelo y fue instalado dentro de la cubierta protectora del cohete. Esta estructura lo protegerá de las vibraciones, la presión y el calor producidos durante el ascenso.

Una vez en el espacio, Roman viajará hasta el punto de Lagrange L2, situado aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. En esa región también opera el telescopio James Webb, debido a que ofrece condiciones especialmente favorables para observar el universo.

Un campo de visión cien veces mayor que el del Hubble

Roman posee un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, similar al del telescopio Hubble. Su principal diferencia se encuentra en el tamaño del área que podrá observar en cada exposición.

Su campo de visión será al menos cien veces mayor que el del Hubble, manteniendo una resolución comparable en el espectro infrarrojo. Esto le permitirá estudiar regiones inmensas del cielo con una rapidez imposible para los observatorios anteriores.

Mientras el Hubble suele concentrarse en áreas relativamente pequeñas, Roman podrá producir grandes mapas del universo y observar simultáneamente millones de estrellas y galaxias.

Durante su misión principal, prevista inicialmente para cinco años, podría medir la luz procedente de más de mil millones de galaxias y registrar cientos de millones de estrellas.

La búsqueda de la energía oscura

Uno de los principales objetivos del telescopio será investigar la energía oscura, el nombre utilizado para describir el fenómeno desconocido que estaría acelerando la expansión del universo.

Los científicos todavía no saben qué es ni si su influencia ha permanecido constante a lo largo de la historia cósmica. Roman analizará la distribución de galaxias y supernovas situadas a enormes distancias para reconstruir cómo se expandió el universo durante miles de millones de años.

El observatorio también estudiará cómo la gravedad distorsiona la luz procedente de galaxias lejanas. Este fenómeno, conocido como lente gravitacional, permitirá elaborar mapas de la materia oscura, una sustancia invisible que no emite luz, pero cuya presencia puede detectarse por sus efectos gravitatorios.

Estas observaciones podrían ayudar a determinar si las teorías actuales describen correctamente la gravedad a escalas cósmicas o si será necesario modificarlas.

Roman no observará directamente la energía oscura ni la materia oscura. En su lugar, analizará sus efectos sobre la luz, la expansión del universo y la formación de las grandes estructuras cósmicas.

Miles de nuevos planetas

El telescopio también buscará planetas situados fuera del sistema solar mediante una técnica denominada microlente gravitacional.

Este método aprovecha la forma en que la gravedad de una estrella curva y amplifica temporalmente la luz de otra estrella situada detrás. Si la estrella más cercana posee un planeta, este puede producir una pequeña alteración adicional en la señal observada.

Roman podrá descubrir planetas situados a miles de años luz, incluidos mundos pequeños, planetas alejados de sus estrellas e incluso posibles planetas errantes que viajan por la galaxia sin orbitar una estrella.

La misión realizará un amplio censo de sistemas planetarios para ayudar a establecer qué tipos de planetas son los más frecuentes y hasta qué punto nuestro sistema solar es común o excepcional.

La NASA estima que Roman podría detectar más de 100.000 mundos lejanos durante sus primeros cinco años, aunque esa cifra incluye distintos tipos de objetos y candidatos que deberán analizarse posteriormente.

Una nueva tecnología para fotografiar exoplanetas

Roman transportará dos instrumentos científicos principales. El primero será una cámara de campo amplio destinada a realizar los grandes estudios del cielo.

El segundo será un coronógrafo experimental capaz de bloquear la intensa luz de una estrella para observar los objetos mucho más débiles que la rodean.

La diferencia de brillo entre una estrella y sus planetas dificulta enormemente obtener imágenes directas de esos mundos. El coronógrafo de Roman fue diseñado para distinguir objetos casi mil millones de veces menos luminosos que la estrella alrededor de la cual orbitan.

Su función principal será demostrar tecnologías que podrían utilizarse en futuras misiones destinadas a fotografiar planetas similares a la Tierra y estudiar sus atmósferas. También podrá observar discos de polvo y material donde se forman nuevos sistemas planetarios.

Complementará al Hubble y al James Webb

Roman no reemplazará al Hubble ni al James Webb. Los tres observatorios poseen capacidades diferentes y podrán trabajar de manera complementaria.

Roman identificará grandes cantidades de galaxias, estrellas, supernovas y exoplanetas gracias a su amplio campo de visión. Posteriormente, el James Webb, el Hubble u otros telescopios podrán estudiar con mayor detalle algunos de los objetos más interesantes.

Esta combinación permitirá pasar de la observación detallada de regiones pequeñas a la elaboración de un verdadero censo del universo.

El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera jefa de astronomía de la NASA y una de las principales impulsoras de los observatorios espaciales. Su trabajo fue fundamental para el desarrollo del Hubble, por lo que es conocida como la “madre” de ese telescopio.

Si el lanzamiento y la puesta en funcionamiento se desarrollan según lo previsto, Roman abrirá una nueva etapa en la astronomía: no solamente permitirá contemplar objetos individuales, sino analizar el universo a una escala estadística sin precedentes.