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El responsable de ingeniería de hardware asumirá el mando el primero de septiembre. Recibirá una compañía extraordinariamente rentable, pero presionada para recuperar terreno en inteligencia artificial y demostrar que todavía puede crear productos capaces de transformar el mercado.

Apple iniciará una nueva etapa el próximo primero de septiembre, cuando John Ternus sustituya a Tim Cook como director ejecutivo. El relevo pondrá fin a quince años de Cook al frente de una de las empresas más valiosas e influyentes del mundo.

La transición no implica su salida completa. Cook se convertirá en presidente ejecutivo de la junta directiva y continuará colaborando en determinadas áreas, especialmente en las relaciones con gobiernos y responsables de políticas públicas.

Apple anunció el cambio en abril, después de que su junta directiva aprobara por unanimidad un proceso de sucesión preparado durante varios años. Ternus también se incorporará al consejo de administración.

El sucesor de Steve Jobs

Cook asumió la dirección ejecutiva el veinticuatro de agosto de dos mil once, tras la renuncia de Steve Jobs por motivos de salud. Llegó al cargo en un momento de enorme incertidumbre: Apple perdía a su fundador, principal portavoz y figura creativa más reconocida.

Las comparaciones fueron inevitables. Jobs era identificado con la creación de productos capaces de transformar industrias completas. Cook, en cambio, era un especialista en operaciones, logística y cadenas de suministro.

En lugar de intentar imitar a su antecesor, construyó una Apple diferente: más grande, disciplinada, internacional y rentable.

Durante su administración, el valor bursátil de la compañía pasó de aproximadamente trescientos cincuenta mil millones de dólares a cerca de cuatro billones. Apple se convirtió, además, en la primera empresa estadounidense en alcanzar valoraciones de uno, dos y tres billones de dólares.

Una maquinaria comercial sin precedentes

El gran logro de Cook fue convertir el éxito del iPhone en una plataforma mundial de dispositivos, servicios y suscripciones.

Apple amplió su presencia en relojes inteligentes, auriculares inalámbricos, pagos digitales, contenidos audiovisuales, almacenamiento y música. El Apple Watch y los AirPods se convirtieron en negocios multimillonarios, mientras el área de servicios redujo parcialmente la dependencia de las ventas de nuevos teléfonos.

La compañía también impulsó el desarrollo de procesadores propios para las computadoras Mac. La sustitución de los chips de Intel por Apple Silicon permitió mejorar el rendimiento, reducir el consumo energético y controlar directamente una pieza fundamental de sus productos.

Los últimos resultados presentados bajo la dirección de Cook reflejan la solidez de la empresa que entregará a su sucesor. Apple registró ingresos trimestrales superiores a los ciento nueve mil millones de dólares. Las ventas del iPhone aumentaron más de un veintiuno por ciento y las de las computadoras Mac cerca de un veintinueve por ciento.

Las críticas a la era Cook

El crecimiento financiero estuvo acompañado por una crítica persistente: Apple perfeccionó sus productos, pero no consiguió introducir bajo Cook una categoría con un impacto comparable al iPhone, el iPad o el iPod.

El Apple Watch y los AirPods alcanzaron un considerable éxito comercial, aunque funcionan principalmente como extensiones del ecosistema existente. Las gafas Vision Pro demostraron capacidad tecnológica, pero su elevado precio y adopción limitada impidieron que se convirtieran en un producto masivo.

Apple también canceló su proyecto para desarrollar un automóvil después de años de trabajo e inversiones.

La principal preocupación actual es el retraso de la empresa en inteligencia artificial generativa. Mientras Microsoft, Google, OpenAI, Meta y otras compañías aceleraban el desarrollo de modelos avanzados, Apple adoptó una estrategia más cautelosa, centrada en la protección de la privacidad y el procesamiento local.

Esa posición resulta coherente con su filosofía tecnológica, pero ha dificultado que Siri y Apple Intelligence compitan con los asistentes más avanzados del mercado.

John Ternus, un ingeniero al frente de Apple

Ternus, de cincuenta y un años, lleva aproximadamente veinticinco años trabajando en Apple. Se incorporó en dos mil uno y ascendió hasta convertirse en vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware.

Ha participado en el desarrollo del iPhone, el iPad, el Apple Watch, los AirPods y las Vision Pro. También desempeñó una función destacada en la transición de las computadoras Mac hacia los procesadores diseñados por la propia compañía.

Su nombramiento representa una apuesta por la continuidad interna. Apple no eligió a un ejecutivo procedente de los servicios, las finanzas o la inteligencia artificial, sino a un ingeniero profundamente vinculado con el diseño y la fabricación de sus dispositivos.

Ternus tendrá la misma edad con la que Cook asumió el mando en dos mil once. Su relativa juventud indica que Apple pretende mantener una dirección estable durante un periodo prolongado.

El desafío de la inteligencia artificial

La tarea más urgente del nuevo director será acelerar la estrategia de inteligencia artificial sin abandonar los principios de privacidad, integración y funcionamiento dentro del dispositivo que distinguen a Apple.

La empresa necesita transformar Siri, incorporar funciones verdaderamente útiles en sus sistemas operativos y convencer a consumidores y desarrolladores de que Apple Intelligence puede competir con las plataformas de sus rivales.

Ternus también deberá decidir qué capacidades serán desarrolladas internamente y hasta qué punto Apple continuará dependiendo de modelos creados por otras compañías.

La inteligencia artificial no representa únicamente una función adicional para teléfonos y computadoras. Puede modificar la forma en que las personas interactúan con los dispositivos, reemplazando parcialmente aplicaciones, menús e interfaces tradicionales.

Si el usuario comienza a relacionarse principalmente con un asistente inteligente, el sistema operativo podría perder parte de su protagonismo. Para una empresa cuyo poder depende del control del ecosistema, quedar rezagada supondría un riesgo estratégico.

El primer iPhone plegable como prueba

El primer gran evento de productos bajo la dirección de Ternus está programado para el nueve de septiembre. Apple presentará su nueva generación de teléfonos y podría anunciar su esperado iPhone plegable.

El dispositivo permitiría a la compañía ingresar en una categoría dominada hasta ahora por Samsung y otros fabricantes asiáticos. Los analistas consideran que podría elevar el precio promedio de venta y abrir un nuevo ciclo de renovaciones.

La presentación tendrá una importancia simbólica adicional: será la primera oportunidad para observar el estilo público del nuevo director ejecutivo y conocer la orientación que pretende imprimir a la compañía.

China, componentes y tensiones comerciales

Ternus heredará también una compleja relación con China. Apple continúa dependiendo de proveedores y fábricas instalados en ese país, aunque ha trasladado parte de su producción hacia India y otras naciones.

Las tensiones entre Pekín y la capital estadounidense, las restricciones comerciales y el fortalecimiento de fabricantes chinos amenazan tanto la fabricación como las ventas de la empresa.

A ello se suma la escasez mundial de memorias y otros componentes, impulsada parcialmente por la construcción acelerada de centros de datos para inteligencia artificial. El aumento de los costos ya obligó a Apple a elevar los precios de algunas computadoras y tabletas.

El nuevo director deberá diversificar la producción sin destruir la eficiencia que Cook construyó durante décadas.

Cook seguirá cerca del poder

El paso de Tim Cook a la presidencia ejecutiva de la junta busca garantizar una transición ordenada. Su experiencia en regulación, comercio internacional y relaciones con gobiernos continuará siendo valiosa.

Sin embargo, su permanencia plantea una pregunta inevitable: cuánto margen real tendrá Ternus para modificar la estrategia mientras su antecesor conserva una posición poderosa.

La convivencia puede aportar estabilidad durante los primeros años, pero el nuevo director deberá establecer gradualmente su propia autoridad y demostrar que no es simplemente un administrador del legado de Cook.

Una empresa fuerte ante un cambio decisivo

John Ternus recibirá una Apple mucho más grande y financieramente sólida que la heredada por Tim Cook. Pero también asumirá el mando cuando la inteligencia artificial amenaza con alterar la estructura de toda la industria tecnológica.

Cook demostró que Apple podía prosperar sin Steve Jobs. Multiplicó su valor, perfeccionó su maquinaria operativa y convirtió su ecosistema en uno de los negocios más rentables de la historia.

La misión de Ternus será diferente. No tendrá que demostrar que Apple puede sobrevivir sin su fundador, sino que una compañía construida alrededor del teléfono inteligente también puede liderar la era tecnológica que podría reemplazarlo.