La primera visita oficial de Volodímir Zelensky a Serbia abre una etapa inédita entre Belgrado y Kyiv. Aleksandar Vučić reafirmó el respaldo serbio a la independencia e integridad territorial de Ucrania y ambos gobiernos quieren cerrar un acuerdo de libre comercio antes de finalizar 2026. Sin embargo, Serbia mantiene su negativa a sancionar a Rusia y continúa dependiendo del gas ruso, reflejando el difícil equilibrio geopolítico que intenta mantener entre Moscú y Europa.
Serbia dio este sábado 8 de agosto una nueva señal de acercamiento hacia Ucrania con la conclusión de la primera visita oficial del presidente Volodímir Zelensky a Belgrado desde que llegó al poder en 2019.
Durante dos días de reuniones, el presidente serbio Aleksandar Vučić y Zelensky acordaron profundizar considerablemente las relaciones económicas, desarrollar proyectos conjuntos de infraestructura y trabajar para tener preparado antes de finalizar el año un acuerdo de libre comercio entre Serbia y Ucrania.
El movimiento tiene una importancia política que trasciende el comercio.
Serbia ha sido históricamente uno de los países europeos con relaciones más estrechas con Rusia y, desde el comienzo de la invasión de Ucrania en 2022, ha intentado mantener una complicada posición intermedia: condenó la invasión y reconoce la integridad territorial ucraniana, pero nunca se sumó a las sanciones occidentales contra Moscú.
Ahora Belgrado parece estar ampliando considerablemente su relación con Kyiv.
Vučić reafirma la independencia de Ucrania
Tras reunirse con Zelensky, Vučić reiteró que Serbia respalda la independencia, soberanía e integridad territorial de Ucrania.
No es una declaración completamente nueva, pero adquiere mayor significado al producirse durante la primera visita oficial del mandatario ucraniano a Serbia y en un momento en que Belgrado intenta acelerar su integración con Europa.
Existe además un elemento particularmente importante detrás de la relación entre ambos países: Kosovo.
Serbia continúa considerando Kosovo parte de su territorio y rechaza su independencia. Ucrania, pese a mantener relaciones cada vez más estrechas con Occidente, tampoco reconoce a Kosovo como Estado independiente.
Vučić agradeció precisamente esa posición ucraniana.
Para Belgrado existe así una lógica diplomática de reciprocidad: Serbia respalda la integridad territorial de Ucrania frente a Rusia mientras Kyiv mantiene su respaldo a la integridad territorial serbia frente a la independencia kosovar.
Un acuerdo de libre comercio antes de terminar el año
El componente económico podría terminar siendo incluso más importante que el político.
Ambos gobiernos quieren concluir antes de finalizar 2026 las negociaciones para establecer una zona de libre comercio.
Las conversaciones no comenzaron durante esta visita. Zelensky y Vučić ya habían acordado en mayo reactivar las negociaciones comerciales y habían comenzado a enviar equipos técnicos para preparar los acuerdos.
La visita de Zelensky convierte ahora esa intención en una prioridad presidencial.
Para Serbia, el acuerdo tiene una importancia adicional porque puede ayudar en su proceso para ingresar en la Organización Mundial del Comercio, además de profundizar su integración económica con países que también aspiran a incorporarse a la Unión Europea.
Serbia inició hace años su proceso de adhesión a la UE, pero las negociaciones han avanzado lentamente debido a diferencias relacionadas con reformas institucionales, Kosovo y política exterior.
Ucrania también es candidata a ingresar al bloque.
Esto crea un nuevo punto de convergencia: Belgrado y Kyiv pueden comenzar a verse menos como países situados en lados diferentes del conflicto con Rusia y más como dos futuros integrantes del mismo espacio económico europeo.
Infraestructura, energía y reconstrucción
Las conversaciones también abarcaron proyectos concretos.
Ambos gobiernos discutieron conexiones ferroviarias, infraestructura portuaria y el desarrollo del corredor del Danubio para mejorar las comunicaciones entre Ucrania, los Balcanes occidentales y la Unión Europea.
También analizaron cooperación energética y seguridad alimentaria.
El sector energético resulta especialmente importante para Ucrania después de años de ataques rusos contra centrales eléctricas y redes de distribución.
Serbia ha decidido destinar 2 millones de euros para apoyar al sector energético ucraniano y manifestó además interés en participar en futuros proyectos de reconstrucción del país.
Para Belgrado, esa reconstrucción podría convertirse también en una oportunidad económica para empresas serbias dedicadas a construcción, ingeniería, transporte y energía.
Pero Serbia todavía no rompe con Rusia
El acercamiento tiene límites muy claros.
Vučić no anunció que Serbia vaya a incorporarse a las sanciones occidentales contra Moscú.
Desde 2022, Belgrado ha resistido las presiones para hacerlo.
Serbia continúa dependiendo considerablemente de Rusia para su suministro de gas y conserva relaciones históricas, religiosas y políticas particularmente estrechas con Moscú.
Eso significa que el viaje de Zelensky no representa necesariamente un cambio de alianza.
Representa más bien un intento de Serbia por ampliar su margen de maniobra.
Vučić busca mantener relaciones funcionales con Moscú mientras simultáneamente fortalece sus vínculos económicos y políticos con Kyiv, Bruselas y otros gobiernos occidentales.
Es una estrategia difícil de mantener cuanto más prolongada sea la confrontación entre Rusia y Europa.
Las armas siguen siendo un asunto incómodo
Existe además una controversia que permanece sobre la mesa.
Moscú ha acusado anteriormente a Serbia de permitir que municiones fabricadas por empresas serbias terminen llegando a Ucrania mediante terceros países.
Vučić reconoce que Serbia exporta armamento a diferentes mercados internacionales, pero sostiene que Belgrado no ha enviado directamente armas a Ucrania.
Tras las reuniones con Zelensky, el mandatario serbio aseguró que la cooperación militar no había sido objeto de las conversaciones.
El asunto demuestra hasta qué punto Serbia intenta caminar sobre una línea extremadamente estrecha.
Su industria de defensa necesita mercados internacionales, pero cualquier suministro que termine en manos ucranianas genera tensión inmediata con Moscú.
Rusia observa cómo pierde espacio en los Balcanes
La visita también posee una dimensión regional.
Durante décadas, Serbia fue considerada el principal aliado político de Rusia en los Balcanes occidentales.
Moscú ha utilizado especialmente su respaldo a Serbia en la cuestión de Kosovo como uno de los fundamentos de esa relación.
Pero el atractivo económico de la Unión Europea es considerablemente mayor.
La UE es el principal socio comercial de Serbia y la posible incorporación al bloque continúa siendo uno de los grandes objetivos estratégicos declarados por Belgrado.
El acercamiento con Ucrania puede entenderse dentro de este proceso más amplio de integración europea.
La propia Unión Europea ha insistido este año en que la ampliación hacia los Balcanes occidentales constituye una prioridad geoestratégica, aunque también ha exigido a Serbia mayores reformas y una progresiva alineación con la política exterior europea.
Zelensky también obtiene una victoria diplomática
Para Ucrania, conseguir una relación más estrecha con Serbia tiene un importante valor simbólico.
Kyiv no necesita convencer únicamente a los países que ya forman parte de su bloque de aliados.
También necesita reducir la influencia rusa entre aquellos gobiernos europeos que históricamente han mantenido buenas relaciones con Moscú.
La visita de Zelensky demuestra que incluso uno de los socios tradicionales de Rusia en Europa está dispuesto a profundizar sus relaciones económicas y diplomáticas con Ucrania.
Pero Kyiv también ha hecho concesiones políticas implícitas para facilitar ese acercamiento.
La decisión de mantener su posición de no reconocer la independencia de Kosovo permite construir una relación con Serbia sin obligar a Vučić a realizar una concesión sobre una de las cuestiones más sensibles de la política serbia.
Serbia intenta mirar simultáneamente hacia Moscú y Bruselas
El resultado de la visita refleja perfectamente la estrategia internacional de Serbia.
Belgrado no rompe con Rusia, pero tampoco quiere quedar aislado dentro de una Europa que mantiene una relación cada vez más estrecha con Ucrania.
Vučić intenta conservar el gas ruso, mantener abierta la relación política con Moscú y, simultáneamente, avanzar hacia la Unión Europea, aumentar el comercio con Ucrania y participar eventualmente en su reconstrucción.
Durante algún tiempo esa política puede ser posible.
Pero cuanto más profunda sea la integración europea de Serbia, mayor será la presión para que Belgrado defina con claridad su posición frente a Rusia.
La visita de Zelensky probablemente no marca todavía ese momento.
Sí representa, sin embargo, un cambio significativo: Ucrania y Serbia están dejando de administrar simplemente sus diferencias para comenzar a construir intereses comunes.
Y para Moscú, que durante décadas consideró a Serbia uno de sus socios más seguros en Europa, esa transformación puede resultar mucho más importante que cualquier declaración diplomática.