Las negociaciones entre Irán y Omán avanzan hacia un nuevo mecanismo para el tránsito marítimo por el estrecho de Hormuz, pero Teherán dejó claro este sábado que un acuerdo bilateral no significará automáticamente la reapertura de una de las rutas comerciales más importantes del planeta. Mientras Washington presiona por restablecer la navegación, Irán vincula la apertura a concesiones estadounidenses mucho más amplias.
Las expectativas de una rápida normalización del tránsito por el estrecho de Hormuz volvieron a enfriarse este sábado 8 de agosto después de que Irán asegurara que se encuentra “muy cerca” de alcanzar un acuerdo con Omán, pero advirtiera que ese entendimiento por sí solo no permitirá restablecer completamente la circulación marítima.
El estrecho, situado entre Irán y Omán, constituye uno de los puntos más sensibles de la economía mundial. Antes del conflicto iniciado a finales de febrero, alrededor de una quinta parte del petróleo y gas comercializados globalmente atravesaba diariamente esta reducida vía marítima que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico.
Desde el comienzo de la guerra entre Irán y Estados Unidos, el tránsito ha quedado severamente restringido, alterando las exportaciones energéticas de los países del Golfo y elevando los costos de transporte, seguros y combustible.
Irán y Omán acuerdan una nueva ruta
El canciller iraní Abbas Araqchi confirmó que Teherán y Mascate están próximos a concluir un acuerdo sobre una nueva ruta de navegación.
Irán considera que el sistema utilizado anteriormente para organizar el tránsito marítimo ya no responde a la nueva realidad regional y negocia con Omán un corredor temporal mientras ambos países resuelven los aspectos jurídicos y técnicos de un esquema permanente.
La negociación es especialmente importante porque ambos Estados controlan las costas que rodean el estrecho.
Según los términos discutidos durante los últimos días, Irán obtendría una capacidad mucho mayor para supervisar el tráfico que ingresa al golfo Pérsico, mientras que Omán tendría una función relevante en la salida de los buques.
De concretarse, representaría una modificación considerable del sistema que durante décadas permitió la navegación internacional por Hormuz.
Pero Teherán pone condiciones a Washington
La dificultad está en que Irán separa dos asuntos: el acuerdo marítimo con Omán y la reapertura completa del estrecho.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó este sábado que la normalización del tránsito dependerá fundamentalmente de que Estados Unidos acepte las condiciones planteadas por Teherán, y no solamente de las negociaciones con Mascate.
Entre las exigencias iraníes aparecen compensaciones por los daños causados durante la guerra, el levantamiento de sanciones y del bloqueo estadounidense, la liberación de activos iraníes y el fin de las amenazas contra Irán y sus aliados regionales.
Esto convierte la negociación sobre Hormuz en una pieza de un acuerdo geopolítico mucho mayor.
Estados Unidos, por su parte, había expresado el viernes optimismo sobre la posibilidad de alcanzar rápidamente un entendimiento.
Un funcionario estadounidense indicó que Washington estaría dispuesto a levantar el bloqueo de los puertos iraníes una vez que exista un acuerdo que garantice el tránsito comercial sin impedimentos, aunque cualquier medida estadounidense dependería de que Irán cumpliera efectivamente sus compromisos.
El otro problema: ¿quién controla el estrecho?
Uno de los asuntos más controvertidos es el grado de autoridad que obtendría Irán sobre los barcos.
Una propuesta discutida entre Irán y Omán permitiría a Teherán intervenir sobre el tráfico que ingrese al golfo Pérsico, algo que significaría una concesión considerable para el Gobierno iraní.
Washington ha rechazado históricamente cualquier posibilidad de que Irán tenga capacidad unilateral para controlar el acceso a una ruta marítima internacional de esta importancia.
A esto se suma una segunda disputa: el cobro por atravesar Hormuz.
Irán ha planteado tarifas equivalentes a entre el 5 % y el 7 % del valor de las cargas, mientras Omán ha discutido un sistema cercano al 3 %. Estados Unidos sostiene que el tránsito debería mantenerse libre de este tipo de cargos.
La diferencia no es menor.
Aplicar una tarifa porcentual sobre petroleros con cargas valoradas en decenas o cientos de millones de dólares convertiría el paso por Hormuz en un costo considerable para las compañías energéticas.
Las navieras advierten que el plan podría ser inviable
Incluso si los gobiernos llegan a un acuerdo político, existe un obstáculo adicional: las aseguradoras y las compañías marítimas.
Representantes de la industria han advertido que el sistema actualmente propuesto presenta graves problemas legales.
Estados Unidos mantiene sancionada a la autoridad creada por Irán para administrar el estrecho, por lo que una naviera que pague determinadas tasas podría exponerse a sanciones.
Además, nuevas cláusulas utilizadas por aseguradoras vinculadas al mercado de Lloyd’s pueden retirar la cobertura a embarcaciones que paguen determinados peajes o tasas para atravesar Hormuz.
El resultado es una situación complicada: Irán pretende cobrar por el tránsito, mientras las empresas podrían perder su cobertura o enfrentar restricciones si realizan esos pagos.
Por esta razón, un acuerdo diplomático no significaría necesariamente que cientos de petroleros regresen inmediatamente a la ruta.
Nuevos ataques mantienen elevada la tensión
La inseguridad marítima también continúa.
Emiratos Árabes Unidos acusó este sábado a Irán de atacar con un misil una embarcación relacionada con la empresa petrolera estatal ADNOC mientras atravesaba el estrecho.
No se reportaron víctimas en ese incidente, pero el episodio demuestra que la situación continúa siendo extremadamente inestable incluso mientras avanzan las conversaciones diplomáticas.
Omán, que intenta desempeñar un papel mediador, condenó los ataques contra embarcaciones y pidió evitar cualquier acción que pueda perjudicar las negociaciones.
El petróleo reacciona a cada señal política
La incertidumbre alrededor de Hormuz se refleja directamente en los mercados.
El petróleo Brent cerró el viernes en US$83,55 por barril, con un aumento de US$1,06 durante la jornada, mientras el West Texas Intermediate terminó en US$78,18.
La subida ocurrió precisamente porque los inversores comenzaron a dudar de que las conversaciones conduzcan rápidamente a una reapertura completa del estrecho.
Durante los últimos días los precios han experimentado fuertes variaciones dependiendo de cada declaración proveniente de Washington, Teherán, Omán o los países del Golfo.
La razón es sencilla: Hormuz continúa siendo prácticamente insustituible a corto plazo para una parte significativa de las exportaciones energéticas de la región.
Mucho más que una disputa regional
Una reapertura completa permitiría normalizar progresivamente los flujos de petróleo y gas, reducir los costos de transporte marítimo y aliviar parte de las presiones inflacionarias provocadas por la crisis energética.
Pero una prolongación del cierre tendría el efecto contrario.
Cuanto más tiempo permanezca restringida la ruta, mayores serán las presiones sobre las reservas comerciales de petróleo, los seguros marítimos, los precios energéticos y eventualmente los costos de transporte y producción en buena parte del mundo.
Por eso, el verdadero indicador de que la crisis está terminando no será simplemente el anuncio de un acuerdo entre Irán y Omán.
Será necesario observar petroleros cruzando nuevamente Hormuz con normalidad, seguros marítimos reduciendo sus primas de riesgo, desaparición de los ataques contra barcos y un acuerdo político más amplio entre Washington y Teherán.
Por ahora, ninguno de esos elementos está plenamente garantizado.
El acuerdo entre Irán y Omán puede ser el primer paso hacia la reapertura de Hormuz, pero la principal arteria energética del planeta continúa cerrada en medio de una negociación donde petróleo, seguridad y poder geopolítico están profundamente entrelazados.