0 5 mins 2 horas

El nuevo observatorio estudiará la energía oscura y buscará planetas fuera del sistema solar. Su amplio campo de visión permitirá investigar grandes regiones del universo con detalle.

La NASA lanzó este domingo 30 de agosto el telescopio espacial Nancy Grace Roman desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El observatorio despegó a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX y comenzó su viaje hacia una órbita desde la que investigará algunas de las mayores incógnitas de la astronomía: la naturaleza de la energía oscura, la distribución de la materia oscura y la diversidad de los sistemas planetarios.

El lanzamiento se produjo a las 7:26 de la mañana, hora local. Posteriormente, la agencia confirmó que Roman se había separado de la segunda etapa del cohete y volaba de forma independiente. Ese paso marca el comienzo de una fase de despliegues, comprobaciones y calibración antes de iniciar las observaciones científicas.

Una mirada panorámica del universo

La principal ventaja de Roman es su capacidad para combinar imágenes infrarrojas detalladas con un campo de visión al menos cien veces mayor que el de Hubble. Esto le permitirá estudiar extensas regiones del cielo y reunir observaciones de enormes cantidades de estrellas y galaxias.

La comparación no significa que Roman tenga cien veces más resolución ni que sustituya a Hubble. Su fortaleza es la cobertura: mientras otros observatorios profundizan en regiones pequeñas o en objetos concretos, Roman podrá ofrecer una perspectiva panorámica que ayude a identificar patrones y seleccionar objetivos para investigaciones posteriores.

El telescopio cuenta con un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, del mismo tamaño que el de Hubble. Su diseño e instrumentación están orientados a realizar grandes estudios del cosmos, complementando las capacidades de los observatorios que ya operan en el espacio.

Dos grandes incógnitas: materia y energía oscuras

Entre sus objetivos está mejorar la comprensión de la energía oscura, el nombre utilizado para describir el componente asociado a la expansión acelerada del universo. Su naturaleza continúa siendo desconocida.

La materia oscura plantea un problema diferente: no se observa directamente mediante la luz, pero sus efectos gravitatorios permiten inferir su presencia. Roman estudiará grandes poblaciones de galaxias para aportar información sobre la estructura y la evolución del universo.

La misión no garantiza resolver estas preguntas de manera definitiva. Su contribución será proporcionar mediciones y conjuntos de datos que permitan poner a prueba las explicaciones actuales y desarrollar otras nuevas.

Nuevas herramientas para estudiar planetas

Roman también investigará planetas que orbitan otras estrellas. Uno de sus instrumentos es un coronógrafo experimental, desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, que probará tecnologías para bloquear la intensa luz estelar y distinguir objetos mucho más débiles a su alrededor.

Esta demostración puede ayudar a preparar futuros observatorios dedicados al estudio directo de mundos lejanos. No equivale, sin embargo, a una misión diseñada para detectar vida extraterrestre.

El destino de Roman es una órbita alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. La puesta en servicio está prevista a lo largo de unos tres meses, con una misión científica inicial de cinco años.

El observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, primera jefa de Astronomía de la NASA y figura decisiva en el desarrollo de Hubble. Su legado continúa ahora con un instrumento cuya promesa va más allá de obtener imágenes espectaculares: reunir una visión amplia del universo para descubrir relaciones y fenómenos que todavía no sabemos buscar.