El “no” se impone con el 52,8 % de los votos. El Gobierno respetará el resultado y Bruselas asegura que el país seguirá siendo un socio cercano.
Islandia rechazó retomar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea en el referendo celebrado este sábado 29 de agosto. Con el escrutinio completado, el “no” obtuvo el 52,8 % frente al 47,2 % del “sí”, frenando la propuesta de volver a discutir las condiciones de una eventual incorporación al bloque.
La participación alcanzó el 82,5 %. El resultado dejó una diferencia territorial: los partidarios de negociar ganaron en las dos circunscripciones de Reikiavik, pero ese respaldo no compensó la ventaja de sus adversarios en el resto del país.
La primera ministra, Kristrún Frostadóttir, anunció que su Gobierno respetará la decisión y no continuará las negociaciones durante el mandato actual. Aunque la consulta era de carácter consultivo, el compromiso del Ejecutivo convierte el resultado en un freno político efectivo al proceso.
La votación no decidía el ingreso inmediato de Islandia en la UE. La pregunta era si debían reanudarse las conversaciones con Bruselas. Un eventual acuerdo habría tenido que someterse a una segunda consulta, por lo que el triunfo del “sí” tampoco habría garantizado la adhesión.
La soberanía nacional, el control de los recursos naturales y el coste de vida ocuparon el centro del debate. Los defensores de negociar presentaban la integración como una oportunidad para conseguir mayor estabilidad económica e influencia en las decisiones europeas. Sus adversarios cuestionaban las concesiones que podría exigir la incorporación.
La pesca fue uno de los asuntos más sensibles. El sector pesquero teme que la pertenencia a la Unión obligue a modificar el control nacional sobre sus recursos bajo la política pesquera común. La discusión conecta así una actividad económica fundamental con una cuestión política: quién decide sobre su aprovechamiento.
El resultado no supone una ruptura con Europa. Islandia ya participa en el Espacio Económico Europeo, que la vincula al mercado único, y forma parte del espacio Schengen. Esos mecanismos permiten mantener una relación estrecha con los países comunitarios sin ser miembro de la UE.
Desde Bruselas, la Comisión Europea expresó su respeto por la decisión de los votantes. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, también reivindicó a Islandia como uno de los socios más cercanos y fiables del bloque. Tras intercambiar mensajes con Frostadóttir, ambas partes manifestaron su voluntad de seguir reforzando la relación.
El proceso de acercamiento tiene una larga trayectoria. Islandia solicitó el ingreso en 2009, después de la crisis financiera que sacudió al país. Las negociaciones se paralizaron en 2013 y, en 2015, el Gobierno de entonces comunicó que ya no consideraba a Islandia candidata. La coalición que gobierna desde 2024 recuperó el debate mediante la convocatoria de esta consulta.
El referendo mantiene, por ahora, el modelo de cooperación existente. Al mismo tiempo, el respaldo del 47,2 % a reabrir las conversaciones muestra que la opción europea conserva una base considerable. El desafío del Gobierno será gestionar esa división y fortalecer los vínculos con sus vecinos respetando el mandato de no avanzar hacia la adhesión durante esta legislatura.