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El presidente comparecerá el 3 de septiembre para explicar la gestión de la emergencia migratoria, entre críticas de la oposición y de varios de sus apoyos parlamentarios.

Pedro Sánchez afrontará el próximo jueves una comparecencia extraordinaria en el Congreso de los Diputados para explicar la respuesta del Gobierno español a la crisis migratoria de Ceuta. La sesión llega más de un mes después de las entradas multitudinarias desde Marruecos y mientras la ciudad continúa lejos de recuperar la normalidad.

La emergencia se ha convertido en uno de los principales asuntos del comienzo del curso político. Sánchez deberá responder a las exigencias de información sobre la actuación del Ejecutivo, la coordinación institucional y las medidas para atender a los migrantes y aliviar la presión sobre la población ceutí.

El Gobierno había propuesto inicialmente el 9 de septiembre para la comparecencia. Sin embargo, la Junta de Portavoces fijó la sesión para el día 3, después de que diferentes grupos consideraran insuficiente esperar hasta el primer pleno ordinario previsto.

Las críticas no proceden únicamente del Partido Popular. El PNV reclamó una intervención inmediata; Junts cuestionó que transcurriera más de un mes sin explicaciones del presidente ante la Cámara, y Podemos rechazó el calendario inicialmente planteado. Dentro de Sumar hubo posiciones distintas: Compromís reprochó la tardanza, mientras la portavoz parlamentaria del grupo subrayó que lo fundamental era que Sánchez compareciera.

Ceuta es una ciudad autónoma española situada en el norte de África, junto al estrecho de Gibraltar y fronteriza con Marruecos. Su posición la convierte en una de las fronteras terrestres de la Unión Europea en el continente africano. Esa particularidad añade una dimensión internacional a una crisis que combina necesidades humanitarias, control fronterizo y cooperación entre administraciones.

El Ejecutivo ha establecido un mando único encabezado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. Entre las actuaciones comunicadas figuran la búsqueda de espacios de acogida adecuados y la redistribución de menores migrantes no acompañados hacia otras comunidades autónomas. La coordinación también incorpora al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.

Mientras tanto, la tensión persiste en las calles. Este domingo se celebró una protesta para reclamar la dimisión del delegado del Gobierno. Las movilizaciones y el malestar vecinal conviven con las necesidades de personas que permanecen en condiciones precarias, lo que exige abordar simultáneamente la convivencia y la atención humanitaria.

El PP ha situado Ceuta en el centro de su ofensiva contra Sánchez. Alberto Núñez Feijóo reclama explicaciones sobre la gestión de la emergencia y la información disponible antes de las entradas. Los populares también han anunciado su intención de personarse en la causa judicial sobre los hechos.

Desde el Gobierno se defiende la cooperación con Marruecos y se atribuyen parte de las dificultades a los problemas logísticos de la respuesta. El Ejecutivo prepara, además, actuaciones para reforzar los servicios y apoyar la recuperación económica de la ciudad.

La comparecencia será una oportunidad para contrastar esas explicaciones con las preguntas de los grupos parlamentarios. Para Ceuta, sin embargo, el alcance de la respuesta dependerá de resultados concretos: mejorar la acogida, recuperar el funcionamiento cotidiano de la ciudad y aclarar qué medidas permitirán prevenir otra emergencia similar.