El producto interno bruto avanzó un 1,4 % durante el segundo trimestre, impulsado principalmente por las actividades agropecuarias, pesqueras y mineras. El repunte de los precios podría obligar al Banco de México a mantener una política monetaria restrictiva.
La economía mexicana creció un 1,4 % durante el segundo trimestre de 2026 frente a los tres meses anteriores, registrando su expansión trimestral más fuerte desde comienzos de 2022.
Los nuevos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran una recuperación significativa después de la contracción revisada del 0,3 % registrada durante el primer trimestre.
El resultado definitivo fue ligeramente inferior al crecimiento preliminar del 1,5 % calculado por el instituto, pero confirma que la segunda mayor economía de América Latina recuperó dinamismo entre abril y junio.
En comparación con el mismo periodo de 2025, la actividad económica aumentó un 2,1 %.
Los tres grandes sectores medidos por el organismo registraron avances. Las actividades primarias, que incluyen agricultura, ganadería, pesca y minería, encabezaron el crecimiento con una expansión trimestral del 2,4 %.
Sin embargo, los datos mensuales muestran que la recuperación todavía enfrenta dificultades. La economía se contrajo un 0,1 % en junio respecto a mayo, aunque mantuvo un crecimiento interanual del 2,8 %.
La inflación vuelve a presionar
El repunte económico coincidió con una nueva aceleración de la inflación. Los precios al consumidor aumentaron un 3,26 % interanual durante la primera mitad de agosto, frente al 3,10 % registrado un mes antes.
La cifra permanece dentro del objetivo del Banco de México, establecido en un 3 % con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. No obstante, la persistencia de la inflación subyacente continúa generando preocupación.
Este indicador, que excluye algunos precios especialmente volátiles como los alimentos y la energía, alcanzó un 3,93 % interanual. Su comportamiento permite evaluar con mayor precisión si las presiones inflacionarias se están extendiendo al resto de la economía.
En comparación con la primera mitad de julio, los precios generales aumentaron un 0,10 %, mientras la inflación subyacente avanzó un 0,08 %.
Banxico enfrenta una decisión complicada
El crecimiento económico y la persistencia de la inflación reducen el margen del Banco de México para disminuir las tasas de interés. Incluso podrían aumentar la presión para considerar una nueva subida si los precios continúan acelerándose.
Banxico mantuvo este mes su tasa de referencia en el 6,5 %. Las actas de su última reunión mostraron que los integrantes de la institución se inclinaban por conservarla sin cambios durante un periodo prolongado.
Una tasa elevada ayuda a contener la inflación al encarecer el crédito y moderar el consumo. Sin embargo, también puede frenar la inversión empresarial, la compra de viviendas y la generación de empleo.
El banco central deberá determinar ahora si el crecimiento del segundo trimestre representa una recuperación sostenible o solamente un rebote después de la contracción registrada al comienzo del año.
Una recuperación todavía desigual
Las nuevas cifras ofrecen una señal positiva para el Gobierno de Claudia Sheinbaum, que busca mantener la inversión y el empleo en un entorno internacional marcado por tensiones comerciales y cambios en la política arancelaria estadounidense.
No obstante, el comportamiento de junio y el aumento de los precios muestran que la economía mexicana todavía enfrenta riesgos. Una inflación persistente puede reducir el poder adquisitivo de las familias, mientras unas tasas de interés altas podrían limitar el crecimiento durante los próximos meses.
El desafío de las autoridades será evitar que la recuperación pierda fuerza y, al mismo tiempo, impedir que el mayor consumo y la actividad económica provoquen una nueva escalada inflacionaria.