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Los productores vinculados a la OPEP elevaron su bombeo hasta 23,63 millones de barriles diarios en julio, impulsados por la recuperación de Arabia Saudí, Irak y Kuwait. Sin embargo, la producción continúa un 17% por debajo de enero y las dificultades para normalizar el tránsito por el estrecho de Ormuz mantienen al mercado petrolero bajo una fuerte presión geopolítica.

La industria petrolera del Golfo Pérsico comienza a recuperar parte de la producción perdida durante los meses más duros de la crisis de Oriente Medio, pero todavía está muy lejos de haber regresado a la normalidad.

Los once países que actualmente integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), junto con Emiratos Árabes Unidos —que abandonó formalmente el grupo en mayo pero continúa incluido en algunas estadísticas del informe— produjeron durante julio 23,63 millones de barriles diarios.

La cifra representa un incremento del 7,5% respecto a junio y confirma el segundo mes consecutivo de recuperación después del desplome provocado por la guerra con Irán y las dificultades de navegación en el estrecho de Ormuz.

Irak protagoniza la recuperación

La recuperación está concentrada principalmente en los grandes productores del Golfo.

Arabia Saudí elevó su producción un 8,7% durante julio, mientras Irak protagonizó el incremento más espectacular, con un crecimiento del 34% respecto al mes anterior.

Kuwait aumentó su bombeo alrededor de un 27%.

Incluso Irán consiguió elevar ligeramente su producción, aunque apenas en unos 26.000 barriles diarios, mientras las restricciones sobre sus exportaciones continúan limitando su capacidad para recuperar los niveles anteriores al conflicto.

Una medición independiente realizada por Reuters —que ya excluye a Emiratos Árabes Unidos de las cifras de la OPEP— calcula que los once miembros actuales produjeron aproximadamente 19,85 millones de barriles diarios, 1,17 millones más que en junio.

Según ese estudio, Irak fue también el país que más contribuyó al aumento del suministro, seguido por Kuwait.

La recuperación todavía deja un enorme agujero

El crecimiento del 7,5% puede parecer extraordinario, pero parte de una base excepcionalmente baja.

La producción de julio continúa aproximadamente 17% por debajo de la registrada en enero, antes de que el conflicto con Irán alterara profundamente la producción y las rutas de exportación del Golfo.

En mayo, la producción de los actuales miembros de la OPEP había caído a su menor nivel registrado por los sondeos de Reuters desde al menos el año 2000, incluso por debajo de los niveles alcanzados durante el hundimiento de la demanda provocado por la pandemia de 2020.

La subida de julio debe interpretarse, por tanto, como una recuperación parcial desde niveles extraordinariamente deprimidos y no como una expansión normal de la oferta petrolera.

Ormuz continúa siendo el gran problema

El principal obstáculo sigue siendo el estrecho de Ormuz.

Por este corredor marítimo pasa normalmente cerca del 20% del petróleo consumido en el mundo, lo que convierte cualquier alteración de la navegación en una amenaza inmediata para los mercados energéticos internacionales.

Las exportaciones comenzaron a recuperarse durante algunas semanas, pero la navegación continúa sometida a interrupciones, riesgos militares y elevados costes logísticos.

La Agencia Internacional de la Energía estima que la producción mundial de petróleo podría reducirse en unos 4,3 millones de barriles diarios durante 2026 como consecuencia principalmente de los problemas de suministro derivados de Oriente Medio.

Esto explica una aparente contradicción del mercado: la OPEP produce mucho más que hace un mes, pero la preocupación por la disponibilidad futura del petróleo continúa siendo elevada.

OPEP+ también aumenta el bombeo

La recuperación no se limita a los miembros tradicionales del cartel.

La alianza OPEP+, que incorpora productores externos como Rusia, Kazajistán, México y Azerbaiyán, alcanzó durante julio aproximadamente 37,6 millones de barriles diarios, un incremento cercano al 4% respecto a junio.

Además, varios países del grupo continúan desmontando progresivamente los recortes voluntarios de producción adoptados años atrás.

Para septiembre está previsto introducir aproximadamente 188.000 barriles diarios adicionales, completando sobre el papel el retiro del recorte de 1,65 millones de barriles diarios establecido en 2023.

Sin embargo, existe una diferencia importante entre las cuotas autorizadas y la capacidad real de producir.

La guerra y las dificultades para transportar petróleo desde el Golfo han impedido que varios países alcancen las cantidades permitidas por la propia organización.

La OPEP comienza a rebajar sus expectativas

Al mismo tiempo que intenta recuperar la producción, la OPEP está moderando sus expectativas sobre el crecimiento del consumo mundial.

El grupo redujo este miércoles por cuarta vez consecutiva su previsión de crecimiento de la demanda para 2026 y ahora espera que el consumo mundial aumente aproximadamente 580.000 barriles diarios durante el año.

La organización continúa siendo bastante más optimista que la Agencia Internacional de la Energía, que prevé una contracción del consumo mundial en 2026.

La diferencia entre ambas instituciones refleja uno de los grandes interrogantes del mercado: si la economía mundial será capaz de absorber una mayor producción una vez que las rutas de suministro se normalicen.

Para 2027, la OPEP vuelve a ser más optimista y prevé una aceleración del consumo, especialmente impulsada por China, India y otras economías asiáticas.

El petróleo continúa condicionado por la geopolítica

La evolución de los precios demuestra que el suministro sigue dependiendo más de la política internacional que de las decisiones tradicionales de producción.

Este miércoles, el petróleo Brent cotizaba alrededor de 88,88 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate estadounidense se situaba cerca de los 83,31 dólares.

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, las dificultades para reabrir completamente Ormuz y los ataques contra infraestructuras y embarcaciones de la región mantienen una prima de riesgo importante sobre el petróleo.

La propia OPEP reconoció en su informe mensual que el resurgimiento de las tensiones en Oriente Medio y los incidentes con barcos durante julio volvieron a aumentar el temor a nuevas interrupciones del suministro.

Más petróleo, pero todavía sin normalidad

El incremento del 7,5% representa una mejora considerable para los productores del Golfo.

Arabia Saudí, Irak y Kuwait están recuperando capacidad. La OPEP+ incrementa nuevamente su suministro y parte de los recortes adoptados durante los últimos años está desapareciendo.

Pero el dato más importante puede ser otro: incluso después de esta fuerte recuperación, la producción continúa 17% por debajo de los niveles anteriores a la crisis.

Mientras el estrecho de Ormuz no recupere plenamente su funcionamiento y la tensión regional continúe amenazando infraestructuras y rutas marítimas, el mercado seguirá expuesto a movimientos bruscos.

La OPEP ha conseguido volver a abrir parcialmente el grifo.

Lo que todavía no ha conseguido Oriente Medio es devolverle estabilidad al mercado petrolero mundial.