La OCDE advierte que los resultados educativos continúan cayendo en numerosos países, mientras una quinta parte de los estudiantes presenta bajo desempeño en las tres áreas evaluadas.
Los estudiantes de quince años de los países y economías participantes en PISA registraron en 2025 el nivel medio de rendimiento más bajo observado hasta ahora en varias de las competencias analizadas, según el informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El deterioro más pronunciado se produjo en lectura. El promedio de los países de la OCDE cayó hasta los 461 puntos, frente a los 489 registrados en 2015, una pérdida de 28 puntos. La organización considera especialmente preocupante esta tendencia porque la comprensión lectora es fundamental para aprender en todas las asignaturas, evaluar información y desenvolverse en una sociedad cada vez más digital.
Las matemáticas también registraron un retroceso importante. El promedio de la OCDE descendió 22 puntos entre 2015 y 2025, hasta situarse en 463 puntos. En ciencias, el descenso fue más moderado: la media pasó de 489 a 482 puntos durante el mismo periodo.
El informe PISA 2025 evaluó a más de 760.000 estudiantes de quince años en 91 países y economías. La prueba no mide únicamente la memorización de contenidos, sino la capacidad de aplicar conocimientos a situaciones de la vida real.
Uno de cada cinco estudiantes presenta bajo desempeño en las tres áreas
La OCDE estima que el veinte por ciento de los estudiantes de sus países miembros tiene un rendimiento bajo simultáneamente en lectura, matemáticas y ciencias. En 2022, esa proporción era del dieciséis por ciento.
Estos alumnos no cuentan con las competencias básicas que necesitan para continuar con éxito sus estudios, incorporarse al mercado laboral o resolver problemas cotidianos. La situación resulta todavía más preocupante porque el aumento del bajo desempeño no se debe a una mejora de los estudiantes más vulnerables, sino principalmente a la caída de los resultados entre quienes anteriormente obtenían mejores calificaciones.
La organización también señala que el debilitamiento de los aprendizajes comenzó antes de la pandemia de COVID-19 en numerosos países. Por ello, aunque la interrupción de las clases pudo agravar el problema, los datos apuntan a dificultades más profundas y persistentes en los sistemas educativos.
La lectura larga y compleja es una de las principales dificultades
Los estudiantes enfrentan mayores problemas cuando deben comprender textos extensos, integrar información procedente de varias fuentes, identificar conceptos implícitos o elaborar una síntesis.
La OCDE relaciona esta evolución con cambios en los hábitos de estudio, una menor frecuencia de lectura por placer y un aumento del tiempo dedicado a dispositivos digitales. Más de uno de cada cuatro estudiantes afirmó que sus compañeros se distraen con dispositivos electrónicos durante la mayoría o la totalidad de las clases de ciencias.
El informe, sin embargo, no concluye que toda utilización de la tecnología sea perjudicial. El uso moderado de herramientas digitales con fines educativos aparece asociado con mejores resultados, mientras que la distracción constante y el uso excesivo se relacionan con un rendimiento más bajo.
Asia mantiene el liderazgo educativo
A pesar del deterioro general, varias economías asiáticas y algunos países europeos continúan entre los sistemas con mejores resultados en las tres áreas. Entre ellos figuran Singapur, Japón, Corea del Sur, Estonia, el Reino Unido y varias jurisdicciones chinas.
La OCDE también identifica países que lograron mejorar en determinadas áreas o reducir la proporción de estudiantes con bajo desempeño. Entre los ejemplos mencionados se encuentran Costa Rica, Turquía, el Reino Unido, El Salvador, Uruguay y los Emiratos Árabes Unidos.
La OCDE pide recuperar el esfuerzo intelectual
El organismo recomienda concentrar los programas educativos en un conjunto más reducido de conocimientos esenciales, garantizar expectativas académicas claras y fortalecer la formación práctica de los docentes.
También plantea limitar las distracciones digitales durante las clases y utilizar la inteligencia artificial como apoyo para la retroalimentación y la práctica personalizada, sin permitir que sustituya el esfuerzo intelectual del estudiante.
“La comprensión real surge cuando el alumno realiza el proceso de pensamiento, no cuando una herramienta lo hace en su lugar”, advierte el informe.
Fuentes Externas:
- OCDE — Informe PISA 2025, volumen I
- Associated Press — Los resultados globales de PISA 2025
- El País — Cinco datos del informe PISA 2025