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Las elecciones autonómicas del 23 de mayo de 2027 empiezan a condicionar la estrategia de los principales partidos españoles. PP, PSOE y Vox llegarán a una cita que renovará diez gobiernos regionales y que puede convertirse en el principal termómetro político del país antes de las próximas elecciones generales.

España ya ha comenzado, con casi un año de anticipación, la carrera hacia uno de los grandes acontecimientos políticos de 2027.

El próximo 23 de mayo, coincidiendo con las elecciones municipales en todo el país, está prevista la renovación de los parlamentos de Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja, además de las asambleas de Ceuta y Melilla. La legislación electoral española establece que estos comicios se celebren el cuarto domingo de mayo del año correspondiente.

No serán simplemente diez elecciones regionales independientes.

El resultado permitirá medir el estado de las principales fuerzas políticas después de un ciclo electoral autonómico que durante 2025 y 2026 consolidó el peso territorial de la derecha y aumentó, al mismo tiempo, la capacidad de Vox para condicionar gobiernos encabezados por el Partido Popular.

PP quiere ampliar su mapa territorial

El Partido Popular parte de una posición especialmente fuerte.

Los últimos procesos autonómicos dejaron en manos de la derecha territorios que durante décadas habían tenido una fuerte presencia socialista. En Extremadura, Aragón y Castilla y León aumentó además el peso conjunto del bloque conservador, mientras que en Andalucía el PP perdió su mayoría absoluta pero mantuvo una clara ventaja sobre sus adversarios.

La dirección popular mira ahora especialmente hacia dos comunidades actualmente gobernadas por el PSOE: Asturias y Castilla-La Mancha.

Son dos de los pocos grandes bastiones territoriales que los socialistas conservan y, en ambos casos, el PP considera que existe una posibilidad real de disputar el gobierno regional en 2027.

Madrid será otro escenario central.

La Comunidad de Madrid se ha convertido durante los últimos años en uno de los principales centros de poder territorial del PP y su resultado tendrá inevitablemente una lectura nacional. Al mismo tiempo, Vox intentará aumentar su representación y ejercer una mayor presión sobre los populares desde su derecha.

El PSOE prepara desde ahora sus candidatos

Para el Partido Socialista, las autonómicas de 2027 tienen una importancia diferente: representan una oportunidad para reconstruir buena parte del poder territorial perdido en las elecciones de 2023.

La dirección socialista puso en marcha durante este verano un sistema de primarias dividido en tres ventanas —julio, septiembre y noviembre de 2026— para seleccionar progresivamente a sus candidatos autonómicos y municipales.

Algunos liderazgos ya aparecen prácticamente consolidados.

Los presidentes socialistas Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, Adrián Barbón en Asturias y María Chivite en Navarra parten con una posición especialmente fuerte dentro de sus respectivas organizaciones. Mientras tanto, el partido ha iniciado procesos de renovación en otros territorios considerados estratégicos.

En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, la socialista Diana Morant ha preparado su candidatura para intentar recuperar una región que el PSOE perdió en 2023, mientras que en Madrid el partido también ha adelantado la selección de sus aspirantes para afrontar el próximo ciclo electoral.

Vox puede convertirse nuevamente en árbitro

Pero existe una tercera variable que puede resultar decisiva.

El crecimiento experimentado por Vox durante el último ciclo autonómico ha alterado la relación de fuerzas dentro de la derecha española.

En Castilla y León, Aragón y Extremadura, el bloque formado por PP y Vox aumentó su porcentaje de voto respecto a procesos anteriores. Las estimaciones nacionales citadas por El País también reflejan un incremento significativo del apoyo a Vox respecto a las elecciones generales de 2023.

Esto genera un escenario complejo para Alberto Núñez Feijóo.

El PP puede beneficiarse de un desplazamiento del electorado hacia la derecha, pero si Vox continúa creciendo podría necesitar nuevamente su apoyo para formar gobiernos autonómicos en territorios donde no consiga mayoría absoluta.

Las relaciones entre ambos partidos serán, por ello, uno de los principales elementos de la campaña.

Valencia, Madrid y Castilla-La Mancha, entre las grandes batallas

Aunque diez comunidades acudirán a las urnas, algunos territorios tendrán una importancia política especialmente elevada.

La Comunidad Valenciana será observada como una de las principales batallas por su peso demográfico y económico y por la competencia abierta entre PP, PSOE, Vox y las fuerzas valencianistas. La precampaña comenzó de hecho prácticamente un año antes de la votación.

Castilla-La Mancha puede convertirse en otro escenario decisivo. El socialista Emiliano García-Page conserva uno de los últimos grandes gobiernos regionales del PSOE, mientras el PP considera posible romper esa hegemonía.

Y Madrid volverá a funcionar como escaparate nacional de la derecha española, pero también como territorio en el que Vox pretende aumentar su capacidad para condicionar al PP.

Mucho más que unas elecciones regionales

La importancia de la jornada del 23 de mayo será todavía mayor porque coincidirá con las elecciones municipales en toda España.

Miles de alcaldías, diez gobiernos autonómicos y buena parte del poder institucional territorial estarán simultáneamente en disputa.

El precedente de 2023 demuestra además hasta qué punto una elección territorial puede modificar la política nacional.

Después de la derrota del PSOE en las municipales y autonómicas de aquel año, Pedro Sánchez reaccionó adelantando las elecciones generales y consiguió posteriormente conservar el Gobierno mediante una nueva mayoría parlamentaria. Ese recuerdo condiciona inevitablemente los cálculos políticos de cara a 2027.

Por eso las autonómicas del próximo año serán mucho más que una suma de elecciones regionales.

El PP buscará demostrar que el desplazamiento hacia la derecha registrado durante el último ciclo electoral tiene carácter estructural; el PSOE intentará recuperar territorio y demostrar capacidad de resistencia; y Vox tratará de convertir su crecimiento en poder político efectivo.

El 23 de mayo de 2027, España celebrará así su próximo gran examen territorial, una jornada capaz de redibujar el mapa autonómico y de marcar el punto de partida de la siguiente batalla por el Gobierno nacional.