Marruecos intensifica los controles en las rutas hacia las dos ciudades españolas mientras nuevos llamamientos circulan en redes sociales. España busca impedir que se repita la crisis de finales de julio y mantiene negociaciones con Rabat para acelerar los retornos.
La crisis migratoria en la frontera entre España y Marruecos entra en una nueva fase. A cuatro días del 15 de agosto, fecha señalada en redes sociales para intentar nuevas entradas masivas en Ceuta y Melilla, las autoridades marroquíes han reforzado significativamente su despliegue policial en las carreteras y localidades cercanas a ambos enclaves españoles.
Los controles se concentran especialmente en los alrededores de Fnideq, frente a Ceuta, y en la provincia de Nador, limítrofe con Melilla. Policía y Gendarmería marroquíes inspeccionan vehículos e identifican viajeros, mientras personas consideradas potenciales candidatos a intentar el cruce irregular son interceptadas antes de llegar a la frontera y trasladadas nuevamente hacia sus ciudades de origen.
La operación busca impedir que vuelva a producirse una situación semejante a la registrada los días 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta. El Gobierno español sitúa en unas 72.000 las entradas registradas durante aquella crisis y sostiene que aproximadamente 70.000 personas regresaron posteriormente a Marruecos.
Las redes sociales vuelven a encender las alarmas
El principal motivo de preocupación es ahora la circulación de mensajes que fijan el 15 de agosto como fecha para nuevos intentos de entrada.
Los llamamientos continúan apareciendo y multiplicándose en redes sociales marroquíes a pesar del despliegue de seguridad en ambos lados de la frontera. Las autoridades españolas consideran que el uso de plataformas digitales para movilizar rápidamente a miles de personas se ha convertido en un elemento nuevo dentro de la gestión de estas crisis fronterizas.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, visitó este martes Ceuta y aseguró que España y Marruecos trabajan conjuntamente para reforzar la frontera y evitar que vuelva a repetirse una situación similar. Según Albares, mantiene conversaciones diarias con su homólogo marroquí, Naser Burita.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, reclamó además un refuerzo permanente de personal, medios de vigilancia e infraestructura fronteriza y sostuvo que el Estado debe garantizar que los acontecimientos de finales de julio no vuelvan a producirse ni el próximo día 15 ni posteriormente.
España promete devoluciones, pero el proceso no es inmediato
Madrid intenta al mismo tiempo resolver las consecuencias de la anterior entrada masiva.
Albares afirmó que quienes entraron irregularmente deberán regresar a Marruecos y destacó que Rabat ha expresado disposición para facilitar el retorno de sus ciudadanos. El ministro aseguró también que ninguna de las personas que entraron irregularmente en Ceuta ha sido trasladada hacia la España peninsular.
Sin embargo, existen importantes límites jurídicos. Las solicitudes de protección internacional deben ser examinadas y el retorno de menores exige procedimientos individualizados y garantías legales. Las autoridades españolas habían identificado hasta este martes 1.527 menores llegados durante la crisis.
También existen diferencias importantes sobre cuántas personas permanecen actualmente en Ceuta. Mientras los datos divulgados por el Gobierno implican una cifra considerablemente menor, Vivas sostiene que todavía podrían quedar alrededor de 10.000, y dirigentes del Partido Popular han elevado su estimación hasta unas 12.000 personas.
La discrepancia demuestra las dificultades para reconstruir con precisión un movimiento fronterizo de dimensiones excepcionales ocurrido en un periodo muy breve.
Ceuta vuelve a convertirse en un problema europeo
La dimensión de la crisis ha superado además las fronteras españolas.
Albares aseguró que la integridad del espacio Schengen está garantizada y calificó la frontera de Ceuta y Melilla como una de las más complejas de España y Europa. Madrid pretende también aumentar la implicación de la Unión Europea en la protección y gestión de estas fronteras exteriores comunitarias.
El episodio confirma además la enorme importancia estratégica de la cooperación entre España y Marruecos. Cuando Rabat refuerza los controles antes de que potenciales migrantes alcancen Ceuta o Melilla, la presión sobre la frontera española disminuye considerablemente; cuando esos mecanismos fallan, el impacto puede sentirse rápidamente dentro del conjunto de la Unión Europea.
Los próximos días serán, por tanto, decisivos.
El 15 de agosto se ha convertido en la primera gran prueba para determinar si España y Marruecos han conseguido recuperar el control de la frontera después de la crisis de finales de julio o si las convocatorias difundidas a través de redes sociales pueden volver a provocar una movilización de grandes dimensiones.