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La reincorporación al principal sistema internacional de arbitraje de inversiones devuelve a Honduras una herramienta de seguridad jurídica que puede mejorar su atractivo ante capital extranjero, facilitar grandes proyectos y reducir la percepción de riesgo del país.

Honduras está a pocos días de completar un importante giro en su política internacional de inversiones. Tras haber abandonado el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) en 2024, el país centroamericano volverá a ser plenamente parte del organismo el próximo 16 de agosto de 2026, cuando entre en vigor nuevamente para Honduras el Convenio que creó esta institución vinculada al Grupo Banco Mundial.

El regreso comenzó formalmente el 6 de marzo, cuando el presidente hondureño Nasry Juan Asfura firmó nuevamente el Convenio del CIADI en Washington. El proceso quedó jurídicamente completado el 17 de julio con el depósito del instrumento de ratificación ante el Banco Mundial, convirtiendo a Honduras en el Estado contratante número 159 del Convenio.

Más allá del componente jurídico, la decisión tiene una dimensión económica considerable. Para una economía pequeña y abierta como la hondureña, necesitada de capital para ampliar infraestructura, energía, industria, logística y generación de empleo, pertenecer a mecanismos internacionales reconocidos de resolución de controversias puede convertirse en una pieza importante dentro de su estrategia para competir por inversión extranjera.

Una señal de seguridad jurídica

El primer beneficio es probablemente el más importante: la percepción de seguridad jurídica.

Cuando una empresa analiza invertir cientos de millones de dólares en otro país, no solamente estudia los impuestos, salarios o ubicación geográfica. También calcula qué ocurriría si durante los años siguientes surgiera una controversia con el Estado.

El CIADI ofrece un mecanismo internacional especializado para resolver este tipo de disputas mediante arbitraje, conciliación y otros procedimientos. Esto permite que determinadas controversias de inversión, cuando existe consentimiento para utilizar el mecanismo, puedan resolverse dentro de un marco internacional previamente establecido.

Para Honduras, disponer nuevamente de esa estructura reduce uno de los elementos de incertidumbre que los inversionistas incorporan al evaluar proyectos de largo plazo.

Honduras vuelve a competir por grandes inversiones

La reincorporación también puede mejorar la posición del país frente a otros destinos que compiten por el mismo capital.

Centroamérica, América Latina y otras economías emergentes buscan atraer inversiones para parques industriales, generación eléctrica, telecomunicaciones, infraestructura logística, turismo, minería regulada, manufactura y proyectos tecnológicos.

En esas decisiones, la posibilidad de recurrir a mecanismos internacionales de solución de controversias puede formar parte de la evaluación de riesgo realizada por inversionistas y financiadores. El propio Banco Mundial ha señalado que los inversionistas extranjeros consideran el arbitraje internacional una herramienta para mitigar riesgos relacionados con el cumplimiento de derechos, el debido proceso y el acceso a mecanismos de justicia.

Esto no significa que el regreso al CIADI produzca automáticamente nuevas inversiones, pero sí elimina un elemento que podía colocar a Honduras en desventaja frente a países que ofrecen mecanismos internacionales similares.

Un posible impacto sobre el costo del riesgo

Existe además un efecto menos visible.

Todo proyecto internacional incorpora una prima por riesgo. Cuanto mayor sea la incertidumbre política, regulatoria o jurídica de un país, mayor puede ser la rentabilidad exigida por quienes aportan capital o financiamiento.

Un marco reconocido internacionalmente para solucionar disputas puede contribuir a reducir parte de esa incertidumbre.

Por esa razón, el regreso al CIADI podría, combinado con estabilidad política, disciplina macroeconómica, reglas claras y fortalecimiento institucional interno, favorecer mejores condiciones para financiar determinadas inversiones.

El CIADI, sin embargo, no sustituye esos factores. La pertenencia al organismo funciona como una pieza adicional de una arquitectura más amplia de confianza.

Una ventaja especialmente importante para infraestructura y energía

El retorno puede resultar particularmente relevante en proyectos que requieren décadas para recuperar la inversión.

Carreteras, puertos, aeropuertos, generación y transmisión eléctrica, proyectos de agua, infraestructura digital o asociaciones público-privadas necesitan normalmente contratos y compromisos regulatorios de largo plazo.

Para una empresa internacional, invertir bajo reglas actuales supone confiar en que futuros gobiernos respetarán los compromisos adquiridos o que, en caso de una disputa, existirá un mecanismo definido para resolverla.

La reincorporación hondureña fortalece precisamente ese componente de previsibilidad institucional.

El propio gobierno ha presentado el retorno como parte de una política destinada a recuperar seguridad jurídica y atraer inversiones, particularmente en sectores como infraestructura y energía.

Los laudos cuentan con un sistema internacional de reconocimiento

Otra característica relevante del CIADI es el régimen de cumplimiento de sus decisiones.

El Convenio establece que cada Estado contratante debe reconocer como vinculantes los laudos emitidos bajo el sistema y ejecutar las obligaciones pecuniarias correspondientes como si se tratara de una sentencia firme de sus propios tribunales.

Esta característica diferencia al CIADI de otros mecanismos de arbitraje y aumenta la previsibilidad sobre el cumplimiento internacional de sus resoluciones.

Para los inversionistas representa una garantía procesal adicional; para los Estados supone participar dentro de un sistema con procedimientos y obligaciones previamente definidos.

Honduras recupera también participación institucional

La reincorporación no se limita a permitir arbitrajes.

Como Estado miembro, Honduras recuperará representación en el Consejo Administrativo del CIADI, órgano en el que participan los Estados integrantes de la institución y desde el cual intervienen en su gobernanza.

Esto devuelve al país presencia dentro de uno de los principales organismos internacionales especializados en disputas de inversión.

Desde una perspectiva diplomática, la decisión también transmite un mensaje hacia gobiernos, multinacionales, fondos y organismos financieros: Honduras busca nuevamente alinearse con mecanismos ampliamente utilizados dentro del sistema internacional de inversiones.

Un giro respecto a 2024

El regreso representa además una notable reversión de política.

En febrero de 2024, durante la administración de Xiomara Castro, Honduras notificó formalmente su decisión de denunciar el Convenio. La retirada se hizo efectiva seis meses después, el 25 de agosto de aquel año.

La administración anterior defendió aquella decisión desde una visión de soberanía nacional y cuestionó el papel de los arbitrajes internacionales frente a las decisiones del Estado. Dos años después, el nuevo gobierno ha adoptado la dirección contraria y considera que la pertenencia al CIADI puede contribuir a restablecer la confianza internacional.

El debate sobre el arbitraje de inversiones no desaparece con el regreso. Los críticos del sistema advierten que este tipo de mecanismos también puede exponer a los Estados a reclamaciones de gran cuantía y generar costos jurídicos importantes.

Pero desde la perspectiva de atracción de capital, el Gobierno hondureño parece haber concluido que permanecer fuera del sistema suponía un riesgo mayor que participar nuevamente en él.

Una oportunidad para reposicionar al país

El verdadero efecto del regreso al CIADI se conocerá en los próximos años.

La reincorporación por sí sola no solucionará los problemas estructurales de Honduras ni garantiza la llegada inmediata de miles de millones de dólares. Para transformar la decisión en inversiones concretas serán necesarias estabilidad regulatoria, infraestructura competitiva, instituciones confiables, seguridad, capital humano y políticas económicas previsibles.

Sin embargo, Honduras recupera desde el 16 de agosto una herramienta que forma parte de la arquitectura jurídica utilizada por buena parte de las economías que compiten por inversión internacional.

Para un país que necesita ampliar su capacidad productiva y atraer capital de largo plazo, el regreso al CIADI puede representar mucho más que una decisión jurídica: es una señal de que Honduras intenta reconstruir su relación con los inversionistas internacionales y volver a presentarse ante el mundo como un destino donde el capital pueda encontrar reglas más previsibles para permanecer y crecer