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El rover Perseverance de la NASA logró fotografiar desde la superficie marciana un fenómeno excepcional: la Tierra desapareciendo temporalmente detrás de Phobos, la mayor de las dos lunas de Marte. La secuencia ofrece una perspectiva poco habitual de nuestro planeta y demuestra hasta dónde pueden llegar las capacidades científicas de un vehículo situado a millones de kilómetros de nosotros.

Desde Marte, la Tierra apenas parece un pequeño punto luminoso en el cielo.

El pasado 2 de julio de 2026, ese diminuto punto desapareció durante unos instantes cuando Phobos pasó exactamente entre la posición del rover Perseverance y nuestro planeta.

El resultado fue una auténtica ocultación astronómica observada desde otro mundo.

Perseverance registró el acontecimiento durante su día marciano número 1.907, utilizando el sistema de cámaras Mastcam-Z. La secuencia está formada por nueve imágenes que muestran cómo la Tierra se aproxima aparentemente a Phobos, desaparece detrás de él y vuelve posteriormente a quedar visible.

Una fotografía que necesitó planificación y suerte

Aunque pueda parecer una coincidencia sencilla, conseguir la imagen requirió una considerable precisión.

Phobos cruza el cielo marciano aproximadamente tres veces cada día, pero eso no significa que pase normalmente frente a la Tierra desde la posición exacta de Perseverance.

La Tierra también debe encontrarse en el lugar adecuado del cielo y el rover debe estar correctamente orientado en el momento preciso.

Mark Lemmon, coinvestigador del instrumento Mastcam-Z, explicó que conseguir que ambos objetos quedaran exactamente alineados requirió planificación y también algo de fortuna.

Lo extraordinario es la perspectiva.

Desde la Tierra estamos acostumbrados a observar cómo nuestra Luna oculta estrellas o planetas. En esta ocasión, una cámara situada sobre otro planeta registró a la propia Tierra siendo ocultada por una luna extraterrestre.

La Tierra convertida en un punto de luz

La fotografía también ayuda a dimensionar nuestra posición dentro del sistema solar.

Vista desde Marte, la Tierra pierde cualquier apariencia familiar.

No se distinguen continentes, océanos, ciudades ni nubes.

Nuestro planeta aparece simplemente como un pequeño punto brillante suspendido sobre el cielo marciano.

Esa diferencia de escala recuerda una realidad fundamental de la exploración espacial: aunque la Tierra domine nuestra experiencia cotidiana, a distancias interplanetarias se convierte rápidamente en otro objeto luminoso entre muchos.

La apariencia exacta de la Tierra desde Marte depende además de la geometría orbital de ambos planetas y de la iluminación del Sol.

¿Qué es exactamente Phobos?

Marte tiene solamente dos lunas: Phobos y Deimos.

Phobos es la mayor y también la más cercana al planeta. Tiene una forma irregular y unas dimensiones aproximadas de 27 por 22 por 18 kilómetros.

Su órbita es extraordinariamente baja: se desplaza alrededor de Marte a unos 6.000 kilómetros sobre la superficie, completando aproximadamente tres órbitas cada día.

Esa proximidad explica por qué puede atravesar tan rápidamente el cielo observado desde la superficie marciana.

Phobos también tiene un futuro peculiar.

La gravedad de Marte está provocando que su órbita disminuya progresivamente. NASA estima que dentro de unas decenas de millones de años podría terminar chocando contra Marte o fragmentándose y formando temporalmente un anillo alrededor del planeta.

Una luna cuyo origen todavía genera preguntas

Los científicos tampoco conocen completamente cómo aparecieron Phobos y Deimos.

Su pequeño tamaño, forma irregular y características superficiales han llevado durante décadas a plantear que podrían ser asteroides capturados por la gravedad marciana.

Sin embargo, existen también hipótesis según las cuales podrían haberse formado con material expulsado después de un enorme impacto ocurrido en Marte durante las primeras etapas del sistema solar.

Resolver esa cuestión es uno de los grandes objetivos científicos relacionados con las lunas marcianas.

La misión japonesa Martian Moons eXploration (MMX) está precisamente orientada a estudiar Phobos y obtener muestras que permitan comprender mejor su origen.

Mastcam-Z: mucho más que una cámara para hacer fotografías

La observación también demuestra la versatilidad de Mastcam-Z, el sistema de cámaras colocado en el mástil de Perseverance.

El instrumento está compuesto por dos cámaras capaces de utilizar zoom y obtener imágenes estereoscópicas, en color y en distintas bandas del espectro.

Su función principal es estudiar la geología marciana, crear panorámicas, ayudar a seleccionar objetivos científicos y proporcionar información que facilita la navegación del rover.

Pero los científicos también pueden utilizarlo para mirar hacia arriba.

Perseverance ha observado anteriormente a Phobos atravesando el Sol, produciendo eclipses solares marcianos.

En 2024, por ejemplo, el rover capturó uno de esos tránsitos, mostrando la silueta irregular de Phobos desplazándose rápidamente frente al disco solar.

La nueva observación cambia completamente la perspectiva: esta vez el objeto que desaparece no es el Sol, sino nuestro propio planeta.

Marte se ha convertido también en un observatorio

Los rovers enviados a Marte fueron concebidos principalmente para explorar su superficie.

Perseverance estudia el cráter Jezero, investiga la antigua historia geológica del planeta y busca evidencias de ambientes que alguna vez pudieron haber sido adecuados para la vida microbiana.

Pero tener cámaras científicas funcionando durante años sobre otro planeta ofrece oportunidades que originalmente pueden no constituir el objetivo principal de la misión.

Perseverance puede estudiar nubes, polvo atmosférico, lunas, movimientos del Sol y acontecimientos astronómicos observados desde una perspectiva imposible de obtener desde la Tierra.

En cierto sentido, Marte se ha convertido también en un nuevo punto de observación astronómica.

Una pequeña imagen con una enorme perspectiva

Desde el punto de vista científico, la ocultación permite comprobar cálculos orbitales, posiciones y tiempos con extraordinaria precisión.

Pero probablemente su mayor impacto sea visual.

Durante unos instantes, una máquina construida en la Tierra observó desde otro planeta cómo su mundo de origen desaparecía detrás de una pequeña luna marciana.

Después, la Tierra volvió a aparecer.

No se trata de una nueva galaxia, ni de un descubrimiento que transforme las leyes de la física.

Es simplemente una alineación extraordinariamente precisa entre tres objetos conocidos.

Y precisamente por eso resulta tan poderosa.

La imagen muestra algo que durante prácticamente toda la historia humana fue imposible: contemplar nuestro planeta desde otro mundo y observar cómo desaparece detrás de la luna de ese mundo.