0 11 mins 2 horas

China continúa ampliando su capacidad para fabricar los componentes que necesita la inteligencia artificial. ChangXin Memory Technologies, principal productor chino de memorias DRAM, estudia construir una segunda planta de 12 pulgadas en Pekín dentro de un ambicioso plan de expansión que podría más que duplicar su capacidad productiva y reducir la dependencia del país de Samsung, SK Hynix y Micron.

China está convirtiendo los chips de memoria en uno de los nuevos frentes de su competencia tecnológica con Estados Unidos.

ChangXin Memory Technologies (CXMT), considerada la principal empresa china especializada en memorias DRAM, planea construir una segunda fábrica en el distrito de Yizhuang, Pekín, donde ya opera otra instalación de semiconductores.

Las conversaciones todavía están en una etapa inicial y ni la capacidad definitiva ni la inversión total del proyecto han sido anunciadas. Sin embargo, una fábrica moderna capaz de producir memorias DRAM avanzadas puede requerir inversiones superiores a los US$10.000 millones.

El proyecto forma parte de una expansión mucho mayor.

CXMT ya está desarrollando nuevas instalaciones en Shanghai y Hefei y, si todos los proyectos previstos entran en operación, su capacidad podría superar las 600.000 obleas mensuales, aproximadamente el doble de su capacidad actual.

¿Por qué las memorias son tan importantes para la inteligencia artificial?

Cuando se habla de inteligencia artificial, normalmente la atención se concentra en procesadores como las GPU.

Pero esos procesadores necesitan enormes cantidades de memoria de alta velocidad para almacenar temporalmente los datos que están utilizando.

Ahí entra la DRAM.

Estas memorias se encuentran prácticamente en toda la electrónica moderna: computadoras, teléfonos, servidores, centros de datos y sistemas de inteligencia artificial.

La expansión mundial de los centros de datos está provocando un fuerte incremento de la demanda de memoria, especialmente en productos de alto rendimiento.

Para China, depender de fabricantes extranjeros en este componente significa mantener una vulnerabilidad estratégica.

Por eso CXMT se ha convertido en una pieza fundamental del programa chino para alcanzar mayor autosuficiencia tecnológica.

El objetivo es competir con tres gigantes

El mercado mundial de DRAM está extraordinariamente concentrado.

Tres compañías dominan aproximadamente el 90 % del mercado mundial:

Samsung Electronics, de Corea del Sur; SK Hynix, también surcoreana; y Micron Technology, de Estados Unidos.

CXMT ya se ha convertido en el cuarto productor mundial, pero todavía se encuentra muy por detrás de esas tres empresas.

Esa diferencia explica la magnitud de las inversiones que China está realizando.

No basta con fabricar chips.

Para competir realmente, CXMT necesita producirlos en cantidades enormes, mejorar sus procesos tecnológicos y alcanzar precios suficientemente bajos como para disputar clientes a los líderes mundiales.

De tres fábricas a una red industrial mucho mayor

CXMT opera actualmente tres grandes instalaciones de DRAM de 12 pulgadas.

Dos se encuentran en Hefei y una en Pekín.

Cada una tiene una capacidad aproximada de 100.000 obleas mensuales.

La nueva fábrica de Pekín se sumaría a las expansiones actualmente desarrolladas en otras ciudades chinas.

Si esos proyectos alcanzan las capacidades previstas, CXMT podría transformarse en un competidor considerablemente más importante dentro del mercado internacional de memorias.

La inteligencia artificial cambió el negocio de las memorias

Durante años, fabricar memoria fue considerado un negocio altamente cíclico.

Cuando existía demasiada producción, los precios caían rápidamente y las empresas podían sufrir pérdidas importantes.

La inteligencia artificial está alterando ese equilibrio.

Los grandes centros de datos están consumiendo cantidades crecientes de memoria y esa demanda ha permitido a los fabricantes recuperar poder para aumentar precios.

CXMT incluso ha conseguido incrementar precios para algunos de sus grandes clientes chinos, entre ellos Huawei, una señal de que su posición dentro del mercado doméstico se está fortaleciendo.

ByteDance y Tencent también necesitan memoria china

La creciente demanda no procede únicamente de fabricantes de teléfonos o computadoras.

Las grandes compañías chinas de inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de chips para construir sus centros de datos.

CXMT ha conseguido importantes acuerdos relacionados con este mercado, mientras la expansión de empresas como ByteDance, Tencent y Huawei aumenta la necesidad de una cadena tecnológica doméstica capaz de proporcionar procesadores y memoria.

Para Pekín, la lógica es evidente.

China puede desarrollar sus propios modelos de inteligencia artificial y diseñar sus propios procesadores, pero seguirá dependiendo del exterior si no controla también componentes fundamentales como la memoria.

US$8.600 millones para acelerar la expansión

CXMT dispone además de una enorme cantidad de nuevo capital.

La empresa protagonizó recientemente una oferta pública inicial de aproximadamente US$8.600 millones en Shanghai, la mayor salida a bolsa de una compañía de semiconductores realizada hasta ahora en China continental y una de las mayores operaciones tecnológicas del año en Asia.

El dinero permitirá financiar nuevas instalaciones y mejorar tecnologías de fabricación.

La salida a bolsa también mostró hasta qué punto los inversores consideran estratégica a la empresa.

CXMT se ha transformado en uno de los principales símbolos de la política industrial china destinada a crear campeones tecnológicos nacionales.

El llamado “modelo Hefei”

Buena parte de esa historia comenzó lejos de Pekín.

CXMT fue fundada en 2016 con apoyo de la ciudad de Hefei, capital de la provincia de Anhui.

El Gobierno local utilizó fondos públicos para financiar empresas tecnológicas consideradas estratégicas.

La estrategia se hizo conocida como el “modelo Hefei”.

En lugar de limitarse a ofrecer incentivos fiscales, las autoridades locales tomaron participaciones directamente en compañías de sectores como semiconductores, vehículos eléctricos y pantallas.

CXMT terminó convirtiéndose en una de las mayores historias de éxito de ese modelo.

Ahora otras ciudades quieren participar.

Pekín y Shanghai han proporcionado financiación y apoyo a la compañía mientras compiten por atraer nuevas instalaciones tecnológicas y los beneficios económicos asociados a ellas.

Pekín quiere convertirse también en un polo de IA y robótica

La ubicación elegida para la nueva planta tampoco es casual.

Yizhuang, situado aproximadamente 20 kilómetros al sureste del centro de Pekín, ya concentra importantes compañías tecnológicas.

Entre ellas se encuentran el fabricante chino de semiconductores SMIC, empresas de equipos para chips como Naura Technology y las operaciones industriales de Xiaomi.

La región también está intentando convertirse en un centro de robótica e inteligencia artificial.

La nueva fábrica de CXMT encajaría así dentro de un ecosistema que conecta semiconductores, inteligencia artificial, vehículos eléctricos y robots.

Estados Unidos observa el crecimiento con preocupación

El avance chino en memorias también está siendo observado atentamente desde Washington.

Estados Unidos ha utilizado restricciones a la exportación para limitar el acceso de China a determinadas tecnologías y equipos avanzados para fabricar semiconductores.

El objetivo ha sido dificultar el desarrollo de chips que puedan utilizarse en inteligencia artificial avanzada y aplicaciones militares.

Sin embargo, las restricciones también han generado un poderoso incentivo para que China construya alternativas domésticas.

CXMT y el fabricante chino de memorias NAND YMTC se han convertido en piezas fundamentales de esa estrategia.

El problema para Washington es que, cuanto mayor sea la capacidad china para fabricar internamente estos componentes, menor será la eficacia futura de determinadas restricciones tecnológicas.

China todavía enfrenta una desventaja importante

Eso no significa que China haya alcanzado la independencia tecnológica.

Los fabricantes chinos continúan teniendo dificultades para acceder a algunos de los equipos de fabricación más avanzados del mundo.

Empresas occidentales y japonesas dominan buena parte de la maquinaria indispensable para fabricar semiconductores de última generación.

Las restricciones estadounidenses también dificultan el acceso chino a determinados sistemas de litografía y otras tecnologías críticas.

Construir nuevas fábricas aumenta la capacidad productiva.

Cerrar completamente la brecha tecnológica es una tarea mucho más difícil.

Una carrera donde fabricar millones importa tanto como diseñar el mejor chip

La competencia tecnológica entre Estados Unidos y China está entrando así en una nueva etapa.

Durante años el debate estuvo centrado en quién podía diseñar el procesador más avanzado.

Ahora también importa quién puede producir millones de chips, memorias y componentes suficientes para alimentar gigantescos centros de datos.

La inteligencia artificial necesita una infraestructura física extraordinaria.

Procesadores.

Memoria.

Electricidad.

Centros de datos.

Redes.

Y fábricas capaces de producir todos esos componentes a escala industrial.

La futura planta de CXMT en Pekín forma parte precisamente de esa batalla.

China todavía está lejos de desplazar a Samsung, SK Hynix y Micron del liderazgo mundial de las memorias, pero ya está construyendo la infraestructura necesaria para intentarlo.

Y cada nueva fábrica reduce un poco más la dependencia tecnológica que Pekín considera una de sus principales vulnerabilidades estratégicas.