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El sorprendente decágono atmosférico supera en tamaño al famoso hexágono del norte y parece continuar evolucionando. Su estudio podría revelar por qué Saturno produce figuras geométricas que no se observan de la misma forma en otros planetas.

Astrónomos descubrieron una gigantesca estructura atmosférica de diez lados girando alrededor del polo sur de Saturno, un fenómeno geométrico que hasta ahora no había sido observado en esa región del planeta.

La formación, denominada decágono por sus diez lados, fue identificada mediante imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble. Se encuentra dentro de las nubes ricas en amoníaco que cubren al gigante gaseoso y parece extenderse a través de varias capas de su atmósfera.

Cada uno de sus lados puede superar los 16.700 kilómetros de longitud, una distancia mayor que el diámetro de la Tierra, que alcanza aproximadamente 12.742 kilómetros.

El fenómeno es más grande y aparentemente menos estable que el famoso hexágono situado en el polo norte de Saturno, observado por primera vez durante las misiones Voyager de la NASA en 1980 y 1981.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Science Advances por un equipo internacional encabezado por Agustín Sánchez-Lavega, investigador de la Universidad del País Vasco.

Una estructura que no existía durante la misión Cassini

El descubrimiento resultó especialmente sorprendente porque la misión Cassini de la NASA estudió Saturno durante más de trece años sin detectar una formación semejante en el hemisferio sur.

Cassini orbitó el planeta entre 2004 y 2017, realizando observaciones detalladas de su atmósfera, sus anillos y sus numerosas lunas.

A pesar de la precisión de sus instrumentos, las imágenes recopiladas durante ese periodo no mostraron indicios de una figura regular y persistente en el polo sur.

Los investigadores consideran que el decágono pudo comenzar a formarse entre 2017 y 2023, cuando la inclinación estacional de Saturno dificultó la observación de su región meridional desde la Tierra.

Las primeras señales aparecieron en fotografías tomadas por Hubble en 2023. Las observaciones posteriores permitieron comprobar que la estructura se hacía cada vez más definida.

Esto sugiere que los científicos podrían estar presenciando el nacimiento o fortalecimiento de un fenómeno atmosférico a escala planetaria.

No es una estructura sólida

El decágono no está formado por una superficie rígida ni por una cadena de montañas. Se trata de una onda atmosférica asociada con una poderosa corriente de aire que circula alrededor del polo sur.

Los cambios en la velocidad, presión y dirección del viento pueden producir ondas dentro de las corrientes en chorro. Bajo determinadas condiciones, estas ondas adoptan formas geométricas con segmentos relativamente rectos.

Este tipo de comportamiento puede compararse con las ondulaciones que se forman en las corrientes de aire de la Tierra, aunque en Saturno alcanzan dimensiones inmensamente mayores.

La estructura gira alrededor del polo y se desplaza hacia el este a aproximadamente diez kilómetros por hora. Aunque esa velocidad parece reducida, corresponde al movimiento del patrón completo, no necesariamente al de los vientos que lo forman.

Observaciones realizadas con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, situado en Chile, ayudaron a medir la circulación del viento dentro del decágono.

El misterioso hexágono del polo norte

Saturno ya era conocido por albergar una de las formaciones atmosféricas más extrañas del sistema solar: un enorme hexágono situado alrededor de su polo norte.

La figura posee seis lados claramente definidos y mide aproximadamente 30.000 kilómetros de ancho. En su interior pueden registrarse vientos de cientos de kilómetros por hora.

A diferencia del nuevo decágono, el hexágono permanece prácticamente inmóvil con respecto a la rotación del planeta.

Las naves Voyager lo observaron hace más de cuarenta años y la misión Cassini confirmó que continuaba activo. Esto significa que ha sobrevivido durante más de un año completo de Saturno, equivalente a unos treinta años terrestres.

Durante décadas, los científicos lo consideraron una característica posiblemente única. El descubrimiento de otra figura poligonal en el polo opuesto obliga ahora a reconsiderar esa interpretación.

Saturno podría poseer condiciones atmosféricas particularmente favorables para la formación de grandes ondas geométricas.

¿Por qué tiene diez lados?

Los investigadores todavía no pueden explicar con certeza por qué la corriente del polo sur adquirió una forma de diez lados.

La geometría podría depender de la velocidad del viento, la profundidad de la corriente, las diferencias de temperatura entre las capas atmosféricas y la interacción entre varias corrientes que circulan en direcciones distintas.

Experimentos de laboratorio han demostrado que un líquido en rotación puede producir figuras poligonales cuando diferentes zonas giran a velocidades desiguales. Dependiendo de las condiciones, pueden aparecer triángulos, cuadrados, hexágonos u otras formas.

Saturno carece de una superficie sólida como la Tierra. Su atmósfera se transforma gradualmente en capas de hidrógeno sometidas a presiones extremas. Esto permite que las corrientes se extiendan a profundidades difíciles de medir.

Determinar hasta dónde penetra el decágono ayudará a establecer si se trata de un fenómeno superficial o de una estructura vinculada con procesos más profundos dentro del planeta.

Una figura aparentemente inestable

Las observaciones indican que el decágono no posee todavía la estabilidad del hexágono del norte.

Sus lados cambian ligeramente y la figura completa se desplaza alrededor del polo. Esto podría indicar que continúa desarrollándose o que será un fenómeno temporal.

Los científicos desconocen si permanecerá durante décadas o desaparecerá en los próximos años.

Esa incertidumbre convierte su seguimiento en una oportunidad excepcional. Los astrónomos normalmente observan estructuras planetarias ya consolidadas, pero rara vez pueden estudiar su proceso de formación.

“El rasgo parece estar fortaleciéndose, lo que nos ofrece la rara oportunidad de observar el desarrollo de un patrón atmosférico gigantesco”, explicó Amy Simon, investigadora del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y coautora del estudio.

Hubble mantiene bajo vigilancia a los planetas exteriores

El descubrimiento fue posible gracias al programa OPAL, dedicado a observar anualmente las atmósferas de los planetas exteriores mediante el telescopio Hubble.

Estas observaciones permiten comparar los cambios registrados en Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno durante periodos prolongados.

Aunque Hubble fue lanzado en 1990, continúa proporcionando información científica que complementa los datos obtenidos por telescopios más recientes.

En el caso de Saturno, el programa permitió detectar cambios que habrían pasado inadvertidos después de la finalización de la misión Cassini.

A medida que las estaciones del planeta permitan observar mejor su hemisferio sur, Hubble y los observatorios terrestres podrán recopilar imágenes más detalladas del decágono.

Una singularidad de Saturno

Todos los planetas con atmósfera desarrollan ondas, tormentas y corrientes de aire. Júpiter, por ejemplo, posee grupos de ciclones organizados geométricamente alrededor de sus polos.

Sin embargo, Saturno es el único planeta conocido donde las propias corrientes en chorro forman polígonos tan definidos.

La comparación entre el hexágono del norte y el decágono del sur permitirá examinar cómo influyen las estaciones, la iluminación solar, la velocidad de rotación y la estructura interna del planeta.

El hallazgo también podría mejorar los modelos utilizados para comprender la atmósfera de otros gigantes gaseosos, incluidos los exoplanetas que orbitan estrellas diferentes al Sol.

Por ahora, el decágono continúa presente y fortaleciéndose. Su descubrimiento demuestra que, incluso después de décadas de observación y de una misión orbital de trece años, Saturno todavía conserva fenómenos capaces de sorprender a la ciencia.