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La vía interoceánica comenzó a limitar los cruces diarios y modificó su sistema de reservas ante la reducción de las lluvias asociada con El Niño. La Autoridad del Canal mantendrá, por ahora, el calado máximo de los buques neopanamax en 48 pies.

La Autoridad del Canal de Panamá puso en marcha nuevas restricciones operativas para reducir el consumo de agua y proteger la continuidad de la vía interoceánica, después de que las precipitaciones en su cuenca hidrográfica se mantuvieran por debajo de los niveles esperados.

El número máximo de embarcaciones autorizadas para cruzar diariamente fue reducido de 36 a 34. La capacidad disminuirá nuevamente a partir del 15 de septiembre, cuando solamente podrán realizarse 32 tránsitos por jornada.

La decisión afecta tanto a las esclusas neopanamax, utilizadas por los buques de mayores dimensiones, como a las esclusas panamax tradicionales. Los cupos diarios de las neopanamax fueron reducidos de diez a nueve, mientras que las panamax pasaron de 26 a 25. Desde el 15 de septiembre, estas últimas dispondrán únicamente de 23 espacios diarios.

Las autoridades explicaron que las medidas buscan disminuir el volumen de agua dulce utilizado en cada operación y preservar las reservas de los lagos Gatún y Alhajuela, esenciales para el funcionamiento de las esclusas.

Ambos embalses también suministran agua potable a cerca de la mitad de la población panameña, lo que obliga a equilibrar las necesidades del comercio marítimo con el consumo humano.

Lluvias e ingresos de agua por debajo del promedio

Entre mayo y agosto, las precipitaciones acumuladas en la cuenca del Canal fueron un 34 % inferiores al promedio histórico. Los aportes de agua a los lagos cayeron aproximadamente un 44 % frente a los niveles considerados normales.

La situación podría agravarse ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que podría prolongarse hasta la estación seca panameña, comprendida entre enero y abril.

La vía interoceánica depende principalmente de las lluvias debido a que cada tránsito requiere millones de litros de agua dulce para elevar y descender las embarcaciones mediante el sistema de esclusas. Una vez utilizada, buena parte de esa agua desemboca en los océanos.

Aunque las esclusas neopanamax cuentan con tinas de reutilización que permiten recuperar parte del recurso, la reducción prolongada de las lluvias limita la capacidad operativa del sistema.

Cambios en las reservas y subastas

El Canal también modificó temporalmente la distribución de los cupos ofrecidos mediante subasta. Las embarcaciones fueron divididas en cuatro grupos: transportadores de gas natural y gas licuado de petróleo; graneleros y barcos de carga general; portacontenedores, transportadores de vehículos y buques refrigerados; y petroleros o transportadores de productos químicos.

La medida busca distribuir los espacios de forma más equilibrada entre los diferentes sectores del comercio marítimo y evitar que un solo tipo de carga concentre los cupos disponibles.

Los buques que ya tengan una reserva para una fecha determinada mediante otros mecanismos no podrán competir por un espacio adicional, salvo que no existan otros interesados. En las esclusas neopanamax, los portacontenedores completamente cargados y con mayor capacidad tendrán prioridad durante determinadas asignaciones.

La administración recomendó a las navieras reservar anticipadamente, debido a que las embarcaciones que lleguen sin una fecha confirmada podrían enfrentar esperas prolongadas.

En la mañana del 3 de septiembre se contabilizaban 99 barcos esperando cruzar el Canal. De ellos, 94 tenían una reserva confirmada y cinco carecían de ella.

Las subastas de cupos también han registrado aumentos extraordinarios. Algunos espacios llegaron a superar los cinco millones de dólares, frente a un promedio cercano a 55.000 dólares al comienzo del año, impulsados por la demanda y por las alteraciones de otras rutas marítimas internacionales.

El Canal mantiene el calado en 48 pies

La Autoridad del Canal también había anunciado reducciones progresivas del calado máximo permitido para los buques neopanamax. El calado corresponde a la profundidad que alcanza la parte sumergida de una embarcación y determina cuánto peso puede transportar de manera segura.

El límite vigente quedó establecido en 48 pies, equivalentes a 14,63 metros. Una reducción adicional a 47,5 pies o 14,48 metros, programada inicialmente para el primero de octubre, fue aplazada hasta nuevo aviso después de una evaluación de los niveles del lago Gatún y de las previsiones meteorológicas.

Esto significa que, aunque el Canal reducirá la cantidad de barcos que pueden cruzar diariamente, por ahora no obligará a los grandes buques a disminuir todavía más su carga.

La administración explicó que mantener el calado actual proporciona mayor previsibilidad a las navieras, sin comprometer la seguridad ni la eficiencia de las operaciones. Sin embargo, continuará evaluando diariamente las condiciones hídricas y no descarta nuevos ajustes si las lluvias resultan insuficientes.

El recuerdo de la crisis de 2023

Las restricciones actuales son las primeras de esta magnitud desde la crisis hídrica de 2023 y 2024. En aquel periodo, el número de tránsitos diarios llegó a reducirse de 38 a 22, lo que provocó largas filas de embarcaciones, aumentos en los costos de transporte y desvíos hacia rutas más extensas.

Algunas navieras optaron entonces por rodear el cabo de Buena Esperanza, una alternativa que puede prácticamente duplicar la duración de determinados trayectos y elevar considerablemente el consumo de combustible.

La Autoridad del Canal sostiene que la experiencia acumulada durante aquella emergencia le permite actuar anticipadamente y aplicar restricciones graduales. No obstante, la nueva sequía vuelve a exponer la vulnerabilidad de una infraestructura por la que circula entre el 3 % y el 5 % del comercio marítimo mundial.


Fuentes de referencia