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Berlín atribuyó a Moscú una operación con drones explosivos contra un importante centro logístico utilizado por la OTAN y por aviones de carga ucranianos. Rusia rechazó la acusación y advirtió sobre un deterioro de las relaciones bilaterales.

El Gobierno alemán responsabilizó formalmente a Rusia del intento de ataque con drones ocurrido el cuatro de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los principales centros de carga aérea de Europa y una instalación estratégica para las operaciones logísticas de la OTAN.

La investigación determinó que uno de los aparatos encontrados en el aeropuerto transportaba explosivos profesionales y un detonador. El dispositivo fue localizado cerca de un avión Antonov de carga ucraniano y no llegó a explotar debido, aparentemente, a un fallo técnico.

Durante el incidente también se reportó la presencia de otro dron que habría impactado contra un avión de carga obligado a realizar una maniobra de aproximación frustrada. La aeronave logró aterrizar posteriormente en Hannover con daños menores y sin víctimas.

El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, aseguró que los componentes, la configuración y el nivel de preparación de los drones coinciden con procedimientos identificados anteriormente en operaciones híbridas relacionadas con Rusia.

“El Gobierno alemán llega a la conclusión de que Rusia es responsable del ataque del cuatro de agosto en el aeropuerto de Leipzig”, afirmó el funcionario al presentar los resultados de la investigación junto con el ministro de Exteriores, Johann Wadephul.

Un objetivo estratégico

El aeropuerto de Leipzig/Halle no solamente concentra operaciones de empresas como DHL, Lufthansa Cargo y Amazon. También funciona como un punto logístico para la OTAN y alberga aviones Antonov An-124 ucranianos utilizados para transportar equipos pesados y suministros hacia el flanco oriental de la alianza.

Esta función convirtió el incidente en un asunto de seguridad nacional. La Fiscalía Federal alemana asumió la investigación al considerar que el objetivo podía ser perjudicar la seguridad exterior del país y afectar el respaldo europeo a Ucrania.

Las autoridades alemanas describieron el episodio como una operación de guerra híbrida destinada a intimidar, provocar divisiones internas y aumentar el costo político del apoyo occidental a Kiev.

Berlín sostiene que Rusia ha recurrido durante los últimos años a sabotajes, ciberataques, campañas de desinformación, espionaje y operaciones encubiertas para presionar a los países europeos sin iniciar una confrontación militar directa con la OTAN.

Alemania anuncia represalias

Como respuesta, el Gobierno alemán convocó al representante diplomático ruso y anunció el cierre del consulado de Rusia en Bonn y de la Casa Rusa en Berlín, institución utilizada para actividades culturales y diplomáticas.

Alemania también busca que la Unión Europea amplíe sus sanciones contra individuos y organizaciones presuntamente relacionados con operaciones de sabotaje ruso. El caso será presentado ante los aliados de la OTAN para coordinar nuevas medidas de seguridad y protección de infraestructuras estratégicas.

El canciller Friedrich Merz afirmó que la respuesta había sido discutida con los socios europeos y atlánticos, debido a que el incidente no sería considerado únicamente una agresión contra Alemania, sino una amenaza para el conjunto de la alianza.

La OTAN expresó su respaldo a la investigación alemana. Estados Unidos calificó el episodio como una acción híbrida deliberada y advirtió que la alianza no tolerará ataques contra sus Estados miembros.

Rusia rechaza las acusaciones

La Embajada rusa en Alemania negó cualquier participación y calificó las conclusiones de Berlín como infundadas y políticamente motivadas. Moscú sostuvo que las acusaciones benefician a Ucrania, a sectores militaristas europeos y a la industria armamentística.

El Gobierno ruso también advirtió que las medidas adoptadas por Alemania representan una escalada sin precedentes en las relaciones entre ambos países y anunció represalias contra instituciones culturales alemanas presentes en territorio ruso.

Hasta el momento, Berlín no ha divulgado públicamente todas las pruebas utilizadas para establecer la responsabilidad rusa. Sin embargo, sostiene que el análisis técnico de los dispositivos, el método empleado y la selección del objetivo permiten atribuir la operación a Moscú.

El caso de Leipzig aumenta la preocupación europea por el empleo de drones pequeños y difíciles de detectar contra aeropuertos, instalaciones militares, redes energéticas y otras infraestructuras críticas. También abre un nuevo frente de tensión entre Rusia y la OTAN, al tratarse de una operación con explosivos ejecutada dentro del territorio de uno de sus miembros.


Fuentes de referencia