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El Congreso aprobó una nueva política para explotar y procesar tierras raras, litio, níquel y otros recursos indispensables para la inteligencia artificial, la defensa y la transición energética

El Senado de Brasil aprobó una nueva política nacional para impulsar la exploración, e,xtracción y procesamiento de minerales críticos y estratégicos, en una decisión que coloca al país en el centro de la competencia internacional por las materias primas utilizadas en las tecnologías avanzadas.

El proyecto recibió previamente la aprobación de la Cámara de Diputados y será enviado al presidente Luiz Inácio Lula da Silva para su sanción.

La iniciativa contempla hasta siete mil millones de reales en incentivos gubernamentales, equivalentes a aproximadamente mil trescientos sesenta millones de dólares, para desarrollar una industria nacional capaz de transformar los minerales y no limitarse a exportarlos como materias primas.

Brasil posee algunas de las mayores reservas mundiales de tierras raras y es uno de los principales productores de minerales como niobio, grafito, níquel, litio y manganeso.

Estos recursos son esenciales para fabricar automóviles eléctricos, turbinas eólicas, baterías, semiconductores, sistemas militares, centros de datos y equipos utilizados en inteligencia artificial.

Cinco mil millones en incentivos fiscales

El proyecto establece aproximadamente cinco mil millones de reales en créditos fiscales, que serían distribuidos entre dos mil treinta y dos mil treinta y cuatro.

Las empresas beneficiadas deberán invertir en el procesamiento, refinamiento y transformación de los minerales dentro del territorio brasileño.

La norma también contempla la creación de un Fondo de Garantía de la Actividad Mineral, que comenzaría con un aporte de dos mil millones de reales procedentes del Gobierno federal.

El fondo busca reducir los riesgos financieros de proyectos que requieren inversiones elevadas y largos periodos antes de comenzar a producir.

Las empresas que generen valor agregado, empleen trabajadores brasileños y desarrollen tecnología dentro del país recibirán prioridad para acceder a los incentivos.

El objetivo declarado por el Gobierno es impedir que Brasil repita el modelo aplicado históricamente a otras materias primas: extraer recursos, exportarlos con escaso procesamiento y posteriormente importar productos industriales de mayor valor.

Un nuevo consejo podrá intervenir en negocios extranjeros

La legislación crea el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos, vinculado directamente a la Presidencia de la República.

El organismo tendrá la responsabilidad de definir qué minerales son considerados estratégicos, seleccionar los proyectos prioritarios y coordinar la política industrial del sector.

También podrá examinar operaciones relacionadas con el control de empresas mineras y bloquear acuerdos con compañías extranjeras cuando considere que representan un riesgo para la seguridad o la soberanía nacional.

Esta facultad adquiere relevancia ante el creciente interés de empresas estadounidenses, chinas, europeas e indias por las reservas brasileñas.

El Gobierno busca atraer inversiones y tecnología, pero pretende conservar la capacidad de decidir quién puede controlar los yacimientos y qué cantidad de los minerales será procesada dentro del país.

La competencia mundial por reducir la dependencia de China

China domina actualmente gran parte de la extracción y, especialmente, del procesamiento mundial de tierras raras.

Aunque estos elementos existen en diferentes países, separarlos y refinarlos requiere instalaciones complejas, inversiones elevadas y procesos que pueden provocar graves impactos ambientales.

El control chino de las cadenas de procesamiento ha convertido estos minerales en una herramienta geopolítica. Las restricciones impuestas por Pekín a determinadas exportaciones han llevado a Estados Unidos, Europa, Japón e India a buscar proveedores alternativos.

Brasil aparece como uno de los países mejor posicionados para responder a esa demanda debido al tamaño de sus reservas y a su relativa estabilidad política.

Estados Unidos ha incrementado sus inversiones en el sector. La compañía USA Rare Earth acordó adquirir por aproximadamente dos mil ochocientos millones de dólares a la empresa que controla Serra Verde, la única operación comercial de tierras raras actualmente activa en Brasil.

India también firmó un memorando de entendimiento con el Gobierno brasileño para ampliar la cooperación en minerales estratégicos y desarrollar cadenas de suministro menos dependientes de China.

Lula exige industrialización dentro de Brasil

El presidente Lula ha insistido en que el país no debe convertirse únicamente en un proveedor de minerales para las grandes potencias.

Su Gobierno pretende utilizar las reservas para atraer fábricas de baterías, componentes electrónicos, imanes permanentes, automóviles eléctricos y tecnologías energéticas.

Los imanes fabricados con tierras raras son fundamentales para motores eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de guiado, equipos de telecomunicaciones y numerosas aplicaciones militares.

El crecimiento de la inteligencia artificial también está aumentando la demanda de cobre, níquel, tierras raras y otros materiales requeridos para construir procesadores, redes eléctricas y centros de datos.

Brasil considera que controlar una parte mayor de la cadena industrial podría generar empleos especializados, aumentar las exportaciones de productos tecnológicos y reducir la dependencia de bienes importados.

Preocupación por el impacto ambiental

Organizaciones ambientalistas advierten que la expansión minera podría aumentar la contaminación, la deforestación y los conflictos con comunidades indígenas y rurales.

La extracción y separación de tierras raras puede producir residuos tóxicos y demandar grandes cantidades de agua y energía.

El Observatorio del Clima cuestionó algunos aspectos de la legislación y advirtió que los incentivos económicos no deben utilizarse para debilitar los controles ambientales.

Representantes de la industria minera también expresaron preocupación, aunque por razones diferentes. Algunas empresas consideran que el nuevo consejo podría aumentar la intervención gubernamental y generar inseguridad jurídica en las inversiones y asociaciones internacionales.

El Gobierno sostiene que la política combinará el desarrollo económico con normas ambientales y mecanismos de fiscalización, pero gran parte de su impacto dependerá de la reglamentación que se apruebe después de la sanción presidencial.

Brasil entra en una disputa estratégica

La aprobación de la norma refleja una transformación en la importancia internacional de los minerales.

El petróleo marcó buena parte de la política mundial durante el siglo pasado. En las próximas décadas, el acceso a litio, cobre, cobalto, níquel, grafito y tierras raras podría desempeñar un papel comparable.

Brasil cuenta con los recursos naturales necesarios para convertirse en uno de los principales actores de esta nueva economía. Su desafío será transformar las reservas geológicas en capacidad industrial sin reproducir los daños ambientales y desigualdades asociados históricamente con la minería.

La nueva política no convierte automáticamente al país en una potencia tecnológica, pero establece las bases para que Brasil intente ocupar un lugar más importante en las cadenas mundiales de energía, defensa e inteligencia artificial.