0 4 mins 1 hora

Una furgoneta embistió deliberadamente a una multitud reunida cerca de la celebración del Christopher Street Day. Alemania desplegó una amplia operación para capturar a un sospechoso vinculado al entorno islamista.

Berlín, Alemania.— Un atentado contra las celebraciones del Orgullo LGTBIQ+ dejó una persona muerta y 29 heridas durante la noche del sábado 25 de julio en Berlín, provocando la suspensión inmediata de las actividades y una extensa operación de búsqueda en la capital alemana.

El ataque ocurrió alrededor de las 10:00 de la noche en el parque Tiergarten, cerca de la Puerta de Brandeburgo, cuando una furgoneta blanca se dirigió contra un grupo de personas que participaba en los actos del Christopher Street Day, una de las mayores manifestaciones europeas en defensa de los derechos de la comunidad LGTBIQ+.

El ministro del Interior de Alemania, Alexander Dobrindt, informó que una persona murió y otras 29 resultaron heridas. Ocho de las víctimas permanecían en estado grave y tres se encontraban en peligro de muerte.

Dobrindt afirmó que los indicios recopilados hasta el momento apuntan a un atentado terrorista de motivación islamista. Las autoridades advirtieron, sin embargo, que la investigación continúa abierta y todavía debe esclarecerse si el responsable actuó solo o contó con la colaboración de otras personas.

La Policía de Berlín identificó como principal sospechoso a Abdul B., de 21 años, nacido en Alemania y conocido previamente por los servicios de seguridad debido a antecedentes delictivos, procesos de radicalización y contactos con integrantes del entorno islamista.

De acuerdo con fuentes de seguridad, el sospechoso habría intentado establecer contacto con el grupo terrorista Estado Islámico y había sido clasificado como una persona potencialmente peligrosa. Las autoridades alertaron que podría encontrarse armado y pidieron a la población no intentar detenerlo.

Tras el ataque, los organizadores cancelaron el resto de las celebraciones y el concierto previsto cerca de la Puerta de Brandeburgo. Miles de asistentes fueron evacuados mientras agentes policiales, unidades especiales y helicópteros rastreaban distintos sectores de la ciudad.

El canciller Friedrich Merz y el alcalde de Berlín, Kai Wegner, condenaron el atentado y lo describieron como un ataque contra la libertad, la tolerancia y el carácter abierto de la sociedad alemana.

El hecho vuelve a colocar la amenaza del extremismo islamista en el centro del debate político alemán y aumenta la presión sobre las autoridades de seguridad, especialmente porque el principal sospechoso ya era conocido por los organismos estatales.

Mientras Berlín guarda luto por las víctimas, la investigación busca determinar cómo se planificó el atentado, si existieron cómplices y por qué una persona considerada peligrosa pudo ejecutar un ataque contra uno de los actos públicos más multitudinarios y simbólicos de Alemania.