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Misiles y drones fueron dirigidos contra instalaciones petroleras en Yanbu y Jizán, después de que Riad bombardeara posiciones hutíes en Yemen. La escalada amenaza con extender el conflicto regional hacia dos de las principales rutas energéticas y comerciales del mundo.

Los rebeldes hutíes de Yemen lanzaron una nueva ofensiva con misiles y drones contra Arabia Saudita, en una escalada que amenaza con reactivar plenamente la guerra entre ambos bandos y ampliar la crisis que sacude Oriente Medio.

El movimiento, respaldado por Irán, aseguró haber atacado instalaciones vinculadas a la petrolera estatal Saudi Aramco en las ciudades de Yanbu y Jizán. Sistemas de defensa aérea saudíes interceptaron al menos dos misiles balísticos dirigidos hacia infraestructuras petroleras de Yanbu, según fuentes de seguridad citadas por agencias internacionales. Hasta el momento, las autoridades saudíes no han confirmado daños importantes en las instalaciones atacadas.

La ofensiva fue presentada por los hutíes como una respuesta a los bombardeos ejecutados por la coalición liderada por Arabia Saudita contra posiciones del grupo en Yemen, incluyendo objetivos en la ciudad portuaria de Hodeida y en la isla de Kamaran.

Los ataques saudíes representaron una de las mayores operaciones militares contra los hutíes desde la tregua alcanzada en 2022, que había reducido considerablemente los enfrentamientos directos entre Riad y el movimiento insurgente.

Una tregua de cuatro años comienza a derrumbarse

La actual confrontación comenzó a intensificarse a mediados de julio, cuando los hutíes lanzaron misiles contra territorio saudí después de acusar a Riad de bombardear un aeropuerto bajo su control.

Arabia Saudita informó entonces que sus defensas interceptaron proyectiles dirigidos hacia el sur del país. El incidente rompió varios años de relativa calma entre el reino y los rebeldes y abrió la posibilidad de un retorno a las hostilidades que devastaron Yemen durante la década anterior.

La tensión aumentó posteriormente cuando los hutíes anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudita y reivindicaron ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo.

Uno de los buques, identificado como Encelia, emitió una señal de emergencia después de ser alcanzado cerca del puerto de Jizán. El impacto provocó un incendio en la proa, aunque no se reportaron víctimas entre sus tripulantes.

La coalición saudí respondió con bombardeos contra objetivos que describió como instalaciones militares utilizadas para preparar ataques contra barcos e infraestructuras energéticas.

Riad advirtió que continuará adoptando medidas para defender sus intereses y que responderá sin concesiones si los hutíes mantienen sus operaciones.

El petróleo vuelve a estar en el centro del conflicto

La ofensiva contra Yanbu y Jizán demuestra que las instalaciones petroleras saudíes vuelven a estar dentro de la lista de objetivos prioritarios de los hutíes.

El líder del movimiento, Abdul Malik al Houthi, ya había advertido que las refinerías, terminales y otras infraestructuras estratégicas del reino serían atacadas si Arabia Saudita profundizaba su intervención militar en Yemen.

Yanbu alberga importantes instalaciones de procesamiento y exportación de petróleo en la costa del mar Rojo. Su ubicación ha adquirido mayor valor estratégico ante las tensiones que afectan al estrecho de Ormuz, la principal vía de salida del crudo producido en el golfo Pérsico.

La combinación de amenazas sobre Ormuz y el mar Rojo podría colocar simultáneamente bajo presión dos rutas fundamentales para el suministro energético mundial.

Los costes de los seguros marítimos para los barcos que atraviesan el sur del mar Rojo ya aumentaron de forma considerable después de los ataques hutíes contra petroleros. Algunas compañías también comenzaron a desviar embarcaciones o a suspender temporalmente sus rutas por las zonas de mayor riesgo.

Amenaza sobre el estrecho de Bab el Mandeb

Los hutíes también amenazaron con bloquear el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las principales puertas de acceso al canal de Suez.

Por esta ruta circula una parte significativa del comercio entre Asia y Europa. Su interrupción obligaría a numerosos barcos a rodear el continente africano, aumentando los tiempos de navegación, los costes del transporte y el precio de mercancías y combustibles.

El movimiento hutí ha utilizado anteriormente sus misiles, drones y embarcaciones explosivas para atacar barcos en el mar Rojo. Aunque afirma actuar contra intereses vinculados con sus adversarios regionales, sus operaciones han afectado la navegación comercial y generado preocupaciones sobre la seguridad de embarcaciones de múltiples nacionalidades.

La nueva amenaza de bloqueo contra Arabia Saudita transforma el conflicto yemení en una crisis con consecuencias económicas internacionales.

Irán y Estados Unidos elevan el riesgo regional

La reactivación del frente entre Arabia Saudita y los hutíes ocurre mientras aumentan las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.

Washington ha acusado a Teherán de suministrar a los hutíes misiles, drones, componentes militares y asistencia técnica. Informaciones recientes también señalan que Irán trasladó personal y equipos hacia las zonas controladas por el movimiento en Yemen, aumentando los temores de una nueva campaña coordinada contra intereses saudíes y occidentales.

Irán rechaza controlar directamente las decisiones de los hutíes, aunque mantiene una estrecha alianza política y militar con el grupo.

Estados Unidos, por su parte, advirtió que podría responder contra Irán y los rebeldes si continúan los ataques en el mar Rojo. La administración de Donald Trump considera que las operaciones hutíes forman parte de una estrategia iraní para presionar simultáneamente las rutas marítimas del estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb.

La posibilidad de que Arabia Saudita, Estados Unidos e Irán queden involucrados directa o indirectamente en una nueva guerra en Yemen eleva el riesgo de una confrontación regional de mayores dimensiones.

Arabia Saudita enfrenta una difícil decisión

Riad intenta evitar el regreso a una guerra prolongada en Yemen, donde su intervención militar desde 2015 no logró eliminar a los hutíes ni restablecer completamente al Gobierno reconocido internacionalmente.

Sin embargo, los ataques contra sus ciudades, barcos e instalaciones petroleras presionan a la monarquía saudí para responder con mayor contundencia.

Una nueva campaña aérea podría debilitar la infraestructura militar de los hutíes, pero también destruir los esfuerzos diplomáticos desarrollados durante los últimos años para alcanzar un acuerdo definitivo.

La escalada coloca a Arabia Saudita ante una elección compleja: contener su respuesta para preservar las negociaciones o ampliar las operaciones militares y arriesgarse a quedar atrapada nuevamente en el conflicto yemení.

Lo que comenzó como un intercambio limitado de ataques amenaza ahora con abrir otro frente dentro de una crisis regional que ya afecta el suministro de petróleo, el comercio marítimo y la estabilidad de Oriente Medio.