Una investigación basada en imágenes satelitales identifica al menos diez instalaciones rusas con nuevas plataformas para drones de largo alcance. Algunas permitirían colocar incluso a Varsovia dentro del radio de acción de las nuevas variantes utilizadas por Moscú.
Rusia está ampliando rápidamente su infraestructura para lanzar drones de ataque de largo alcance desde instalaciones situadas cerca del flanco oriental de Europa, en un movimiento que aumenta la preocupación dentro de la OTAN sobre la capacidad militar que Moscú está construyendo más allá de la guerra en Ucrania.
Una investigación de The Telegraph, divulgada este lunes 17 de agosto y recogida por la Agencia EFE, identificó diez bases rusas equipadas con plataformas de lanzamiento recientemente construidas para algunas de las variantes más avanzadas de drones de ataque utilizadas por el Kremlin.
Varias de esas instalaciones se encuentran cerca de las fronteras con Bielorrusia y Ucrania. Algunas ya estarían siendo utilizadas en la campaña de ataques contra territorio ucraniano, pero su ubicación y las nuevas capacidades de los drones rusos plantean un escenario diferente: Moscú estaría creando una infraestructura que también podría utilizarse contra objetivos situados dentro de países miembros de la OTAN.
Diez instalaciones y nuevas plataformas de lanzamiento
El análisis de imágenes satelitales permitió localizar nuevas rampas construidas en instalaciones militares, antiguos aeropuertos civiles y zonas rurales rusas.
Parte del análisis fue realizado por DroneSec, una empresa especializada en inteligencia sobre sistemas no tripulados. Las nuevas rampas presentan dimensiones mayores que las utilizadas anteriormente, una característica que podría estar relacionada con la operación de drones más grandes y de mayor alcance.
Rusia lleva años modificando y desarrollando versiones propias de los drones iraníes Shahed, que se han convertido en una de las principales armas empleadas por Moscú contra Ucrania.
Las nuevas generaciones incluyen variantes equipadas con motores a reacción y un alcance cercano a los 1.000 kilómetros, según la investigación.
Ese incremento resulta particularmente relevante para la seguridad europea.
Desde algunas de las instalaciones identificadas, drones con esas características podrían alcanzar Varsovia, la capital de Polonia, uno de los países más importantes del flanco oriental de la OTAN.
Esto no significa que exista evidencia de que Rusia esté preparando actualmente un ataque contra la capital polaca. La propia investigación señala que no hay indicios de un plan ruso para realizar una operación de ese tipo.
Lo significativo es que Moscú estaría construyendo la capacidad material para hacerlo.
La OTAN observa con preocupación
La revelación se produce en un momento especialmente delicado para la seguridad europea.
Un funcionario de la OTAN consultado por The Telegraph aseguró que la organización está preparada para defender el territorio de sus miembros y que continuará reforzando sus capacidades frente a amenazas como los drones.
La preocupación no surge únicamente de las nuevas bases.
Durante los últimos años se ha producido un aumento considerable de incidentes relacionados con drones y otras aeronaves en países de la Alianza. Un análisis citado por El País registró 144 incidentes en 13 países miembros de la OTAN e Irlanda entre agosto de 2024 y febrero de 2026, incluyendo vuelos cerca de instalaciones militares y bases vinculadas a fuerzas nucleares.
Además, el problema continúa creciendo.
Este domingo 16 de agosto, apenas un día antes de conocerse la investigación sobre las nuevas bases rusas, un F-18 desplegado por España en una misión de policía aérea de la OTAN derribó un dron que había ingresado ilegalmente al espacio aéreo de Rumania. La OTAN considera que, de acuerdo con la información preliminar, el aparato probablemente era ruso.
Fue el cuarto dron derribado sobre territorio rumano durante 2026.
Europa se prepara para una guerra diferente
El desarrollo de estas instalaciones muestra también cómo está cambiando la naturaleza de una eventual confrontación entre Rusia y la OTAN.
La amenaza ya no depende exclusivamente de tanques, aviones de combate o misiles balísticos.
Los drones son considerablemente más baratos, pueden lanzarse en grandes cantidades y permiten saturar sistemas de defensa aérea que deben decidir rápidamente cuáles objetivos interceptar.
La guerra en Ucrania ha permitido además que Rusia acumule años de experiencia utilizando estas armas en operaciones reales y adapte sus sistemas constantemente.
Los países europeos han respondido reforzando sus defensas aéreas y desarrollando sistemas específicamente diseñados para detectar e interceptar drones. La OTAN también ha incrementado su presencia en el flanco oriental y mantiene fuerzas desde el Ártico hasta el mar Negro.
Una capacidad que podría sobrevivir a la guerra de Ucrania
Este es posiblemente el elemento más importante de las nuevas bases.
Aunque actualmente están vinculadas principalmente con las operaciones militares rusas contra Ucrania, las instalaciones son infraestructura permanente.
La guerra puede terminar, pero las plataformas permanecerán.
Rusia tendría entonces una red de lanzamiento, una industria capaz de producir drones en grandes cantidades y sistemas con suficiente autonomía para alcanzar objetivos situados cientos de kilómetros dentro de territorio europeo.
Por ahora, no existe evidencia pública de que Moscú haya decidido utilizarlos contra un miembro de la OTAN.
Pero para los aliados europeos, el problema ya no consiste únicamente en determinar qué pretende hacer Rusia hoy, sino qué capacidad militar está construyendo para poder utilizar mañana.