El Gobierno de Honduras concretó la venta de su avión presidencial Embraer Legacy 600 por 137 millones 776 mil 390 lempiras, equivalentes a unos 5,1 millones de dólares, durante una subasta pública internacional realizada el 10 de julio en la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, en Tegucigalpa.
La aeronave fue adjudicada a la empresa mexicana THEBE Ingeniería y Consultoría S.A. de C.V., dedicada al transporte aéreo no programado y a los servicios de taxi aéreo. La compañía presentó la única oferta recibida dentro del plazo establecido para el proceso. o mínimo había sido fijado en 136 millones 776 mil 390 lempiras, por lo que la propuesta ganadora superó la base de la subasta en un millón de lempiras. Aunque nueve empresas nacionales y extranjeras retiraron las bases del concurso y cuatro realizaron inspecciones técnicas, únicamente la compañía mexicana completó el procedimiento y presentó una oferta formal.
Un avión marcado por la controversia
El Embraer Legacy 600, identificado con la matrícula militar FAH-001, fue adquirido en 2014 durante la administración del expresidente Juan Orlando Hernández. El Estado hondureño pagó aproximadamente 14,8 millones de dólares por la aeronave, que fue entregada en octubre de ese mismo año para ser utilizada en los desplazamientos presidenciales.
Desde su compra, el avión se convirtió en uno de los bienes públicos más cuestionados de Honduras. Las críticas estuvieron relacionadas con su elevado costo, el origen de los recursos utilizados para adquirirlo y los gastos requeridos para su funcionamiento y mantenimiento.
La diferencia entre el precio original y el valor obtenido en la subasta supera los nueve millones de dólares. Las autoridades hondureñas atribuyeron esa reducción a la depreciación acumulada durante más de una década, las condiciones actuales del mercado aeronáutico y los ajustes técnicos que necesita el avión antes de volver a operar regularmente. rgo, el hecho de que solamente se recibiera una oferta podría mantener abierto el debate político sobre la valoración del aparato y sobre si el Estado consiguió el mejor precio posible. El Gobierno sostiene que el procedimiento se desarrolló conforme a la legislación hondureña y bajo mecanismos institucionales de supervisión.
Un proceso retrasado durante varios años
La venta del avión presidencial había sido prometida anteriormente por la administración de Xiomara Castro, pero no llegó a concretarse. Funcionarios de ese gobierno argumentaron que existían problemas administrativos y que parte de la documentación relacionada con la propiedad y el registro de la aeronave estaba incompleta.
Durante ese periodo, el avión fue asignado a la Fuerza Aérea Hondureña y utilizado en algunas operaciones oficiales, incluyendo misiones de carácter humanitario y el traslado de ciudadanos hondureños.
La administración del presidente Nasry Asfura retomó el proyecto como parte de sus compromisos de campaña. El Congreso Nacional autorizó la enajenación del Embraer Legacy 600 mediante el Decreto 3-2026, aprobado en enero, permitiendo que el Estado iniciara el proceso de subasta internacional. taría de Defensa Nacional y la Dirección Nacional de Bienes del Estado estuvieron encargadas de organizar la recepción, revisión y apertura de las ofertas. Representantes del Tribunal Superior de Cuentas y de la Procuraduría General de la República participaron como observadores institucionales.
El avión será utilizado para vuelos comerciales
THEBE Ingeniería y Consultoría incorporará la aeronave a sus operaciones de taxi aéreo en México y en rutas internacionales. Antes de entrar nuevamente en servicio, el avión será sometido a revisiones de mantenimiento, modificaciones en su interior y adecuaciones estéticas.
La empresa también deberá completar el proceso de traslado, cambio de matrícula y registro ante las autoridades aeronáuticas mexicanas. Sus representantes calificaron la compra como una oportunidad comercial favorable y señalaron que la inspección técnica previa mostró que el avión se encontraba en condiciones adecuadas para ser recuperado y operado.
Con la adjudicación terminada, las autoridades hondureñas deberán completar ahora los trámites legales y administrativos necesarios para transferir oficialmente la propiedad y entregar la aeronave a la compañía compradora. sos para salud y educación
El Gobierno de Honduras anunció que los más de 137,7 millones de lempiras obtenidos por la venta serán destinados a los sectores de salud y educación. La administración de Asfura presenta la operación como una medida de austeridad y como el cumplimiento de la promesa de eliminar un gasto considerado innecesario.
La venta también tiene una fuerte carga simbólica. En varios países latinoamericanos, los aviones presidenciales han sido presentados como ejemplos de privilegios políticos y de la distancia existente entre las instituciones públicas y las condiciones económicas de la población.
Para Honduras, el desafío será demostrar que los recursos ingresados por la operación serán efectivamente utilizados en inversiones públicas verificables y que la eliminación del avión representará un ahorro permanente para el Estado.
El cierre de esta prolongada controversia dependerá, por tanto, no solamente de la salida del Embraer Legacy 600 del territorio hondureño, sino también de la transparencia con la que se administren los fondos obtenidos y de los resultados concretos que estos produzcan en beneficio de la ciudadanía.