Jaime Andrés Beltrán descartó renunciar después de ser fotografiado descansando con su familia en Santa Marta mientras decenas de miles de colombianos afrontan la pérdida de sus viviendas. Las críticas ya alcanzan a sectores aliados de Abelardo de la Espriella y la Cámara de Representantes prepara una moción de censura.
El terremoto que golpeó Colombia apenas tres días después de la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia se ha convertido también en la primera gran prueba política de su Gobierno.
La emergencia, que según la cifra comunicada este martes por el presidente deja 289 fallecidos, ha provocado una gigantesca operación de rescate y reconstrucción. Pero mientras el Ejecutivo intenta demostrar capacidad de respuesta, una serie de controversias comienza a desplazar parte de la atención desde la tragedia hacia la gestión política de la crisis.
El mayor problema inmediato está ahora dentro del propio gabinete.
El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, enfrenta fuertes críticas después de aparecer durante el fin de semana descansando con su familia en una playa de Santa Marta, exactamente cuando su cartera debe gestionar uno de los mayores problemas habitacionales que Colombia ha sufrido en años.
Las cifras ayudan a comprender la dimensión de la polémica: el terremoto ha dejado 127.608 viviendas afectadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, según los datos divulgados hasta el lunes.
Un ministro en la playa
Beltrán, que asumió el Ministerio de Vivienda el pasado 7 de agosto, explicó que había trabajado durante los primeros días de la emergencia recorriendo algunos de los departamentos afectados y que posteriormente viajó a Santa Marta para pasar unas horas con su familia.
El ministro asegura que desde las primeras horas posteriores al terremoto participó en la elaboración de mecanismos para subsidiar arriendos y servicios públicos de las familias que perdieron sus hogares. También había visitado Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas para evaluar los daños.
Pero las imágenes del funcionario descansando frente al Caribe provocaron una reacción política inmediata.
La controversia no quedó limitada a la oposición.
Dirigentes de partidos que respaldan al nuevo Gobierno también cuestionaron duramente al ministro. El senador Andrés Forero, del Centro Democrático, advirtió que mantenerlo en el cargo estaba generando un desgaste prematuro para el presidente, mientras Jota Pe Hernández, considerado cercano al Gobierno, calificó su conducta de indolente.
La senadora Carol Borda, de Salvación Nacional, también cuestionó la desconexión que proyectaban las imágenes mientras miles de familias enfrentaban la destrucción de sus viviendas.
La Cámara prepara una moción de censura
El conflicto ya pasó de las redes sociales al Congreso.
La Cámara de Representantes ha solicitado citar a Beltrán a una moción de censura, un mecanismo que podría terminar provocando su salida del gabinete si obtiene los votos necesarios.
La izquierda pretende utilizar el procedimiento para exigir responsabilidades políticas, pero el problema para el Gobierno es que también existen molestias dentro del Centro Democrático y entre otros sectores de derecha que ayudaron a construir la mayoría política alrededor de De la Espriella.
Beltrán, sin embargo, ha descartado renunciar.
El ministro sostiene que puede cumplir simultáneamente sus responsabilidades públicas y familiares, y defendió el breve descanso argumentando que también es padre y esposo.
De la Espriella, por ahora, tampoco parece dispuesto a sacrificarlo.
El presidente decidió mantenerlo al frente del Ministerio y le encargó participar directamente en el denominado “plan milagro” para la reconstrucción, una de las principales iniciativas con las que el Ejecutivo pretende responder al enorme número de viviendas dañadas o destruidas.
Los balones de Buenaventura agravan la polémica
El caso del ministro llega mientras el propio presidente enfrenta cuestionamientos por algunas de sus actuaciones durante la emergencia.
De la Espriella visitó Buenaventura, una de las ciudades más castigadas por el terremoto, donde más de 10.000 viviendas resultaron afectadas, se registraron centenares de heridos y murieron 27 personas.
Durante la visita anunció medidas sanitarias y la reapertura del buque-hospital Benkos Biohó.
Pero buena parte de la atención terminó concentrándose en otro episodio: el mandatario repartió balones de fútbol entre niños damnificados que llevaban el logotipo de su movimiento político, Defensores de la Patria.
Las imágenes generaron acusaciones de utilizar una tragedia nacional para proyectar propaganda política.
El episodio se sumó a las críticas por algunas de las soluciones planteadas para las regiones afectadas.
En el Pacífico, por ejemplo, funcionarios plantearon acelerar la educación virtual mientras se reconstruyen las escuelas, pero dirigentes sociales han advertido que numerosas comunidades carecen precisamente de la conectividad y los dispositivos necesarios para utilizar ese sistema.
Una crisis que empezó desde las primeras horas
El terremoto sorprendió al Gobierno cuando llevaba menos de tres días en funciones.
De la Espriella llegó al poder después de una transición particularmente conflictiva con la Administración de Gustavo Petro y sin haber completado plenamente el empalme institucional.
Cuando ocurrió el terremoto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres todavía continuaba bajo la dirección de Javier Pava, funcionario proveniente del Gobierno anterior. Esa situación produjo desconfianza y confusión durante las primeras horas de la emergencia.
Otro de los grandes cuestionamientos surgió por la decisión de no aceptar inicialmente equipos internacionales de búsqueda y rescate.
Países como México, Chile, China y El Salvador, además de organismos internacionales, ofrecieron apoyo. El Gobierno colombiano defendió que contaba con suficientes equipos nacionales y priorizó la recepción de determinados insumos y asistencia tecnológica.
La decisión provocó críticas, aunque el Ejecutivo sostiene que actuó siguiendo las recomendaciones técnicas disponibles durante las primeras horas de la emergencia.
La primera prueba política de De la Espriella
Más allá del futuro de Jaime Andrés Beltrán, el terremoto está definiendo prematuramente la imagen del nuevo Gobierno colombiano.
De la Espriella ha intentado proyectar un Ejecutivo presente en las regiones. Ha recorrido personalmente varios de los territorios afectados y desplegado ministros por las zonas más golpeadas.
Pero las controversias también revelan los riesgos de gestionar una emergencia de esta magnitud mientras una Administración apenas termina de instalarse.
La fotografía del ministro de Vivienda en la playa, la discusión sobre la ayuda internacional, los balones con propaganda política y las dudas sobre algunas soluciones planteadas para el Pacífico están comenzando a convertirse en munición para la oposición.
Ahora el Congreso tendrá la palabra.
Si la moción de censura avanza y encuentra respaldo incluso entre sectores cercanos al Gobierno, Jaime Andrés Beltrán podría convertirse en la primera baja importante del gabinete de Abelardo de la Espriella.
Y para un presidente que apenas inició su mandato el 7 de agosto, sería una señal de que la reconstrucción de Colombia no será solamente un desafío humanitario y económico.
También será una batalla política.