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El Partido Liberal ganó las tres circunscripciones en disputa y arrebató a los conservadores un distrito clave de Quebec. Los resultados fortalecen al primer ministro Mark Carney en plena guerra comercial con Estados Unidos y días antes de que entren en vigor nuevas represalias arancelarias canadienses.

OTTAWA, CANADÁ. — El primer ministro canadiense Mark Carney recibió un importante respaldo político después de que su Partido Liberal ganara las tres elecciones parciales celebradas en Canadá, un resultado que fortalece su posición interna mientras mantiene uno de los enfrentamientos más duros de los últimos años con el Gobierno estadounidense de Donald Trump.

Los liberales se impusieron en Chicoutimi—Le Fjord, Quebec; Beaches—East York, Toronto; y North Vancouver—Capilano, Columbia Británica.

Dos de esos distritos ya estaban en manos del partido gobernante.

El resultado verdaderamente significativo ocurrió en Quebec.

En Chicoutimi—Le Fjord, el liberal Daniel Gobeil consiguió arrebatar una circunscripción que los conservadores controlaban desde 2018 y en la que industrias como el aluminio, la producción láctea y otras actividades exportadoras se encuentran directamente expuestas a la creciente guerra comercial con Estados Unidos.

La victoria fue especialmente dolorosa para el Partido Conservador.

La formación había obtenido alrededor del 34 % de los votos en esa circunscripción durante las elecciones federales del año pasado. Ahora cayó hasta aproximadamente el 13 % y terminó en tercer lugar.

Carney interpreta el resultado como un respaldo

El primer ministro no tardó en vincular los resultados con la estrategia que su Gobierno está siguiendo frente a Estados Unidos.

Carney afirmó que, en un momento especialmente delicado para Canadá, los electores habían depositado su confianza en el plan de su administración.

Dirigentes liberales fueron todavía más explícitos.

La diputada Hedy Fry sostuvo que el resultado enviaba un mensaje a Estados Unidos: el Gobierno canadiense cuenta con respaldo popular en su enfrentamiento con Washington.

La interpretación debe tomarse con cierta cautela.

Las elecciones parciales involucran solamente tres circunscripciones y no constituyen un referéndum nacional sobre la política de Carney.

Sin embargo, las victorias se produjeron en tres regiones diferentes del país y una de ellas implicó conquistar territorio conservador, convirtiéndolas en un indicador políticamente relevante.

El choque con Trump domina la política canadiense

Los comicios llegaron apenas días después del colapso de las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos.

Las conversaciones se rompieron el 21 de agosto, después de que ambas partes no lograran alcanzar un acuerdo.

Posteriormente, el presidente Donald Trump impuso aranceles del 50 % sobre aproximadamente 20.000 millones de dólares en productos canadienses.

Canadá respondió preparando medidas equivalentes contra productos estadounidenses.

Las represalias canadienses comenzarán a entrar en vigor el 8 de septiembre y afectarán sectores estadounidenses como acero, productos lácteos, electrodomésticos y otros bienes.

Carney ha prometido responder a las medidas estadounidenses prácticamente “dólar por dólar”.

La disputa ha dejado atrás el lenguaje habitualmente cuidadoso utilizado entre dos países que durante décadas mantuvieron una de las relaciones comerciales más integradas del mundo.

Carney exige que Washington se ponga “serio”

Después de conocer los resultados electorales, Carney endureció todavía más su discurso.

Este martes afirmó que Estados Unidos deberá comenzar a comportarse seriamente antes de que Canadá considere regresar a la mesa de negociación.

El primer ministro sostuvo que todavía es posible alcanzar un acuerdo beneficioso para ambos países, pero rechazó condiciones estadounidenses que, según Ottawa, podrían debilitar sectores industriales estratégicos de Canadá.

Uno de los principales puntos de fricción es la industria automotriz.

Canadá considera inaceptable aceptar condiciones que puedan convertir sus plantas en simples extensiones de la industria estadounidense o provocar gradualmente su desaparición.

La relación se ha deteriorado además por la retórica proveniente de Washington.

Trump ha vuelto a mencionar la posibilidad de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos y recientemente ordenó utilizar el nombre “Lake America” para el lago Ontario dentro de la administración estadounidense.

Funcionarios canadienses han considerado estas acciones provocaciones innecesarias en medio de una negociación comercial ya extremadamente difícil.

Quebec se convierte en una señal política

La victoria liberal en Quebec podría ser especialmente importante para comprender el efecto que está teniendo el enfrentamiento con Trump.

Chicoutimi—Le Fjord alberga sectores directamente amenazados por los aranceles estadounidenses, particularmente productores de aluminio y actividades agrícolas.

Además existe otro componente.

Las repetidas referencias de Trump a incorporar Canadá a Estados Unidos generan especial rechazo en Quebec, donde la protección de la identidad francófona constituye uno de los elementos centrales de la política provincial.

Analistas consideran que la postura de Carney frente a Washington ha logrado conectar con ese sentimiento.

El resultado parece demostrar que, al menos por ahora, enfrentarse abiertamente a Trump no está generando un costo electoral inmediato para el primer ministro.

Podría estar ocurriendo exactamente lo contrario.

Golpe para Pierre Poilievre

Los resultados representan también una mala noticia para el líder conservador Pierre Poilievre.

La pérdida de Chicoutimi—Le Fjord demuestra las dificultades que enfrenta su partido para competir con Carney en una coyuntura dominada por las amenazas comerciales y territoriales provenientes de Estados Unidos.

Los conservadores no solamente perdieron el distrito.

Cayeron al tercer lugar.

Para una formación que aspira a regresar al Gobierno, perder terreno en Quebec mientras Carney consigue transformar el conflicto con Trump en un argumento de unidad nacional representa una señal preocupante.

Los liberales llegan a 173 diputados

Las tres victorias elevan al Partido Liberal hasta 173 escaños en una Cámara de los Comunes integrada por 343 diputados.

Eso fortalece considerablemente la capacidad parlamentaria del Gobierno.

Carney llegó al poder después de que el enfrentamiento con Trump alterara profundamente la política canadiense.

Las amenazas estadounidenses de anexión, los aranceles y el deterioro de una relación considerada históricamente privilegiada impulsaron un fuerte sentimiento nacionalista en Canadá.

El primer ministro ha utilizado esa coyuntura para defender una estrategia que busca reducir la dependencia económica canadiense respecto de Estados Unidos.

Canadá mira hacia Europa

El conflicto está acelerando además una transformación más profunda de la estrategia económica canadiense.

Carney ha intensificado contactos con Europa y otros mercados con el objetivo de diversificar las relaciones comerciales del país.

Durante décadas, la cercanía geográfica y el tratado de libre comercio con Estados Unidos hicieron que buena parte de la economía canadiense se estructurara alrededor del acceso al mercado estadounidense.

La nueva estrategia pretende reducir esa vulnerabilidad.

Pero hacerlo será complicado.

Estados Unidos continúa siendo, por amplio margen, el principal socio comercial de Canadá y numerosas cadenas industriales operan prácticamente como un único sistema económico a ambos lados de la frontera.

Una guerra arancelaria prolongada podría ocasionar importantes costos a los dos países.

Una victoria electoral en medio de una guerra comercial

Las elecciones parciales no resuelven ninguno de esos problemas.

Tampoco demuestran que todos los canadienses respalden cada decisión adoptada por Carney.

Pero entregan al primer ministro algo políticamente valioso en plena confrontación con la mayor economía del mundo: una señal electoral favorable.

Los liberales conservaron dos distritos, conquistaron otro que pertenecía a los conservadores y ampliaron su fuerza parlamentaria.

Mientras tanto, Carney mantiene su negativa a regresar inmediatamente a la mesa con Washington y prepara nuevos aranceles contra productos estadounidenses.

Donald Trump buscaba aumentar la presión económica sobre Canadá.

Por ahora, esa presión parece estar produciendo también un efecto político inesperado: fortalecer al Gobierno canadiense que pretende obligar a negociar.