Las bolsas globales comenzaron la semana bajo presión debido al aumento del precio del petróleo, la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre política en Europa.
Los inversores también permanecen atentos a los próximos datos de inflación de Estados Unidos, que podrían influir en las decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés.
El petróleo Brent llegó a cotizar cerca de los noventa y ocho dólares por barril, su nivel más alto en varias semanas. El precio acumula un fuerte incremento desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, aumentando los costos de transporte, manufactura y generación eléctrica.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro de la crisis
La principal preocupación del mercado está relacionada con el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas.
Irán advirtió que establecerá una zona restringida en el área después de nuevos enfrentamientos con fuerzas estadounidenses. La amenaza ha aumentado el temor a que se reduzca todavía más el tránsito de buques comerciales y se interrumpan los suministros energéticos procedentes del golfo Pérsico.
El riesgo no se limita al petróleo crudo. Los precios del diésel también han alcanzado niveles récord en Estados Unidos, lo que puede trasladarse a los costos agrícolas, industriales y logísticos.
Los Emiratos Árabes Unidos trabajan en rutas alternativas para reducir su dependencia del estrecho, mientras que varios países han comenzado a utilizar reservas estratégicas para compensar las dificultades de suministro.
Las bolsas resienten el riesgo de inflación
El encarecimiento de la energía representa una amenaza para la recuperación económica porque eleva los costos de las empresas y reduce el poder adquisitivo de los consumidores.
Cuando el petróleo y los combustibles aumentan, el impacto suele extenderse a los alimentos, el transporte, la electricidad y numerosos bienes de consumo. Esa presión puede obligar a los bancos centrales a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo.
En Europa, los inversores aumentaron sus apuestas a que el Banco Central Europeo elevará las tasas de interés en los próximos días. En Estados Unidos, un mercado laboral más resistente de lo previsto también podría dificultar una eventual reducción de las tasas.
El escenario combina dos riesgos que preocupan a los mercados: un crecimiento económico más lento y una inflación que vuelve a acelerarse. Esta combinación reduce el margen de maniobra de los gobiernos y de las autoridades monetarias.
Europa enfrenta además incertidumbre política
La tensión energética se suma a un panorama político europeo cada vez más complejo.
Los avances electorales de la derecha radical en Alemania y la incertidumbre sobre el futuro político de Francia han debilitado la confianza de algunos inversores en la estabilidad de la zona euro. La moneda europea se ha visto afectada por las dudas sobre la capacidad de los gobiernos para impulsar reformas económicas y mantener la cohesión política.
La inestabilidad política puede elevar el costo de financiamiento de los Estados y aumentar la volatilidad en los mercados de bonos, acciones y divisas.
Para Europa, una prolongación de la crisis energética sería especialmente delicada debido a su dependencia de las importaciones y a la necesidad de mantener competitiva su industria frente a Estados Unidos y Asia.
Efectos potenciales para América Latina
América Latina también podría verse afectada por la nueva presión sobre el petróleo.
Los países exportadores podrían beneficiarse temporalmente de mayores ingresos por sus ventas de crudo, pero las economías importadoras enfrentarían un aumento en la factura energética, la inflación y los costos de transporte.
En países latinoamericanos con subsidios a los combustibles, el alza internacional podría aumentar la presión sobre las finanzas públicas. En aquellos donde los precios se trasladan directamente a los consumidores, el impacto podría sentirse con rapidez en el transporte, los alimentos y los servicios.
Además, una política monetaria más dura en Estados Unidos podría fortalecer el dólar y encarecer el financiamiento externo de los países emergentes.
Un mercado pendiente de la diplomacia
La evolución de los precios dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de la posibilidad de restablecer el tránsito normal por el estrecho de Ormuz.
Si las rutas marítimas se reabren y disminuye la tensión militar, el petróleo podría moderarse. Pero una ampliación de los ataques contra embarcaciones o instalaciones energéticas elevaría el riesgo de una nueva interrupción de suministros.
Por ahora, los mercados reaccionan con cautela. El petróleo se mantiene como el principal canal de transmisión de la crisis hacia la inflación, las tasas de interés y el crecimiento económico mundial
Fuentes de referencia
- Reuters: las bolsas retroceden por el riesgo inflacionario provocado por el petróleo y la geopolítica
- Reuters: el petróleo alcanza máximos de varias semanas por la escalada en Oriente Medio
- Reuters: Goldman Sachs advierte de un posible petróleo a ciento veinte dólares si aumentan los ataques
- Reuters: el petróleo y la guerra han elevado los costos energéticos y las expectativas de inflación