La organización internacional encargada de vigilar estos arsenales confirmó la eliminación irreversible de cuarenta y dos bombas aéreas, mientras las nuevas autoridades preparan procesos judiciales contra antiguos funcionarios
Siria comenzó a destruir los restos del programa clandestino de armas químicas desarrollado durante el régimen de Bashar al Assad, en la primera operación de este tipo verificada dentro del país en más de una década.
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas confirmó la destrucción irreversible de cuarenta y dos bombas aéreas que permanecían vinculadas al antiguo arsenal sirio.
La operación representa un cambio importante en la cooperación entre Siria y los organismos internacionales después del derrocamiento de Assad, ocurrido en diciembre de dos mil veinticuatro.
Izumi Nakamitsu, alta representante de Naciones Unidas para Asuntos de Desarme, informó al Consejo de Seguridad que los inspectores internacionales verificaron la eliminación de las municiones durante el último mes.
La funcionaria explicó que se trata de la primera destrucción de armas químicas sirias confirmada por la organización desde dos mil catorce.
Las nuevas autoridades también permitieron documentar un centro de producción y dos instalaciones de almacenamiento que no habían sido declarados anteriormente.
Un programa que nunca fue revelado completamente
Siria se incorporó a la Convención sobre las Armas Químicas en dos mil trece, después del ataque con gas sarín perpetrado en Guta Oriental, en las afueras de Damasco.
La ofensiva causó la muerte de más de mil personas, según estimaciones de inteligencia estadounidense, y provocó una intensa presión internacional sobre el régimen sirio.
Para evitar una intervención militar encabezada por Estados Unidos, Assad aceptó declarar y entregar su arsenal químico mediante un acuerdo negociado con participación rusa.
Durante los meses posteriores se retiraron y destruyeron grandes cantidades de agentes tóxicos. El Gobierno sirio aseguró entonces que había entregado la totalidad de sus existencias.
Sin embargo, los inspectores encontraron durante los años siguientes inconsistencias, instalaciones no declaradas y evidencias de que el programa había continuado ocultando materiales y municiones.
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas llegó a identificar más de cien lugares potencialmente relacionados con el programa, frente a los veintiséis sitios reconocidos originalmente por el régimen.
En dos mil veintiuno, Siria perdió sus derechos de voto dentro de la organización después de que las investigaciones internacionales atribuyeran a sus fuerzas armadas ataques con sarín y cloro contra la población.
El régimen de Assad negó sistemáticamente haber empleado estas sustancias y responsabilizó a grupos rebeldes.
Decenas de municiones permanecían ocultas
Tras el cambio de Gobierno, los nuevos responsables sirios permitieron el regreso permanente de los inspectores internacionales.
En noviembre de dos mil veinticinco, la organización restableció una presencia continua en Siria para localizar, inventariar y destruir los restos del programa.
Las inspecciones realizadas durante dos mil veintiséis condujeron al hallazgo de decenas de bombas y cohetes químicos que no figuraban en las declaraciones anteriores.
También fueron localizadas materias primas que podrían utilizarse para producir agentes neurotóxicos.
El descubrimiento confirmó que el programa era considerablemente más amplio de lo reconocido por el antiguo Gobierno y que parte del arsenal permaneció fuera del control internacional durante más de una década.
La prioridad ahora consiste en asegurar los sitios, evitar que las sustancias sean robadas o transferidas y destruirlas mediante procedimientos que no provoquen daños a trabajadores, comunidades cercanas o al medioambiente.
Siria anuncia procesos contra dieciocho sospechosos
El embajador sirio ante Naciones Unidas, Ibrahim Olabi, informó que las autoridades detuvieron a dieciocho personas presuntamente relacionadas con el antiguo programa químico.
Entre los investigados habría antiguos responsables militares, políticos y especialistas técnicos de alto nivel.
El Gobierno prepara las primeras audiencias judiciales, aunque todavía no ha revelado las identidades de los detenidos ni los cargos específicos que presentará contra cada uno.
Olabi aseguró que la destrucción de los arsenales busca proteger a la población siria y evitar que las armas terminen en manos de organizaciones extremistas o redes criminales.
También sostuvo que eliminar cada instalación y asegurar cada munición reduce una amenaza para todo Oriente Medio.
Las investigaciones deberán determinar quién autorizó la producción, almacenamiento y utilización de los agentes químicos, así como reconstruir la cadena de mando del antiguo régimen.
Los ataques israelíes dificultan las operaciones
El representante sirio denunció que las operaciones militares israelíes dentro del territorio nacional están poniendo en peligro a los inspectores y al personal encargado de destruir los materiales.
Algunas instalaciones se encuentran en zonas dañadas por bombardeos y rodeadas de municiones convencionales sin detonar, lo que dificulta el acceso seguro.
La eliminación de armas químicas exige condiciones estrictamente controladas. Un ataque contra los lugares de almacenamiento podría provocar la dispersión accidental de sustancias tóxicas o destruir evidencias necesarias para futuras investigaciones judiciales.
El Gobierno sirio solicitó que se garantice la seguridad del personal internacional y que cesen las acciones capaces de interrumpir el proceso.
Un paso importante, pero todavía incompleto
La destrucción de las cuarenta y dos bombas representa un avance verificable, pero no significa que Siria haya eliminado ya todo el arsenal ocultado por el régimen anterior.
Los inspectores todavía deben acceder a otros sitios, identificar sustancias desconocidas y revisar documentación que podría revelar nuevas instalaciones.
La organización internacional también deberá confirmar si las nuevas autoridades han presentado una declaración completa del programa heredado.
Estados Unidos y otros miembros del Consejo de Seguridad pidieron a Siria mantener la cooperación y avanzar en la rendición de cuentas por los ataques perpetrados contra civiles.
El proceso será prolongado debido a la extensión del antiguo programa, los años de ocultamiento y las condiciones de seguridad dentro del país.
Por primera vez desde la caída de Assad, Siria cuenta con la posibilidad de esclarecer el verdadero tamaño de su arsenal químico, destruirlo bajo supervisión internacional y procesar a quienes participaron en uno de los capítulos más graves de la guerra civil.