Drones rusos alcanzaron el centro de Kiev, mientras nuevas operaciones contra Odesa dejaron sin electricidad a más de 350.000 hogares. Moscú prepara una campaña contra la infraestructura energética y Ucrania amenaza con ampliar sus ataques dentro del territorio ruso.
Rusia atacó Kiev por séptimo día consecutivo, en una ofensiva aérea prácticamente ininterrumpida que también alcanzó instalaciones energéticas, viviendas, centros educativos y almacenes en diferentes regiones de Ucrania.
Los ataques más recientes dejaron al menos dos civiles muertos en Dnipró y numerosos heridos en Kiev y Odesa. La intensificación de las operaciones hace temer que Moscú esté preparando una nueva campaña destinada a destruir el sistema energético ucraniano antes de la llegada del invierno.
En Kiev, drones rusos alcanzaron sectores céntricos de la ciudad y provocaron daños en edificios residenciales y universitarios. Las autoridades informaron de al menos once personas heridas, mientras los equipos de emergencia atendían incendios y retiraban escombros.
Uno de los drones impactó directamente contra una universidad y obligó a aproximadamente 160 estudiantes a refugiarse. Las alertas aéreas también interrumpieron el transporte público, las actividades educativas y el funcionamiento de las instituciones gubernamentales.
Siete días bajo ataques constantes
La capital ucraniana ha soportado siete días consecutivos de bombardeos con drones y misiles, una frecuencia sin precedentes desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Durante la jornada anterior, Rusia había sometido a Kiev y sus alrededores a un ataque de más de doce horas, que dejó al menos doce personas muertas. Misiles de crucero, proyectiles balísticos y drones propulsados por motores a reacción fueron utilizados simultáneamente para saturar las defensas ucranianas.
Los ataques han modificado la vida cotidiana en la capital. Las sesiones del Parlamento tuvieron que continuar desde instalaciones subterráneas mediante un nuevo sistema de votación digital, mientras miles de residentes permanecían durante horas en estaciones del metro y refugios antiaéreos.
El alcalde de Kiev pidió flexibilizar algunas restricciones de tránsito y toque de queda, argumentando que las alarmas continuas dificultan los desplazamientos y obligan a muchas personas a permanecer en las calles después de los horarios permitidos.
Las autoridades ucranianas sostienen que la estrategia rusa busca agotar las defensas aéreas y ejercer presión psicológica sobre la población mediante una campaña prolongada, en lugar de limitarse a operaciones aisladas contra objetivos militares.
Más de 350.000 hogares sin electricidad en Odesa
La ofensiva también se concentró en la región meridional de Odesa, donde Rusia atacó instalaciones del sistema eléctrico y dejó sin suministro a más de 350.000 hogares.
Viviendas y otras estructuras civiles resultaron dañadas, mientras al menos ocho personas fueron heridas, según las autoridades locales. Brigadas de emergencia trabajaban para restablecer la energía y evaluar la magnitud de los daños.
Odesa es estratégica por sus puertos sobre el mar Negro y por su cercanía con Rumania, país integrante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. En ataques anteriores, Rusia también alcanzó instalaciones próximas a un paso fronterizo utilizado para conectar Ucrania con territorio rumano.
Moscú ha atacado repetidamente los puertos y la infraestructura energética de la región con el objetivo de reducir las exportaciones ucranianas, dificultar el abastecimiento militar occidental y debilitar la capacidad económica del país.
En Dnipró, dos civiles murieron y al menos seis resultaron heridos durante nuevos bombardeos. Los ataques dañaron un edificio residencial, almacenes de alimentos y otras instalaciones que las autoridades ucranianas describieron como civiles.
Rusia prepara una ofensiva contra el sistema energético
El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció una nueva campaña de ataques “masivos” y acusó a Ucrania de practicar “terrorismo de Estado” mediante sus operaciones con drones dentro del territorio ruso.
La declaración incrementó el temor a que Moscú vuelva a concentrar sus ataques contra plantas eléctricas, subestaciones y redes de distribución antes del invierno. Rusia ya utilizó esa estrategia durante años anteriores para provocar apagones prolongados y limitar el funcionamiento de la calefacción y el suministro de agua.
Ucrania enfrenta esta ofensiva con una cantidad insuficiente de interceptores para sus sistemas de defensa aérea, especialmente para las baterías Patriot de fabricación estadounidense, indispensables para destruir misiles balísticos.
Rusia intenta aprovechar esa escasez mediante ataques numerosos y sucesivos que obligan a Ucrania a decidir qué ciudades, instalaciones y objetivos debe proteger prioritariamente.
Kiev ha solicitado a sus aliados occidentales más sistemas antiaéreos y municiones. Alemania y Ucrania están finalizando un nuevo acuerdo para desarrollar conjuntamente drones, misiles y programas informáticos relacionados con la defensa.
El proyecto incluye el suministro de miles de drones interceptores diseñados para enfrentar los aparatos Shahed utilizados por Rusia, así como la adquisición de decenas de miles de drones de ataque fabricados por empresas ucranianas.
Zelenski amenaza con llevar la guerra más profundamente dentro de Rusia
El presidente Volodímir Zelenski respondió a la ofensiva ordenando aumentar las operaciones ucranianas de largo alcance contra objetivos situados dentro de Rusia.
Kiev pretende ampliar su capacidad hasta realizar aproximadamente mil misiones diarias con drones. Sus principales objetivos incluyen refinerías, depósitos de combustible, instalaciones militares, fábricas de armamento y centros logísticos utilizados para abastecer a las fuerzas rusas.
Ucrania también notificó a la Organización de Aviación Civil Internacional que el espacio aéreo ruso podría resultar peligroso para las aerolíneas comerciales debido al aumento de las operaciones con drones.
Las compañías de Estados Unidos y Europa ya evitan Rusia desde el comienzo de la invasión, pero aerolíneas de China, Turquía y países del Golfo continúan utilizando sus rutas aéreas.
Moscú aseguró que reforzará la coordinación entre las autoridades civiles y militares para garantizar la seguridad de los vuelos. Sin embargo, los ataques ucranianos ya han provocado cancelaciones y retrasos en los aeropuertos de Moscú y otras ciudades rusas.
Una guerra sin avances decisivos ni negociación
La intensificación de los ataques ocurre mientras las fuerzas rusas tienen dificultades para lograr avances significativos en el frente terrestre. Analistas occidentales consideran que la ofensiva rusa de primavera y verano produjo ganancias territoriales limitadas pese al elevado número de soldados y recursos utilizados.
Ante esta situación, Moscú parece apostar por su superioridad en misiles y drones para debilitar la infraestructura ucraniana, desgastar a la población y presionar a los aliados occidentales de Kiev.
Ucrania, por su parte, busca trasladar parte del costo de la guerra al interior de Rusia mediante ataques contra instalaciones petroleras, aeropuertos y centros industriales.
La combinación de bombardeos rusos contra las ciudades ucranianas y operaciones cada vez más profundas de Kiev dentro de Rusia amenaza con ampliar todavía más el conflicto. Por ahora, los esfuerzos diplomáticos permanecen estancados y ninguna de las partes muestra disposición a reducir sus operaciones militares.