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Alternativa para Alemania llega como clara favorita a las elecciones de Sajonia-Anhalt del próximo 6 de septiembre. Con un 41% de intención de voto, la formación de derecha radical aventaja en 17 puntos a la CDU y podría provocar un terremoto político si consigue encabezar por primera vez un gobierno regional alemán.

Alemania se prepara para una elección que puede romper uno de los principales límites que han marcado su política durante los últimos años.

La Alternativa para Alemania (AfD) llega a las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt del próximo 6 de septiembre con un 41% de intención de voto, frente al 24% de la gobernante Unión Demócrata Cristiana (CDU), según la última encuesta representativa de Infratest dimap.

La ventaja es suficientemente amplia como para que ya no se discuta únicamente si AfD será el partido más votado.

La pregunta es si podrá convertir esa victoria electoral en algo que hasta ahora ningún otro partido importante alemán ha permitido: entrar en un gobierno regional.

La propia copresidenta nacional de AfD, Alice Weidel, ha presentado las elecciones como un posible primer paso hacia una transformación mucho mayor del mapa político alemán y sostiene que el objetivo es llegar eventualmente al Gobierno federal.

Una ventaja de 17 puntos sobre la CDU

Los números muestran la magnitud del cambio político.

La encuesta del 30 de julio coloca a AfD en 41%, CDU en 24%, La Izquierda en 13%, SPD en 7% y Los Verdes en 5%.

El Bündnis Sahra Wagenknecht, conocido como BSW, aparece con 4%, mientras el Partido Liberal FDP también quedaría por debajo de la barrera del 5% necesaria para entrar en el Parlamento regional.

AfD no está creciendo únicamente respecto de sus competidores.

Ya había alcanzado el 41% en una encuesta realizada en mayo, mientras que la CDU pasó del 26% entonces al actual 24%. En septiembre de 2025, AfD se encontraba en 39% y los democristianos en 27%.

La tendencia muestra que la formación ha consolidado una enorme ventaja en uno de los estados del este alemán.

¿Puede gobernar AfD con solo el 41%?

No necesariamente, pero tampoco puede descartarse.

El sistema electoral alemán asigna los escaños según los votos obtenidos por las formaciones que consiguen entrar en el Parlamento.

Si varios partidos quedan por debajo del 5%, sus votos no participan en el reparto de escaños. Eso significa que, en determinadas circunstancias, una formación podría alcanzar la mayoría absoluta del Parlamento con menos del 50% de los votos emitidos.

Con las cifras actuales, AfD estaría muy cerca de una posición dominante.

Incluso si no alcanza la mayoría absoluta, podría conseguir más de un tercio de los diputados, suficiente para obtener una minoría de bloqueo frente a decisiones que necesitan una mayoría de dos tercios, como determinadas reformas constitucionales o nombramientos institucionales.

Ese escenario daría al partido una influencia política muy superior a la que ha tenido hasta ahora.

El “cordón sanitario” queda bajo máxima presión

El gran obstáculo para AfD no son únicamente los votos.

Los principales partidos alemanes mantienen desde hace años una política conocida como Brandmauer, literalmente “muro cortafuegos”, mediante la cual rechazan formar coaliciones con AfD.

La CDU ha insistido en que no gobernará con el partido, al que acusa de mantener posiciones incompatibles con los principios constitucionales de la República Federal alemana.

Hasta ahora, esa estrategia ha permitido mantener a AfD fuera de todos los gobiernos regionales y del Gobierno federal, incluso cuando obtiene resultados electorales importantes.

Pero un 41% cambia considerablemente el problema.

Si AfD queda muy por encima de todos los demás partidos, las formaciones tradicionales tendrían que construir una coalición formada por varios partidos ideológicamente muy diferentes únicamente para impedirle gobernar.

Esa situación alimentaría precisamente uno de los argumentos centrales de AfD: que el resto del sistema político se une para impedir que gobierne la formación respaldada por el mayor número de votantes.

Ulrich Siegmund busca hacer historia

El principal rostro de AfD en Sajonia-Anhalt es Ulrich Siegmund, candidato a dirigir el gobierno regional.

Su rival principal es el actual ministro-presidente Sven Schulze, de la CDU, quien intenta contener el avance de AfD mientras responsabiliza también al Gobierno federal por parte del descontento existente en el este alemán.

Sajonia-Anhalt tiene aproximadamente dos millones de habitantes y forma parte de la antigua Alemania Oriental.

Como ocurre en otros territorios del este, AfD ha encontrado allí algunos de sus electorados más fuertes.

El descontento con Berlín, la inmigración, las dificultades económicas de algunas zonas rurales, la sensación de pérdida de influencia política y el rechazo hacia los partidos tradicionales han alimentado su crecimiento.

AfD ya no es únicamente un fenómeno del este

Lo más preocupante para los grandes partidos alemanes es que el fenómeno está empezando a superar las fronteras de los antiguos estados orientales.

Una encuesta nacional Politbarometer citada este domingo por Reuters coloca actualmente a AfD con 27% de intención de voto en toda Alemania, frente al 22% de la alianza CDU/CSU.

Eso convertiría a AfD en la fuerza política con mayor respaldo nacional si se celebraran elecciones federales bajo esas condiciones.

El resultado de Sajonia-Anhalt será observado, por tanto, como algo mucho más importante que una disputa regional.

Si AfD consigue transformar su ventaja electoral en poder ejecutivo, podría demostrar que el aislamiento político impuesto por los demás partidos comienza a resultar insostenible.

Weidel apunta al Gobierno federal

Alice Weidel no oculta esa ambición.

La dirigente de AfD considera que una victoria en Sajonia-Anhalt puede convertirse en el comienzo de un proceso que termine llevando a su partido al poder nacional.

Reuters señala que Weidel interpreta el debilitamiento de la CDU y el crecimiento de AfD como una señal de que el “cordón sanitario” terminará rompiéndose.

El partido mantiene posiciones especialmente duras sobre inmigración.

Weidel volvió a defender mayores controles fronterizos y llegó a plantear la salida de Alemania del sistema europeo de libre circulación de Schengen si fuera necesario para recuperar el control de las fronteras nacionales.

Migración, seguridad, identidad nacional y rechazo a algunas políticas de la Unión Europea continúan siendo pilares centrales de su discurso.

Una campaña cada vez más polarizada

La cercanía de las elecciones ya está aumentando la tensión política.

Este sábado, alrededor de 3.000 personas participaron en Magdeburgo, capital de Sajonia-Anhalt, en una marcha del Orgullo bajo el lema “Vote for Love”, en una movilización que tuvo también un fuerte componente de rechazo al crecimiento de AfD.

La campaña está mostrando una sociedad profundamente dividida.

Una mayoría de los habitantes del estado considera deteriorado el nivel de cohesión social, según investigaciones y encuestas recogidas por la radiotelevisión pública alemana.

La elección del 6 de septiembre puede profundizar todavía más esa división.

El verdadero problema comienza después de las elecciones

Que AfD termine primera parece actualmente el escenario más probable según las encuestas.

Pero el resultado más importante llegará después.

Si obtiene alrededor del 41% y no consigue mayoría absoluta, Alemania tendrá que comprobar si el resto de los partidos puede construir nuevamente un gobierno sin la fuerza más votada.

Y si AfD supera las expectativas y alcanza suficientes escaños para gobernar sola, el país entraría en un escenario político completamente nuevo.

Las encuestas siguen siendo solamente fotografías del momento y no predicciones del resultado final.

Pero faltando apenas dos semanas para las elecciones, la ventaja es suficientemente grande para convertir a Sajonia-Anhalt en uno de los principales laboratorios políticos de Europa.

El 6 de septiembre podría decidirse algo más que quién gobierna un estado alemán.

Podría comprobarse si el muro construido durante años para mantener a AfD fuera del poder sigue funcionando o si la derecha radical alemana está a punto de atravesarlo por primera vez.