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Las acciones de Meta llegaron a caer alrededor de un 4% tras el inicio del juicio que acusa a Facebook e Instagram de perjudicar deliberadamente a menores. El temor a sanciones multimillonarias y cambios forzosos en sus plataformas se sumó a una jornada especialmente negativa para el sector tecnológico estadounidense.

Wall Street empieza a medir el posible costo del mayor desafío judicial que ha enfrentado Meta.

Las acciones de la compañía propietaria de Facebook e Instagram llegaron a perder alrededor de 4% durante la sesión del martes, coincidiendo con el comienzo en California de un histórico juicio promovido por una coalición de estados estadounidenses que acusa a la empresa de diseñar deliberadamente sus plataformas para generar adicción entre niños y adolescentes.

La caída de Meta se produjo además durante una fuerte jornada de ventas en el sector tecnológico.

El Nasdaq Composite retrocedió 1,33%, su peor sesión desde finales de julio, mientras el S&P 500 perdió 0,69%. El desplome estuvo liderado principalmente por las compañías tecnológicas y fabricantes de semiconductores.

Aunque el juicio contra Meta no fue la única causa de la caída del Nasdaq, el retroceso de una de sus mayores compañías añadió presión a un mercado que ya estaba siendo golpeado por el aumento de los rendimientos de los bonos, las tensiones internacionales y el temor a nuevas subidas de tipos de interés.

Un juicio capaz de cambiar Facebook e Instagram

El proceso comenzó en un tribunal federal de Oakland, California.

La demanda forma parte de una ofensiva judicial encabezada por fiscales generales estadounidenses que acusan a Meta de haber desarrollado características de Facebook e Instagram destinadas a aumentar deliberadamente el tiempo que los menores permanecen conectados.

Los demandantes señalan mecanismos como el desplazamiento infinito de contenido, los sistemas de recomendación y otras herramientas diseñadas para estimular repetidamente la interacción de los usuarios.

También acusan a Meta de haber recopilado datos de menores de 13 años sin el consentimiento adecuado de sus padres.

La compañía rechaza las acusaciones y sostiene que durante años ha introducido herramientas y restricciones destinadas a proteger a los usuarios jóvenes.

El proceso está previsto inicialmente para extenderse durante unas seis semanas.

El mercado teme mucho más que una multa

Para los inversionistas, el riesgo no se limita a la posibilidad de que Meta tenga que pagar una enorme indemnización.

Una sentencia contraria podría obligar a la compañía a modificar características fundamentales de Instagram y Facebook, precisamente aquellas que ayudan a mantener a millones de personas utilizando las plataformas durante períodos prolongados.

Eso afectaría directamente al negocio publicitario.

Cuanto más tiempo permanece una persona dentro de Facebook o Instagram, mayor es la cantidad de anuncios que Meta puede mostrarle. Cualquier restricción significativa a estos sistemas podría reducir la interacción de los usuarios y, con ella, los ingresos publicitarios.

El escenario financiero también es extraordinario.

Las posibles sanciones han sido calculadas bajo diferentes metodologías y existen estimaciones muy distintas sobre su eventual magnitud. En los escenarios más extremos planteados durante el proceso, la exposición potencial podría alcanzar cifras de hasta 1,4 billones de dólares, aunque que una eventual condena llegue a semejante cantidad está lejos de estar asegurado.

La mera existencia de ese riesgo ha sido suficiente para despertar la preocupación de Wall Street.

Un exempleado apunta directamente a Zuckerberg

El juicio adquirió todavía mayor intensidad con el testimonio de Arturo Béjar, antiguo ingeniero de Meta especializado en seguridad.

Béjar declaró que la protección de los menores no tenía suficiente prioridad dentro de la compañía y aseguró haber advertido repetidamente a altos ejecutivos sobre los peligros que enfrentaban los adolescentes dentro de las plataformas.

Según su testimonio, Mark Zuckerberg fue informado de varios de esos problemas.

Meta rechaza la interpretación de Béjar y sostiene que ha desarrollado numerosas medidas para reducir los riesgos para los menores.

La declaración podría convertirse en uno de los elementos centrales de un juicio en el que los demandantes pretenden demostrar que la empresa conocía los riesgos de sus productos y, pese a ello, priorizó el crecimiento y la interacción de los usuarios.

Meta cae mientras el Nasdaq también retrocede

La caída de Meta se produjo en un contexto especialmente negativo para las grandes tecnológicas.

El índice de semiconductores de Filadelfia perdió alrededor de 5%, mientras Nvidia retrocedió 2,3%, Micron cayó aproximadamente 7% y otras empresas relacionadas con centros de datos registraron pérdidas todavía mayores.

Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos estadounidenses continuaron aumentando.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó sus niveles más altos desde 2007, aumentando el temor de los inversionistas a que los elevados costos de financiación terminen reduciendo las valoraciones de las grandes compañías tecnológicas.

Las tensiones en Oriente Medio y el aumento del precio del petróleo añadieron otro elemento de incertidumbre.

Por eso, sería incorrecto atribuir toda la caída del Nasdaq exclusivamente al juicio contra Meta.

Pero el proceso judicial llegó en un momento especialmente vulnerable para las tecnológicas y la caída cercana al 4% de una compañía del tamaño de Meta contribuyó al deterioro general del mercado.

Zuckerberg afronta una prueba que va mucho más allá de Wall Street

La importancia del juicio supera ampliamente el comportamiento diario de las acciones.

Una victoria de los estados podría establecer un precedente para futuras demandas contra otras plataformas sociales y cambiar la manera en que las compañías tecnológicas diseñan productos destinados o accesibles a menores.

Las autoridades podrían además conseguir restricciones sobre características que durante años han formado parte del modelo de crecimiento de las redes sociales.

Eso explica el nerviosismo del mercado.

Meta sigue siendo una de las compañías más poderosas del mundo y posee un negocio publicitario capaz de generar decenas de miles de millones de dólares cada trimestre.

Pero el juicio plantea una pregunta que hasta ahora Wall Street había podido mantener relativamente separada de las cuentas de la empresa: ¿qué ocurre con la valoración de Meta si los tribunales empiezan a considerar jurídicamente responsable a la compañía por la forma en que sus plataformas mantienen enganchados a los usuarios más jóvenes?

La respuesta puede tardar semanas.

Los inversionistas, sin embargo, ya comenzaron a ponerle precio al riesgo.