América Latina ya no compite únicamente por atraer inversión con exenciones fiscales o terrenos industriales. La nueva batalla está en la capacidad de sus zonas económicas especiales para convertirse en plataformas de innovación, manufactura avanzada, biotecnología, logística inteligente, transición energética, servicios globales y nuevos modelos regulatorios.
Bajo ese criterio, Próspera ZEDE, en Honduras, encabeza un ranking editorial de las diez zonas económicas especiales más disruptivas de América Latina, seguida por polos industriales, tecnológicos y logísticos de Brasil, Costa Rica, Uruguay, Panamá, Colombia y Cuba.
La selección toma en cuenta cinco elementos: originalidad del modelo, especialización productiva, capacidad de atraer inversión de nueva generación, infraestructura disponible y potencial para transformar sectores estratégicos de la economía regional.
1. Próspera ZEDE — Honduras
Disrupción principal: gobernanza especial, startups, biotecnología, cripto, servicios digitales y experimentación regulatoria.
Próspera ZEDE ocupa el primer lugar porque representa un modelo distinto al de las zonas francas tradicionales. No se limita a ofrecer incentivos fiscales o infraestructura industrial: se presenta como una jurisdicción especial en Honduras con sistema legal, tributario y regulatorio diferenciado, orientado a reducir barreras para empresas e individuos.
Su propuesta combina elementos de ciudad experimental, economía digital, arbitraje, servicios tecnológicos, emprendimiento global y nuevos marcos para sectores emergentes. Esa mezcla la convierte en el caso más audaz de la región en términos institucionales, incluyendo un esfuerzo impresionante en temas de soberanía digital.
El proyecto también se desarrolla en un contexto político y jurídico complejo.
2. ZPE Ceará / Pecém — Brasil
Disrupción principal: hidrógeno verde, industria descarbonizada, puerto energético y transición industrial.
La Zona de Procesamiento de Exportación de Ceará, vinculada al complejo portuario de Pecém, aparece como una de las apuestas más importantes de América Latina para la economía verde. Su fortaleza está en conectar régimen especial, infraestructura portuaria, energía renovable y proyectos asociados al hidrógeno verde.
fDi Intelligence la reconoció en 2025 como la mejor zona franca industrial, destacando su papel en hidrógeno y derivados como el amoníaco verde.
En un momento en que las industrias globales buscan reducir emisiones y relocalizar cadenas energéticas, Ceará se posiciona como una plataforma estratégica para atraer inversión vinculada a combustibles limpios, fertilizantes, acero verde y manufactura descarbonizada.
3. Coyol Free Zone — Costa Rica
Disrupción principal: dispositivos médicos, manufactura de precisión y ciencias de la vida.
Coyol Free Zone es uno de los casos más consolidados de transformación productiva en América Latina. Su impacto no está en una innovación institucional extrema, sino en haber convertido a Costa Rica en un nodo global de dispositivos médicos y manufactura avanzada.
CINDE la describe como el principal parque exportador de dispositivos médicos de Costa Rica, con exportaciones superiores a US$4.400 millones en 2023, equivalentes al 35% de las exportaciones del segmento manufacturero bajo el régimen de zona franca del país.
Coyol demuestra que una zona económica especial puede convertirse en ecosistema: empresas globales, proveedores especializados, talento técnico, logística, calidad regulatoria y experiencia exportadora.
4. Activa Med&Tech Free Zone — Costa Rica
Disrupción principal: medtech, semiconductores, aeroespacial, componentes electrónicos y manufactura avanzada.
Activa Med&Tech Free Zone aparece como una apuesta más reciente, pero con una orientación claramente alineada con los sectores que están reconfigurando la inversión global. PROCOMER la presenta como una zona diseñada para dispositivos médicos y manufactura avanzada, incluyendo semiconductores, aeroespacial, automotriz y componentes electrónicos.
Su inclusión en el ranking responde a una tendencia regional: Costa Rica busca pasar de ser un polo medtech consolidado a una plataforma más amplia para manufactura tecnológica de precisión.
5. Parque de las Ciencias — Uruguay
Disrupción principal: biotecnología, farmacéutica, laboratorios, I+D y ciencias de la vida.
Parque de las Ciencias es una de las zonas más relevantes de la región para empresas vinculadas a salud, biotecnología, farma y tecnología aplicada. Uruguay XXI lo define como un parque logístico, industrial, de servicios y alta tecnología, bajo régimen de zona franca, en un predio de 85 hectáreas. También lo identifica como uno de los clústeres regionales líderes en ciencias de la vida, tecnología y sectores de valor agregado.
Su atractivo se explica por la combinación de estabilidad institucional, infraestructura especializada, acceso a talento y un modelo pensado para compañías que requieren estándares técnicos y regulatorios exigentes.
6. Zonamerica — Uruguay
Disrupción principal: economía del conocimiento, software, servicios globales y operaciones regionales.
Zonamerica representa otra forma de disrupción: menos industrial y más basada en talento, servicios, tecnología y operaciones corporativas. Su modelo funciona como campus empresarial para compañías que buscan operar desde Uruguay hacia América Latina y otros mercados.
La propia zona destaca incentivos, infraestructura y servicios orientados a simplificar operaciones y escalar regionalmente.
En una región donde muchas zonas especiales siguen atadas a manufactura o logística tradicional, Zonamerica muestra cómo el régimen franco puede adaptarse a software, finanzas, servicios profesionales, tecnología y centros regionales de decisión.
7. Panamá Pacífico — Panamá
Disrupción principal: logística avanzada, sedes regionales, aviación, distribución y comercio global.
Panamá Pacífico se ubica entre las zonas más estratégicas de la región por su conexión directa con el Canal de Panamá, el sistema logístico panameño y los mercados de América, Europa y Asia. Un estudio del Banco Mundial la describe como una zona que ha atraído más de 280 empresas y generado más de 10.000 empleos, con presencia en sedes corporativas, servicios empresariales, logística, servicios marítimos y de aviación, manufactura y educación.
Su modelo es disruptivo porque integra zona económica especial, conectividad global, servicios públicos, infraestructura empresarial y una plataforma logística pensada para cadenas de suministro multinacionales.
8. Zona Franca Parque Central — Colombia
Disrupción principal: automatización logística, software operativo y comercio exterior.
Zona Franca Parque Central, en Cartagena, entra al ranking por su enfoque en eficiencia operativa y automatización. La zona se presenta como la primera zona franca automatizada de Colombia, con infraestructura física y tecnológica para agilizar operaciones mediante APPOLO Software.
En un continente donde la logística suele ser uno de los principales cuellos de botella para la competitividad, la automatización de procesos aduaneros, movimientos internos y operación empresarial representa una ventaja relevante.
9. Zona Franca de Manaus — Brasil
Disrupción principal: reconversión industrial amazónica, electrónica, bioeconomía y modelo ecoindustrial.
La Zona Franca de Manaus es una de las más antiguas y grandes de América Latina, pero su papel disruptivo está en su posible evolución. SUFRAMA señala que el parque industrial de Manaus alcanzó en 2025 una facturación anual de R$227.670 millones, con generación de más de medio millón de empleos directos e indirectos.
El Banco Mundial ha planteado que Manaus puede avanzar hacia un parque ecoindustrial, con producción limpia, energía verde, logística mejorada, bioeconomía urbana y marca amazónica.
Su caso es relevante porque plantea una pregunta clave para América Latina: cómo convertir un modelo industrial tradicional en una plataforma compatible con sostenibilidad, innovación y economía amazónica.
10. Zona Especial de Desarrollo Mariel — Cuba
Disrupción principal: apertura económica controlada, plataforma logística, industria estratégica e inversión extranjera.
La Zona Especial de Desarrollo Mariel es el principal experimento cubano de atracción de inversión extranjera bajo un régimen especial. Su sitio oficial la presenta como una plataforma productiva y logística para compañías cuyas producciones y servicios pueden comercializarse en el mercado interno o exportarse, bajo un marco regulatorio e incentivos propios.
Mariel fue creada en 2013 mediante el Decreto-Ley 313 y está ubicada al oeste de La Habana, con una superficie reportada de 465,4 kilómetros cuadrados.
Su carácter disruptivo no proviene de una economía digital avanzada, sino de su significado geopolítico: es una ventana de apertura económica dentro de un sistema altamente centralizado.
En resumen.
El mapa de las zonas económicas especiales en América Latina está cambiando. La competencia ya no se define solo por impuestos, bodegas o cercanía a puertos. Las zonas más relevantes son aquellas capaces de crear ecosistemas: talento, regulación, infraestructura, proveedores, tecnología y visión sectorial.
En ese nuevo tablero, Próspera ZEDE destaca como el experimento institucional más disruptivo, mientras que Costa Rica domina en manufactura médica y tecnológica, Brasil avanza en transición energética e industria amazónica, Uruguay se consolida en conocimiento y ciencias de la vida, Panamá mantiene ventaja logística, Colombia apuesta por automatización y Cuba utiliza Mariel como una vitrina de apertura económica controlada.