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La empresa presentará el 4 de agosto sus primeros resultados trimestrales desde que comenzó a cotizar en bolsa. Los inversionistas buscarán comprobar si las ganancias del internet satelital pueden sostener las pérdidas de la inteligencia artificial, el desarrollo de Starship y los ambiciosos proyectos de Elon Musk fuera de la Tierra.

ESTADOS UNIDOS. SpaceX enfrentará el martes 4 de agosto su primera gran prueba después de protagonizar la mayor salida a bolsa registrada en Estados Unidos.

La empresa fundada por Elon Musk presentará sus primeros resultados trimestrales como compañía pública, en medio de dudas sobre su enorme valoración, el costo de sus inversiones en inteligencia artificial y la capacidad de Starlink para continuar financiando proyectos que todavía no generan beneficios.

Hasta ahora, SpaceX ha sido valorada principalmente por sus promesas: viajes a Marte, bases lunares, centros de datos en órbita, inteligencia artificial a escala planetaria y una nueva generación de cohetes completamente reutilizables.

La presentación obligará a la compañía a hablar también de sus números.

SpaceX salió a bolsa el 12 de junio mediante una oferta pública inicial que recaudó 75.000 millones de dólares y valoró a la empresa en aproximadamente 1,77 billones de dólares. La operación superó el récord establecido por Saudi Aramco y colocó inmediatamente a la empresa entre las compañías más valiosas del mercado estadounidense.

Sin embargo, después del entusiasmo inicial, sus acciones perdieron más de la mitad del valor alcanzado durante su máximo posterior al debut. El retroceso refleja una pregunta que Wall Street ya no puede ignorar: ¿cuánto valen realmente los grandes proyectos de Musk si todavía dependen de un solo negocio rentable?

Starlink sostiene la estructura

La respuesta, por ahora, se encuentra en Starlink.

La red de internet satelital es el principal motor comercial de SpaceX y el único de sus tres grandes segmentos que registró ganancias operativas durante el primer trimestre de 2026.

Starlink produjo un beneficio operativo de aproximadamente 1.190 millones de dólares durante esos tres meses. Aun así, esa ganancia no fue suficiente para impedir que SpaceX terminara el trimestre con una pérdida operativa total de 1.940 millones de dólares sobre ingresos de 4.690 millones.

Los resultados anuales muestran una situación similar. Durante 2025, Starlink generó alrededor de 11.400 millones de dólares de los 18.700 millones facturados por SpaceX y obtuvo un beneficio operativo de 4.400 millones. Pese a ello, la empresa completa terminó el año con pérdidas cercanas a los 4.900 millones de dólares.

Starlink no es solamente una división exitosa dentro de SpaceX. Es la fuente de ingresos que permite sostener buena parte de las apuestas más costosas de Musk.

La compañía necesita demostrar que puede seguir aumentando suscriptores, mantener márgenes atractivos y ampliar sus servicios para hogares, empresas, barcos, aeronaves, teléfonos móviles y gobiernos.

Cualquier desaceleración de Starlink afectaría directamente la capacidad de SpaceX para continuar financiando Starship, nuevas constelaciones de satélites y la expansión de su infraestructura de inteligencia artificial.

La inteligencia artificial consume miles de millones

La incorporación de xAI convirtió a SpaceX en algo mucho más amplio que una compañía de cohetes y satélites.

SpaceX adquirió la empresa de inteligencia artificial de Musk a principios de 2026. Desde entonces, xAI se transformó en uno de los principales centros de inversión y pérdidas del conglomerado.

Durante el primer trimestre, la división de inteligencia artificial generó alrededor de 818 millones de dólares en ingresos, pero registró pérdidas operativas de 2.470 millones. Además, concentró aproximadamente el 76 % de los 10.100 millones de dólares invertidos por SpaceX en bienes de capital durante ese periodo.

En 2025, la unidad había perdido 6.400 millones de dólares, cuatro veces más que el año anterior. SpaceX destinó cerca de 12.700 millones a infraestructura de inteligencia artificial, una cifra superior a la invertida conjuntamente en sus negocios espaciales y de conectividad.

La presentación trimestral permitirá comprobar si esos gastos comienzan a traducirse en contratos, ingresos recurrentes y una ruta creíble hacia la rentabilidad.

SpaceX ya desarrolla grandes centros de procesamiento en tierra y ha firmado acuerdos para ofrecer capacidad informática a empresas tecnológicas. Los contratos vinculados con sus instalaciones Colossus podrían representar más de 28.000 millones de dólares anuales, aunque contienen cláusulas de terminación y no deben considerarse ingresos completamente garantizados.

El futuro inmediato de la inteligencia artificial de SpaceX no estará en el espacio, sino en enormes centros de datos terrestres.

Los analistas consideran que la instalación de centros informáticos en órbita continúa siendo una apuesta de largo plazo, dependiente de tecnologías todavía no demostradas plenamente: lanzamientos extremadamente baratos, reutilización rápida de Starship, transmisión eficiente de datos y sistemas capaces de funcionar durante años fuera de la Tierra.

Starship continúa siendo la gran promesa

El otro gran consumidor de recursos es Starship.

El sistema compuesto por la nave Starship y el propulsor Super Heavy pretende convertirse en el vehículo espacial más potente y reutilizable construido hasta ahora. Musk lo considera indispensable para transportar personas a la Luna y Marte, desplegar satélites de mayor tamaño y reducir radicalmente el costo de colocar carga en órbita.

La NASA también depende de una versión modificada de Starship para llevar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie durante el programa Artemis.

Pero el proyecto continúa en fase experimental.

Los inversionistas seguirán de cerca el avance del decimotercer vuelo de prueba, debido a que gran parte del valor futuro atribuido a SpaceX depende de que Starship consiga operar de manera repetida, segura y económicamente viable.

Un Starship plenamente reutilizable podría transformar nuevamente la industria espacial. También podría facilitar el despliegue de nuevas generaciones de Starlink, estaciones comerciales, infraestructura lunar y centros de procesamiento informático fuera de la Tierra.

Pero mientras esa capacidad no sea demostrada, Starship continuará siendo una promesa multimillonaria financiada con ingresos procedentes de negocios más convencionales.

Inversionistas preguntan por cohetes rosados

SpaceX permitió que sus accionistas enviaran y votaran preguntas para la primera presentación de resultados, siguiendo un modelo utilizado anteriormente por Tesla.

Las consultas más populares no estuvieron relacionadas con las pérdidas, el endeudamiento o los costos de la inteligencia artificial.

Algunos accionistas pidieron más imágenes de la versión lunar de Starship, preguntaron cuándo comenzarán las pruebas de reabastecimiento de combustible en órbita y propusieron vender patrocinios sobre las placas térmicas de las naves.

Uno incluso preguntó si SpaceX podría pintar un cohete de color rosado.

La pregunta sobre cuándo comenzará la división de inteligencia artificial a financiarse por sí misma ocupaba el puesto 183 entre las consultas más votadas.

El contraste refleja la particular composición de los nuevos accionistas de SpaceX. Aproximadamente el 30 % de las acciones ofrecidas durante la salida a bolsa fue reservado para pequeños inversionistas, una proporción inusualmente alta para una operación de semejante tamaño.

Muchos compraron acciones no solamente por sus expectativas financieras, sino también por su identificación con la visión de Musk sobre Marte, la inteligencia artificial y el futuro de la humanidad.

La primera presentación trimestral mostrará si ese entusiasmo puede sobrevivir cuando la compañía sea evaluada con los mismos criterios que cualquier otra empresa pública.

Una valoración construida sobre el futuro

El problema central no es que SpaceX carezca de negocios sólidos.

La empresa domina buena parte del mercado mundial de lanzamientos, ha transformado la industria mediante cohetes reutilizables y posee la mayor red comercial de satélites de comunicaciones. Starlink ya demuestra que puede producir ingresos y beneficios significativos.

El debate se encuentra en el precio que los inversionistas están dispuestos a pagar por negocios que todavía no existen o que continúan perdiendo miles de millones.

SpaceX llegó a superar temporalmente los 2,6 billones de dólares de valoración bursátil, pese a que sus ingresos y beneficios eran inferiores a los de muchas compañías con valores de mercado comparables. Posteriormente, las acciones retrocedieron y llegaron a cotizar por debajo del precio de 135 dólares establecido durante la oferta pública inicial.

La empresa también acudió al mercado de deuda para recaudar 25.000 millones de dólares destinados a financiar infraestructura tecnológica. Ese endeudamiento aumenta la presión para que las inversiones en inteligencia artificial produzcan retornos reales y no permanezcan indefinidamente como una promesa.

Después de los resultados comenzará, además, la primera etapa de vencimiento de las restricciones que impedían a determinados trabajadores y accionistas iniciales vender sus participaciones.

La posible llegada de nuevas acciones al mercado podría aumentar la presión sobre el precio si los resultados decepcionan.

El verdadero examen de SpaceX

La presentación del 4 de agosto no determinará si SpaceX llegará a Marte ni si construirá centros de datos alrededor de la Tierra.

Pero permitirá conocer si la estructura financiera que sostiene esos proyectos es suficientemente fuerte.

Los inversionistas buscarán respuestas sobre el crecimiento de Starlink, los costos de Starship, las pérdidas de xAI, el nivel de endeudamiento y la cantidad de efectivo que la empresa necesita para continuar expandiéndose.

También deberán decidir si SpaceX debe valorarse como una empresa de telecomunicaciones, una compañía aeroespacial, un proveedor de inteligencia artificial o una combinación de las tres.

El mayor activo de SpaceX continúa siendo su capacidad para convertir ideas consideradas imposibles en tecnologías funcionales. Su mayor riesgo es que los costos de sus nuevas ambiciones crezcan más rápidamente que los beneficios de sus negocios consolidados.

Starlink ya demostró que puede generar dinero. Ahora deberá probar que puede producir suficiente para sostener simultáneamente una revolución espacial, una red mundial de comunicaciones y la nueva apuesta de Musk por la inteligencia artificial.

El martes, SpaceX dejará de hablar únicamente sobre el futuro de la humanidad y tendrá que explicar cómo piensa pagarlo.