La destitución de Mykhailo Fedorov como ministro de Defensa desencadenó una ola de protestas poco habitual en Ucrania y abrió una disputa pública sobre la conducción de la guerra contra Rusia, la modernización de las Fuerzas Armadas y la permanencia del comandante en jefe Oleksandr Syrskyi.
Fedorov, considerado uno de los principales representantes del sector reformista y tecnológico del Gobierno ucraniano, fue apartado del cargo apenas seis meses después de asumirlo. Su salida provocó manifestaciones en Kiev, Leópolis, Járkov, Sumi y otras ciudades, donde miles de personas exigieron su restitución y reclamaron la destitución de Syrskyi.
Las movilizaciones representan uno de los desafíos políticos internos más importantes para el presidente Volodímir Zelenski desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022. Aunque el mandatario ha reconocido el derecho de los ciudadanos a protestar, la continuidad de las concentraciones demuestra que el conflicto ya no se limita a una reorganización administrativa dentro del Ministerio de Defensa.
En el centro de la crisis se encuentra una pregunta decisiva para el futuro de Ucrania: quién debe dirigir la transformación de unas Fuerzas Armadas obligadas a combatir una guerra cada vez más tecnológica, costosa y prolongada.
El ministro que impulsó la guerra tecnológica
Fedorov llegó al Ministerio de Defensa en enero de 2026 después de desempeñarse como ministro de Transformación Digital y convertirse en uno de los funcionarios más conocidos del Gobierno ucraniano.
Su gestión estuvo asociada con la incorporación acelerada de drones, sistemas autónomos, plataformas digitales y nuevos mecanismos de contratación militar. También promovió una relación más directa entre el Estado, las unidades desplegadas en el frente y las empresas privadas dedicadas al desarrollo de tecnología defensiva.
El antiguo ministro defendía un modelo inspirado en el funcionamiento de las empresas tecnológicas: ciclos rápidos de experimentación, evaluación constante de resultados y sustitución de los sistemas que no demostraran utilidad en el campo de batalla.
Durante su breve periodo al frente de Defensa se impulsaron programas para fortalecer las unidades de drones, modernizar las adquisiciones militares y reducir los procedimientos burocráticos que retrasaban la llegada de equipos a los soldados.
Este enfoque convirtió a Fedorov en una figura popular entre jóvenes, desarrolladores, empresarios de la industria militar y sectores de las Fuerzas Armadas que consideran que Ucrania necesita abandonar las estructuras heredadas de la época soviética.
Sin embargo, su programa también generó resistencia dentro de la jerarquía militar tradicional.
La disputa con Oleksandr Syrskyi
Tras su destitución, Fedorov hizo pública la profundidad de sus diferencias con Oleksandr Syrskyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
El antiguo ministro acusó al alto mando de bloquear reformas, obstaculizar iniciativas tecnológicas y priorizar las disputas internas sobre la transformación de las unidades de combate.
Sus declaraciones expusieron una división que hasta entonces había permanecido mayoritariamente dentro de las instituciones. Por un lado, se encuentran quienes defienden una estructura militar centralizada, basada en cadenas de mando rígidas y operaciones de gran escala. Por otro, están los sectores que reclaman unidades más autónomas, mayor utilización de drones y decisiones adaptadas rápidamente a las condiciones del frente.
Los manifestantes responsabilizan a Syrskyi de mantener tácticas consideradas anticuadas y de no atender suficientemente las advertencias sobre las bajas sufridas en determinadas operaciones.
El general conserva, sin embargo, el respaldo de una parte importante de la dirigencia militar y fue defendido anteriormente por Zelenski como un comandante experimentado en la conducción de la guerra.
Destituirlo en medio de las protestas podría ser interpretado como una concesión a la presión de las calles. Mantenerlo sin realizar cambios, en cambio, podría profundizar el malestar entre los veteranos, las unidades tecnológicas y una parte de la sociedad.
Las protestas rompen la imagen de unidad
Las manifestaciones comenzaron después de que Zelenski anunciara la salida de Fedorov como parte de una reorganización más amplia del Gobierno.
En pocos días, las concentraciones se extendieron por numerosas ciudades. Jóvenes, veteranos, voluntarios y familiares de militares participaron en actos públicos para exigir explicaciones sobre la decisión.
Las movilizaciones son especialmente significativas porque Ucrania permanece bajo la ley marcial y enfrenta diariamente ataques rusos. Desde el comienzo de la invasión, el Gobierno y la oposición habían evitado convertir sus diferencias políticas en protestas prolongadas que pudieran proyectar una imagen de división.
La salida de Fedorov rompió parcialmente ese consenso.
Para los manifestantes, la unidad nacional no debe significar la ausencia de críticas. Sostienen que cuestionar las decisiones del Gobierno es una forma de fortalecer el esfuerzo de guerra y evitar que los errores se mantengan por razones políticas o burocráticas.
El Gobierno, por su parte, necesita impedir que la disputa se convierta en una crisis de confianza más amplia contra Zelenski.
La prolongación de la guerra, las dificultades para movilizar nuevos soldados, el cansancio de la población y las constantes pérdidas humanas han aumentado la sensibilidad social ante cualquier decisión relacionada con la conducción militar.
Zelenski consulta a una nueva generación de comandantes
Ante el crecimiento de las protestas, Zelenski inició reuniones con varios de los principales comandantes ucranianos.
Entre los oficiales consultados se encuentran dirigentes militares que adquirieron experiencia directa durante la invasión rusa y que representan una generación más joven que la actual cúpula de las Fuerzas Armadas.
El presidente podría estar evaluando cambios en la estructura de mando, aunque hasta ahora no ha confirmado la destitución de Syrskyi.
Entre los nombres mencionados como posibles figuras de mayor responsabilidad aparecen comandantes vinculados con unidades que han destacado por su capacidad de adaptación, el empleo de drones y la coordinación descentralizada de operaciones.
El debate no se reduce a sustituir a una persona. Una eventual renovación del alto mando podría modificar la doctrina militar de Ucrania y acelerar el paso hacia un modelo de guerra basado en unidades pequeñas, sistemas no tripulados e inteligencia digital.
No obstante, realizar cambios profundos mientras Rusia mantiene la presión sobre el frente también representa un riesgo. Una transición desordenada podría afectar la coordinación de las operaciones y generar disputas por el control de las fuerzas.
Fedorov rechaza un cargo alternativo
El Gobierno intentó reducir la tensión ofreciendo a Fedorov una nueva posición relacionada con la innovación y la reforma militar fuera del Ministerio de Defensa.
El exministro rechazó la propuesta y habría condicionado su regreso a la restitución plena en el cargo que ocupaba.
Su decisión incrementó la presión sobre Zelenski. Aceptar las condiciones de Fedorov implicaría reconocer que su destitución fue un error, mientras que mantenerlo fuera del Gobierno podría prolongar las protestas y aumentar la incertidumbre dentro de la industria de defensa.
La cartera quedó provisionalmente bajo la conducción de Yevhen Khmara, un oficial con experiencia en operaciones especiales.
Las empresas militares observan con preocupación la transición. Ucrania desarrolló durante la guerra una industria dinámica de drones, sistemas electrónicos y armamento autónomo que depende de la coordinación rápida con el Ministerio de Defensa.
Los fabricantes temen que la salida de Fedorov frene contratos, retrase evaluaciones y devuelva parte del proceso de adquisición a estructuras burocráticas más lentas.
La crisis llega en un momento crítico de la guerra
La disputa política coincide con una nueva intensificación de los ataques entre Ucrania y Rusia.
Mientras Zelenski intenta contener las protestas, las fuerzas ucranianas continúan lanzando operaciones con drones contra instalaciones logísticas, industriales y energéticas rusas. Moscú, por su parte, mantiene los ataques con misiles y drones contra ciudades e infraestructura ucraniana.
La capacidad tecnológica se ha convertido en un elemento esencial para compensar la superioridad rusa en población, recursos y producción convencional.
Por esa razón, la destitución del funcionario identificado con la modernización militar es interpretada por sus seguidores como una decisión que podría afectar directamente la capacidad defensiva del país.
Los aliados occidentales también observan la crisis con atención. Estados Unidos y los gobiernos europeos necesitan que Ucrania mantenga instituciones estables y mecanismos transparentes para administrar la ayuda militar.
Una prolongada confrontación entre el poder político, la cúpula militar y los sectores reformistas podría debilitar la confianza de los socios internacionales y complicar las solicitudes de nuevos recursos.
Una prueba para el liderazgo de Zelenski
Zelenski enfrenta una decisión compleja.
Restituir a Fedorov podría calmar las protestas y reforzar el programa de innovación, pero debilitaría la autoridad presidencial y profundizaría el enfrentamiento con Syrskyi.
Destituir al comandante en jefe permitiría presentar una renovación militar, aunque también podría generar inestabilidad dentro de las Fuerzas Armadas.
Mantener la estructura actual, por otra parte, amenaza con prolongar el descontento y consolidar la percepción de que el Gobierno protege a la jerarquía tradicional frente a los reformistas.
La crisis demuestra que, después de más de cuatro años de guerra a gran escala, la sociedad ucraniana continúa respaldando la resistencia contra Rusia, pero exige participar en el debate sobre la manera en que se conduce el conflicto.
La unidad nacional que permitió a Ucrania resistir la invasión ya no garantiza automáticamente el respaldo a todas las decisiones del Gobierno.
El desenlace de la disputa entre Fedorov y Syrskyi podría determinar no solamente la composición del Ministerio de Defensa, sino también el modelo con el que Ucrania intentará enfrentar la siguiente etapa de la guerra.