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Washington financiará seguridad energética y Australia reforzará la vigilancia contra el narcotráfico. El paquete evidencia la creciente competencia con Pekín por la influencia política y estratégica sobre las pequeñas naciones insulares.

Estados Unidos y Australia anunciaron un paquete conjunto de 580 millones de dólares para reforzar su cooperación con las naciones insulares del Pacífico, una región que se ha convertido en uno de los principales escenarios de competencia política y estratégica con China.

El anuncio fue realizado durante la reunión de líderes del Foro de las Islas del Pacífico, celebrada en Palaos entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre.

Estados Unidos aportará 150 millones de dólares, mientras Australia destinará 600 millones de dólares australianos, equivalentes a unos 430 millones de dólares estadounidenses.

Aunque los recursos serán presentados como asistencia para enfrentar necesidades regionales, el paquete constituye también una respuesta al crecimiento de la presencia china mediante inversiones, préstamos, proyectos de infraestructura, acuerdos policiales y convenios de seguridad.

Estados Unidos regresa con 150 millones de dólares

La contribución estadounidense representa una de las señales más visibles de que el Gobierno de Donald Trump pretende conservar su presencia en el Pacífico después del desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

El cierre de esa institución generó dudas sobre la continuidad de numerosos programas estadounidenses y creó espacios que China podría aprovechar para ampliar su influencia.

Del paquete anunciado por Washington, 60 millones de dólares serán destinados a enfrentar la crisis energética mediante la ampliación de instalaciones para almacenar combustible, el fortalecimiento de las redes eléctricas y la preparación ante interrupciones del suministro.

Las islas del Pacífico dependen en gran medida de combustibles importados y son particularmente vulnerables a las variaciones internacionales de precios, los conflictos geopolíticos y los fenómenos meteorológicos extremos.

La guerra entre Estados Unidos e Irán y las restricciones al transporte por el estrecho de Ormuz han elevado los costos energéticos internacionales, afectando especialmente a economías pequeñas que deben importar prácticamente todo el combustible que consumen.

Washington también busca demostrar que su estrategia regional no se limita al despliegue militar o a la confrontación con China, sino que incluye inversiones capaces de resolver problemas cotidianos de las poblaciones insulares.

Australia combate una nueva ruta del narcotráfico

Australia aportará la mayor parte del paquete mediante un programa de 600 millones de dólares australianos orientado al combate del narcotráfico y el crimen organizado.

El Gobierno del primer ministro Anthony Albanese financiará sistemas de vigilancia marítima, tecnología, entrenamiento policial e intercambio regional de información.

Las autoridades australianas advierten que las redes criminales internacionales están utilizando cada vez más las extensas rutas marítimas del Pacífico para transportar cocaína, metanfetaminas y otras drogas hacia Australia y Nueva Zelanda.

La limitada capacidad de vigilancia de algunas naciones insulares facilita el uso de sus aguas territoriales, puertos y aeropuertos como puntos de tránsito.

El programa permitirá reforzar las policías locales, mejorar la detección de embarcaciones sospechosas y ampliar la cooperación entre los gobiernos de la región.

Para Canberra, el combate al narcotráfico también constituye una forma de fortalecer su presencia en un área que históricamente ha considerado parte fundamental de su entorno de seguridad.

¿Por qué las pequeñas islas son tan importantes?

Aunque muchas naciones del Pacífico tienen poblaciones reducidas, controlan enormes zonas económicas exclusivas y se encuentran cerca de rutas marítimas esenciales para el comercio mundial.

Su ubicación resulta estratégica para la navegación, las comunicaciones submarinas, la vigilancia aérea y naval y el posible despliegue de fuerzas militares.

Países como Palaos, Micronesia y las Islas Marshall mantienen acuerdos especiales con Estados Unidos. Otros, como las Islas Salomón, Vanuatu y las Islas Cook, han ampliado sus relaciones con China.

La competencia también tiene una dimensión diplomática. Cada Estado insular dispone de voto en organizaciones internacionales y puede reconocer oficialmente a China o a Taiwán.

Pekín busca reducir el número de países que mantienen relaciones diplomáticas con Taipéi, mientras Estados Unidos y sus aliados intentan evitar que China consiga controlar puertos o establecer instalaciones militares en la región.

China amplía su presencia

China ha financiado carreteras, edificios gubernamentales, puertos, instalaciones deportivas y otros proyectos en diferentes países del Pacífico.

También ha firmado acuerdos de cooperación policial y de seguridad, entre ellos un controvertido convenio con las Islas Salomón que provocó preocupación en Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

Los gobiernos occidentales temen que algunas obras civiles puedan facilitar posteriormente el acceso de barcos o fuerzas de seguridad chinas. Pekín rechaza estas acusaciones y asegura que su cooperación no persigue crear una esfera de influencia.

El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, sostiene que la ayuda de su país no incluye condiciones políticas y responde a las solicitudes de los gobiernos insulares.

Sin embargo, la competencia entre las potencias ha obligado a Estados Unidos y Australia a aumentar sus recursos, reabrir embajadas y ofrecer proyectos que durante años no habían sido considerados prioritarios.

Taiwán provoca tensión durante la cumbre

La reunión celebrada en Palaos también quedó marcada por la presencia de representantes de China y Taiwán.

Pekín protestó y advirtió de posibles consecuencias después de que funcionarios taiwaneses participaran en un acto ceremonial junto con representantes chinos.

China considera a Taiwán parte de su territorio y rechaza cualquier participación que pueda interpretarse como reconocimiento internacional de la isla.

Palaos mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán y se ha resistido a las presiones para romperlas. Su posición convierte al país anfitrión en uno de los puntos más sensibles de la disputa diplomática entre Pekín y Taipéi.

La controversia amenaza con desplazar los asuntos que las naciones insulares consideran prioritarios, como el cambio climático, la protección de los océanos, la pesca, el desarrollo económico y la preparación ante desastres.

Los líderes del Pacífico han pedido reiteradamente que las grandes potencias no conviertan el foro en un escenario exclusivo de su rivalidad.

El riesgo de una competencia basada solo en dinero

El paquete de Estados Unidos y Australia puede mejorar la infraestructura energética y la seguridad regional, pero también confirma que la ayuda internacional está cada vez más condicionada por la competencia con China.

Las naciones insulares intentan aprovechar el interés de las potencias para obtener inversiones, sin quedar obligadas a elegir permanentemente entre Washington y Pekín.

Para muchos gobiernos del Pacífico, el cambio climático representa una amenaza más inmediata que la rivalidad militar. El aumento del nivel del mar, la erosión costera y los ciclones pueden hacer inhabitables algunas islas.

Australia ha enfrentado críticas por mantener su dependencia de los combustibles fósiles, mientras Estados Unidos ha reducido programas tradicionales de cooperación y desarrollo.

China, por su parte, ha sido cuestionada por la falta de transparencia de algunos contratos y por el riesgo de aumentar el endeudamiento de países con economías pequeñas.

El anuncio de los 580 millones de dólares demuestra que Estados Unidos y Australia no están dispuestos a ceder el Pacífico a Pekín. Sin embargo, conservar la confianza regional dependerá de que los fondos produzcan beneficios duraderos y no se limiten a una reacción temporal frente al crecimiento de China.