LUMI-AI multiplicará por diez la capacidad europea para desarrollar inteligencia artificial y estará disponible para empresas emergentes, industrias y centros científicos. El proyecto forma parte de la estrategia de la Unión Europea para reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos y China.
La Unión Europea adjudicó a la empresa francesa Bull un contrato por trescientos ochenta y siete coma ocho millones de euros para construir LUMI-AI, un nuevo superordenador especializado en el entrenamiento y ejecución de modelos de inteligencia artificial.
El sistema será instalado en el centro de datos de CSC, en Kajaani, Finlandia, junto al actual superordenador LUMI. Está previsto que entre en funcionamiento durante la segunda mitad de dos mil veintisiete.
Según las estimaciones del proyecto, LUMI-AI ofrecerá diez veces más capacidad para inteligencia artificial y casi duplicará la potencia de cálculo científico del sistema al que sustituirá.
La máquina se convertirá en el núcleo de la denominada LUMI AI Factory, una infraestructura compartida por Finlandia, República Checa, Dinamarca, Estonia, Noruega y Polonia.
Europa necesita más potencia informática
El proyecto responde a una carencia cada vez más importante para la industria tecnológica europea: desarrollar inteligencia artificial avanzada requiere enormes cantidades de capacidad informática, pero gran parte de esa infraestructura se encuentra actualmente en Estados Unidos y China.
La demanda europea ya supera los recursos disponibles. Evangelos Floros, responsable de infraestructura de EuroHPC, reconoció que algunas solicitudes deben rechazarse porque la red no tiene capacidad suficiente para atenderlas.
La situación limita especialmente a universidades, empresas emergentes y pequeñas compañías que no pueden adquirir miles de procesadores especializados ni pagar los servicios de las grandes plataformas estadounidenses.
LUMI-AI permitirá que esos actores entrenen modelos, procesen grandes cantidades de información y ejecuten simulaciones científicas sin tener que depender exclusivamente de proveedores extranjeros.
¿Qué es una fábrica de inteligencia artificial?
Las llamadas fábricas de IA no son fábricas en el sentido industrial tradicional. Se trata de centros que combinan superordenadores, almacenamiento de datos, herramientas de programación, expertos y servicios de asesoría.
Su objetivo es proporcionar toda la infraestructura necesaria para convertir una investigación o una base de datos en un sistema funcional de inteligencia artificial.
Una empresa podría utilizarlas para entrenar un modelo especializado en medicina, energía, manufactura o transporte. Las universidades podrán procesar información científica y desarrollar simulaciones relacionadas con el clima, nuevos materiales, enfermedades o física avanzada.
EuroHPC, el organismo europeo responsable de la supercomputación, dispone de un presupuesto de ocho mil doscientos millones de euros hasta finales de dos mil veintisiete. La organización ha establecido diecinueve fábricas de inteligencia artificial alrededor de doce superordenadores y proyecta seguir ampliando la red.
LUMI-AI será el sexto sistema especializado adquirido dentro de ese programa.
Una máquina europea con tecnología internacional
El superordenador será construido por Bull, una antigua división del grupo Atos que actualmente pertenece al Estado francés. El contrato representa el mayor pedido recibido en la historia de la compañía.
LUMI-AI utilizará la arquitectura BullSequana XH3500 y un sistema de refrigeración líquida diseñado para reducir el consumo energético y controlar la temperatura de sus componentes.
La potencia de procesamiento procederá de aceleradores AMD Instinct MI430X y procesadores AMD EPYC de sexta generación, con hasta doscientos cincuenta y seis núcleos. IBM proporcionará la tecnología de almacenamiento y Nokia participará en las redes del centro de datos.
Aunque el proyecto fortalece la autonomía europea, también evidencia que el continente todavía depende de componentes estadounidenses fundamentales. AMD e IBM siguen ocupando posiciones centrales dentro de la infraestructura.
La participación de Bull y Nokia permite aumentar el control europeo sobre la integración, las comunicaciones y la administración del sistema, pero no elimina completamente la dependencia exterior en procesadores avanzados.
Inteligencia artificial, ciencia y datos confidenciales
LUMI-AI estará diseñado para trabajar con grandes conjuntos de información, incluidos datos dinámicos o confidenciales. Esto permitiría utilizarlo en sectores que necesitan mayores garantías de seguridad, como medicina, industria, administración pública y servicios financieros.
El sistema estará disponible principalmente para empresas emergentes y pequeñas y medianas compañías, aunque también podrá ser utilizado por universidades, instituciones científicas y grandes proyectos industriales.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran el desarrollo de modelos de lenguaje europeos, investigación farmacéutica, predicción climática, diseño de materiales, automatización industrial y optimización de redes energéticas.
La infraestructura de EuroHPC ya es utilizada por compañías como la francesa OVHcloud, que entrenó inicialmente un modelo fundacional en el superordenador alemán Jupiter. La empresa italiana Domyn también utiliza recursos europeos para desarrollar su propio modelo de inteligencia artificial.
Integración con computación cuántica
Otra de las características previstas es la conexión de LUMI-AI con LUMI-IQ, una plataforma europea de computación cuántica.
La combinación no significa que las computadoras cuánticas vayan a reemplazar inmediatamente a los sistemas convencionales. Permitirá experimentar con procesos híbridos en los que el superordenador gestione la mayor parte de una operación y el sistema cuántico se encargue de determinados cálculos especializados.
Esta arquitectura podría ser útil en investigación química, criptografía, optimización, descubrimiento de medicamentos y simulación de materiales.
Una infraestructura energéticamente eficiente
El nuevo centro utilizará electricidad procedente completamente de fuentes renovables. Además, el calor generado por los procesadores será recuperado para alimentar la red de calefacción urbana de Kajaani.
Estas medidas buscan reducir el impacto ambiental de una tecnología que consume cantidades crecientes de electricidad y agua.
El diseño de refrigeración líquida permitirá extraer el calor directamente de los componentes y reutilizar una parte de esa energía, en lugar de expulsarla al ambiente.
La carrera por la soberanía tecnológica
Estados Unidos conserva una ventaja considerable gracias a empresas como Nvidia, AMD, Microsoft, Google, Amazon y OpenAI. China, por su parte, desarrolla aceleradores, centros de datos y modelos propios como respuesta a las restricciones tecnológicas estadounidenses.
Europa cuenta con centros científicos avanzados y talento especializado, pero ha quedado rezagada en plataformas digitales, fabricación de chips y modelos comerciales de inteligencia artificial.
LUMI-AI no cerrará por sí solo esa brecha. Sin embargo, proporcionará una infraestructura que permitirá a investigadores y empresas europeas desarrollar sistemas sin depender completamente de centros de datos controlados desde otros continentes.
La mitad del costo será asumida por EuroHPC mediante el programa Europa Digital. El cincuenta por ciento restante será financiado por los seis países que integran el consorcio de LUMI-AI.
La inversión representa, por tanto, algo más que la compra de un superordenador. Es una apuesta para que Europa conserve control sobre los datos, la investigación y las tecnologías que definirán buena parte de su competitividad económica durante las próximas décadas.