El líder de Reform UK quiere convertir a El Salvador en destino de extranjeros condenados por delitos graves en cárceles británicas. Argumenta que reduciría costos y aliviaría la saturación penitenciaria, aunque el Gobierno salvadoreño todavía no ha confirmado negociaciones.
El modelo penitenciario de Nayib Bukele podría abrir un nuevo capítulo internacional. Nigel Farage, líder del partido británico Reform UK, confirmó este lunes que pretende enviar a El Salvador a extranjeros encarcelados en Reino Unido si su formación consigue llegar al poder.
La propuesta contempla eventualmente trasladar hasta 10.000 presos extranjeros condenados por delitos graves, una medida con la que Farage asegura que podría reducir la presión sobre las cárceles británicas y disminuir el costo que representa mantener a esos reclusos dentro del país.
La iniciativa todavía está lejos de convertirse en un acuerdo.
El Gobierno de El Salvador no ha confirmado hasta ahora que esté dispuesto a negociar con Reform UK y el partido británico actualmente no controla el Gobierno. Sin embargo, Farage decidió avanzar enviando dos representantes a territorio salvadoreño para explorar la posibilidad.
Reform UK enviará emisarios a El Salvador
Los encargados de realizar los primeros contactos serán Vanessa Frake, antigua funcionaria del sistema penitenciario británico, y Lee Anderson, presidente de Reform UK.
Ambos buscarán conversar con autoridades salvadoreñas sobre las condiciones económicas, jurídicas y penitenciarias que permitirían desarrollar un eventual programa de traslado de reclusos.
Farage sostiene que mantener a un preso extranjero en El Salvador podría costar aproximadamente la mitad de lo que cuesta mantenerlo dentro del sistema penitenciario británico.
Según su planteamiento, además del ahorro económico, el traslado permitiría liberar miles de plazas en cárceles británicas que enfrentan importantes problemas de capacidad.
La propuesta combina así dos de los temas más sensibles de la política británica actual: inmigración y crisis penitenciaria.
El Salvador se convierte nuevamente en referencia internacional
La elección de El Salvador no es casual.
Durante los últimos años, el Gobierno de Nayib Bukele ha desarrollado una política penitenciaria fuertemente asociada a su estrategia contra las pandillas y ha convertido sus cárceles de máxima seguridad en uno de los elementos más reconocibles de su modelo de seguridad.
Farage defendió la posibilidad de utilizar el sistema salvadoreño pese a las críticas internacionales sobre las condiciones penitenciarias y aseguró que cualquier eventual acuerdo debería garantizar condiciones que considere razonables y apropiadas.
El dirigente británico también rechazó que todas las prisiones salvadoreñas tengan las mismas características de los centros de máxima seguridad que han recibido mayor atención internacional.
La propuesta demuestra, en cualquier caso, que El Salvador ya no aparece únicamente como referencia latinoamericana en materia de seguridad.
Su modelo comienza a formar parte también de discusiones políticas en Europa.
Hasta 10.000 presos podrían entrar en el programa
Reform UK ha señalado repetidamente que su objetivo sería deportar o trasladar fuera del Reino Unido a hasta 10.000 extranjeros presos por delitos graves.
No todos necesariamente terminarían en El Salvador, pero la propuesta presentada por Farage convertiría al país centroamericano en uno de los posibles destinos de ese programa.
Para Reino Unido, el atractivo sería doble.
Primero, reducir la cantidad de presos dentro de un sistema penitenciario sometido a fuertes presiones de espacio.
Segundo, disminuir los costos asociados con el mantenimiento de extranjeros que, según la política propuesta por Reform UK, deberían abandonar el país una vez cumplidas sus condenas.
Farage argumenta que resulta poco lógico mantener durante años a esos reclusos dentro de cárceles británicas cuando eventualmente podrían ser expulsados del territorio nacional.
La saturación carcelaria alimenta el debate
La propuesta aparece mientras Reino Unido discute cómo enfrentar la falta de capacidad en sus cárceles.
El Gobierno laborista ha impulsado mecanismos de liberación anticipada para reducir la población penitenciaria, incluyendo medidas que permitirían que determinados reclusos salgan después de cumplir una parte menor de sus condenas.
Farage utiliza esa situación para presentar su alternativa como una solución que permitiría liberar plazas sin adelantar la salida de presos extranjeros condenados por delitos graves.
El dirigente incluso reconoció que el actual Gobierno heredó una situación penitenciaria extremadamente complicada de administraciones anteriores, pero acusó a los principales partidos británicos de carecer de soluciones suficientes.
Pero todavía no existe un acuerdo con Bukele
Este es el punto fundamental.
Reform UK ha anunciado su intención de negociar; El Salvador no ha aceptado públicamente la propuesta.
El Gobierno salvadoreño tampoco ha confirmado hasta ahora reuniones oficiales con los emisarios de Farage ni las condiciones bajo las cuales estaría dispuesto a recibir presos provenientes del Reino Unido.
Además, Reform UK tendría que alcanzar primero el Gobierno británico para poder aplicar una política de esta magnitud. Las próximas elecciones generales están previstas, en condiciones normales, para 2029, aunque siempre existe la posibilidad de un adelanto electoral.
Por ahora, por tanto, se trata de una propuesta política y de una negociación exploratoria.
Bukele gana influencia fuera de América Latina
Más allá de si el acuerdo termina concretándose, el anuncio tiene una relevancia política considerable.
Durante los últimos años, dirigentes latinoamericanos han citado repetidamente a Bukele como referencia para políticas de seguridad y combate al crimen organizado.
Ahora esa influencia comienza a aparecer también en Europa.
Reino Unido no estaría analizando reproducir exactamente el régimen de seguridad salvadoreño, sino utilizar su infraestructura penitenciaria como parte de una política británica de deportación y gestión carcelaria.
Si las conversaciones prosperan y Reform UK eventualmente alcanza el poder, El Salvador podría convertirse en receptor de presos procedentes de una de las principales potencias europeas.
Una idea que hasta hace pocos años habría parecido políticamente improbable comienza así a incorporarse al debate británico.
Y vuelve a demostrar hasta qué punto el modelo de seguridad construido por Nayib Bukele ha dejado de ser únicamente un fenómeno salvadoreño para convertirse en una referencia —y también una fuente de controversia— dentro del debate político internacional.