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Alibaba presentó su modelo más grande hasta ahora y DeepSeek lanzó una alternativa cuyo costo operativo es más de cien veces inferior al de algunos sistemas estadounidenses. China todavía no domina la inteligencia artificial más avanzada, pero está cambiando el terreno de la competencia: ya no basta con construir el modelo más poderoso, también debe ser suficientemente barato para utilizarlo masivamente.

China está intensificando su ofensiva en la carrera mundial de la inteligencia artificial mediante una estrategia diferente a la seguida por las grandes compañías estadounidenses: reducir drásticamente el precio de utilizar modelos avanzados y facilitar que empresas y desarrolladores puedan instalarlos, modificarlos o incorporarlos a sus propios productos.

Alibaba presentó el 3 de agosto Qwen3.8-Max, el modelo más grande y avanzado desarrollado hasta ahora dentro de su familia Qwen. Casi simultáneamente, DeepSeek puso en circulación V4-Flash, una versión diseñada para realizar tareas de programación, razonamiento y automatización a un costo extremadamente bajo.

Los dos lanzamientos muestran que las compañías chinas no solamente intentan alcanzar a OpenAI, Anthropic y Google en capacidad. También buscan debilitar el modelo económico de sus competidores, basado en cobrar precios superiores por el acceso a sistemas cerrados y costosos de operar.

Alibaba apuesta por el tamaño

Qwen3.8-Max posee 2,4 billones de parámetros, las variables internas que un modelo aprende durante su entrenamiento y utiliza para identificar patrones, generar respuestas y ejecutar tareas.

La cifra lo convierte en uno de los modelos públicamente anunciados más grandes del mundo. Sin embargo, tener más parámetros no significa automáticamente ser más inteligente, preciso o confiable. La arquitectura, los datos utilizados, el entrenamiento y la forma de emplear los recursos pueden ser más importantes que el tamaño total.

Alibaba utiliza una arquitectura denominada mezcla de expertos. Aunque el modelo contiene 2,4 billones de parámetros, solamente activa alrededor de 95.000 millones para procesar cada solicitud. Esto permite reducir el gasto computacional y el tiempo de respuesta frente a un sistema que utilizara toda su estructura simultáneamente.

El modelo puede procesar hasta un millón de tokens dentro de una misma solicitud. En términos prácticos, esta capacidad le permite analizar extensos documentos, grandes repositorios de programación, imágenes, videos y otras cantidades considerables de información sin dividirlas en múltiples conversaciones.

Alibaba sostiene que Qwen3.8-Max fue diseñado especialmente para programación autónoma, investigación, automatización del trabajo y tareas prolongadas que requieren planificar, ejecutar, comprobar resultados y corregir errores.

La compañía asegura que, durante una prueba interna, el sistema trabajó durante 16 días en un proyecto de ingeniería de software, generando código, realizando evaluaciones y modificando su propio proceso. Estas afirmaciones proceden del desarrollador y necesitan ser comprobadas de forma independiente antes de ser consideradas una demostración definitiva de superioridad tecnológica.

El mejor modelo chino, pero no el mejor del mundo

Qwen3.8-Max ascendió rápidamente en plataformas donde usuarios comparan las respuestas de diferentes sistemas.

El modelo alcanzó la posición más alta entre las inteligencias artificiales chinas en evaluaciones de texto y llegó al segundo lugar mundial en pruebas visuales. En clasificación general de texto se ubicó en quinto lugar.

Sin embargo, permaneció detrás de varios modelos desarrollados por Anthropic. Esto revela una diferencia importante: Alibaba ha conseguido reducir la distancia respecto de los líderes estadounidenses, pero todavía no ha demostrado que los haya superado de manera general.

La presentación de Qwen3.8-Max elevó aproximadamente un 7 % el valor de las acciones de Alibaba en Hong Kong, reflejando el optimismo de los inversionistas sobre la capacidad de la compañía para convertirse en un actor central del mercado global de inteligencia artificial.

DeepSeek no busca ser el más potente, sino el más barato

La estrategia de DeepSeek es todavía más agresiva.

Su nuevo V4-Flash cuesta 0,14 dólares por cada millón de tokens de entrada y 0,28 dólares por cada millón de tokens generados. Cuando la información ya se encuentra almacenada en la memoria temporal del sistema, el precio de entrada puede bajar hasta 0,0028 dólares por millón de tokens.

La firma independiente Artificial Analysis calculó que ejecutar una prueba completa con DeepSeek V4-Flash cuesta, en promedio, alrededor de tres centavos de dólar.

La misma evaluación estimó un costo de 86 centavos para Kimi K3, 1,86 dólares para GPT-5.6 Sol de OpenAI y 3,15 dólares para Claude Fable 5 de Anthropic.

Esto significa que, bajo esa metodología, V4-Flash puede resultar alrededor de 105 veces más barato que el modelo de Anthropic.

La diferencia puede parecer pequeña cuando se observa una sola consulta. Pero una compañía que procesa millones de documentos, atiende a miles de clientes o genera grandes cantidades de código podría ahorrar millones de dólares utilizando un modelo más económico.

Esa es la verdadera amenaza que representa DeepSeek: no necesita ser el sistema más inteligente del mundo para convertirse en una opción atractiva. Solamente debe ser suficientemente competente y mucho más barato.

El bajo precio también tiene un costo

DeepSeek V4-Flash no alcanzó los mejores resultados en las pruebas generales de inteligencia.

Artificial Analysis le otorgó una puntuación de 50 sobre 100, equivalente a la obtenida por Gemini 3.6 Flash de Google. Kimi K3 alcanzó 57 puntos, mientras los modelos principales de OpenAI y Anthropic lo superaron por nueve puntos o más.

Esto significa que DeepSeek ofrece una relación extraordinaria entre costo y rendimiento, pero no necesariamente la mayor capacidad disponible.

Para tareas extremadamente complejas, investigaciones sensibles, programación crítica o decisiones donde un error pueda ser costoso, una empresa podría seguir prefiriendo un modelo más caro y preciso.

Pero la mayoría de las actividades comerciales no requiere permanentemente la inteligencia artificial más avanzada. Resumir documentos, organizar información, atender consultas, generar borradores, clasificar datos o automatizar procesos rutinarios puede realizarse con sistemas menos potentes.

Ese mercado de tareas cotidianas es precisamente donde los modelos chinos pueden expandirse con mayor rapidez.

La ventaja de los modelos abiertos

Alibaba anunció que liberará los pesos de Qwen3.8-Max, permitiendo que desarrolladores descarguen los parámetros aprendidos por el sistema y lo adapten a sus propias necesidades.

Esta modalidad es conocida como modelo de pesos abiertos. No significa necesariamente que todo el proceso de entrenamiento, los datos y el código sean completamente públicos, pero concede una libertad considerablemente mayor que los servicios cerrados.

OpenAI, Anthropic y Google mantienen sus principales modelos bajo control centralizado. Los usuarios pueden acceder a ellos mediante aplicaciones o interfaces de programación, pero no pueden descargar el sistema completo ni modificar directamente sus parámetros.

La estrategia china permite que gobiernos, universidades y compañías ejecuten los modelos dentro de sus propios servidores, reduzcan la dependencia de proveedores extranjeros y adapten su comportamiento a idiomas, leyes o sectores específicos.

Esto puede ser especialmente atractivo para países y empresas preocupados por la privacidad de sus datos o por la posibilidad de quedar subordinados a decisiones comerciales tomadas en Estados Unidos.

China intenta conquistar el mercado antes que la frontera

La competencia tecnológica suele presentarse como una carrera para construir una inteligencia artificial superior a todas las demás.

Sin embargo, la historia de la tecnología demuestra que el producto más poderoso no siempre domina el mercado. También importan el precio, la disponibilidad, la facilidad de adaptación y la cantidad de desarrolladores dispuestos a utilizarlo.

Las compañías estadounidenses continúan controlando buena parte de la infraestructura, los chips más avanzados, los grandes centros de datos y los modelos con mejor rendimiento general.

China intenta compensar esas desventajas mediante eficiencia, modelos abiertos y precios que reducen los márgenes de ganancia de sus rivales.

La estrategia no consiste necesariamente en derrotar inmediatamente a OpenAI o Anthropic en todas las evaluaciones. Consiste en convertir la inteligencia artificial avanzada en un servicio tan barato y abundante que resulte difícil justificar el pago por alternativas mucho más costosas.

Una guerra de precios peligrosa para todos

El abaratamiento beneficia inicialmente a consumidores y empresas. Permite que pequeños desarrolladores, universidades y compañías de países con menos recursos utilicen sistemas que anteriormente requerían presupuestos enormes.

Pero también crea problemas.

Construir y operar modelos avanzados sigue necesitando centros de datos, electricidad, chips y personal especializado. Si los precios caen demasiado rápido, las empresas podrían tener dificultades para recuperar sus inversiones.

Las compañías estadounidenses han comprometido cantidades extraordinarias de dinero en infraestructura de inteligencia artificial. Sus planes dependen de que exista una demanda capaz de pagar servicios con márgenes suficientes.

DeepSeek y Alibaba están cuestionando esa suposición. Si un modelo chino puede resolver gran parte de las tareas empresariales por una fracción del precio, los proveedores estadounidenses deberán bajar sus tarifas, demostrar una superioridad clara o concentrarse en actividades donde la precisión justifique el costo.

Más barato tampoco significa más seguro

La facilidad para descargar y modificar modelos también puede dificultar su supervisión.

Un sistema centralizado puede ser actualizado, limitado o retirado por la compañía que lo administra. Un modelo distribuido entre miles de servidores permanece disponible incluso si el desarrollador original intenta imponer nuevas restricciones.

Esto favorece la innovación independiente, pero también permite eliminar protecciones, modificar comportamientos y utilizar el sistema en actividades que sus creadores no habían previsto.

La competencia entre Estados Unidos y China no se limita, por tanto, al rendimiento y el precio. También enfrenta dos modelos distintos: sistemas cerrados, controlados y más costosos frente a alternativas abiertas, adaptables y considerablemente más baratas.

China todavía no gana, pero cambia las reglas

Los nuevos lanzamientos no demuestran que China haya conquistado el liderazgo mundial de la inteligencia artificial.

Qwen3.8-Max continúa detrás de algunos sistemas estadounidenses en las clasificaciones generales. DeepSeek V4-Flash ofrece precios extraordinarios, pero su rendimiento se mantiene por debajo de los modelos más avanzados.

La transformación ocurre en otro lugar.

China está demostrando que una inteligencia artificial útil no tiene que ser necesariamente la mejor del mundo ni costar enormes cantidades de dinero. Para millones de empresas, el modelo ganador podría ser simplemente aquel que resuelva correctamente la mayor parte del trabajo al menor precio posible.

Estados Unidos conserva la ventaja en la frontera tecnológica. China intenta convertir esa ventaja en un lujo demasiado caro para el mercado masivo.

La próxima etapa de la guerra de la inteligencia artificial no se decidirá únicamente por cuál sistema obtiene la mayor puntuación. También dependerá de cuál pueda utilizarse millones de veces sin convertir cada respuesta en un gasto difícil de sostener.