La economía mexicana dio una señal inesperada de fortaleza en abril. Después de meses marcados por dudas sobre inversión, moderación del consumo e incertidumbre externa, el Indicador Global de la Actividad Económica registró un crecimiento mensual de 1,2% y un avance anual de 2,2%, según cifras desestacionalizadas del INEGI.
El dato sorprendió porque superó las expectativas del mercado. Reuters reportó que se trató de la mayor expansión mensual de la economía mexicana en más de cinco años, por encima del 0,9% esperado por analistas, y mejor que el crecimiento revisado de 0,6% observado en marzo.
La lectura política y económica es clara: Méico no está en una fase de contracción generalizada, pero tampoco puede cantar victoria. El repunte de abril muestra capacidad de recuperación, aunque todavía falta comprobar si se trata del inicio de una tendencia sostenida o de un rebote puntual después de un periodo de debilidad.
Construcción, industria y servicios empujan el crecimiento
El motor principal del avance estuvo en las actividades secundarias, que incluyen industria, construcción, minería, energía y manufactura. Estas crecieron 2,1% mensual en abril, mientras las actividades terciarias —comercio y servicios— aumentaron 0,7%. En contraste, las actividades primarias retrocedieron 0,4%.
Dentro de los datos sectoriales, la construcción destacó con un incremento mensual de 7,6%, una cifra relevante porque este sector suele tener efectos multiplicadores sobre empleo, demanda de materiales, transporte e inversión. Las manufacturas también avanzaron 1,2% mensual, aunque en términos anuales todavía mostraron una caída de 0,3%, lo que refleja que el sector industrial no está completamente recuperado.
El comercio también aportó señales positivas. El comercio al por mayor creció 2,9% mensual y el comercio al por menor avanzó 1,6%, un dato importante porque conecta directamente con el consumo interno. Sin embargo, algunos servicios todavía mostraron debilidad, como los servicios de esparcimiento y actividades recreativas, que cayeron 5% mensual.
Un respiro para el gobierno mexicano
El dato llega en un momento políticamente importante para México. La economía venía enfrentando una narrativa de enfriamiento, alimentada por menor dinamismo de la inversión, cautela empresarial y tensiones comerciales vinculadas a Estados Unidos. Por eso, el crecimiento de abril ofrece al gobierno mexicano un argumento para sostener que la actividad productiva conserva capacidad de reacción.
Pero el repunte también obliga a una lectura prudente. La economía mexicana sigue dependiendo de una combinación delicada: consumo interno, inversión pública y privada, exportaciones manufactureras, relación comercial con Estados Unidos y condiciones financieras internas. Un mes fuerte no elimina los riesgos, especialmente si la industria manufacturera continúa mostrando señales mixtas.
La clave estará en los próximos datos. Si mayo, junio y el segundo trimestre confirman una mejora sostenida, México podría entrar en una etapa de recuperación más sólida. Si el crecimiento se modera de nuevo, abril quedaría como un rebote estadístico más que como un cambio estructural.
Banxico mantiene la tasa y observa con cautela
El Banco de México decidió mantener su tasa de referencia en 6,5%, en una decisión unánime tomada en un entorno de inflación gradualmente a la baja y con expectativa de mayor dinamismo económico durante la segunda mitad del año.
La inflación general se desaceleró a 3,55% anual en la primera quincena de junio, pero la inflación subyacente se ubicó en 4,12%, todavía por encima de la meta de 3% del banco central. Esa diferencia explica por qué Banxico puede celebrar la moderación inflacionaria, pero no tiene margen para actuar con exceso de confianza.
En otras palabras, México enfrenta una combinación favorable pero frágil: crecimiento mejor al esperado, inflación a la baja y una política monetaria estable. El riesgo es que presiones externas, cambios en la política económica de Estados Unidos o nuevas tensiones geopolíticas alteren ese equilibrio.
La oportunidad y el límite del momento mexicano
El crecimiento de abril muestra que México conserva fortalezas importantes: una base industrial relevante, cercanía con el mercado estadounidense, capacidad exportadora, un sector servicios amplio y una construcción que puede actuar como motor de corto plazo.
Sin embargo, el desafío de fondo sigue siendo convertir ese impulso en crecimiento sostenido. Para lograrlo, México necesita inversión estable, seguridad jurídica, infraestructura competitiva, energía suficiente, menor informalidad y una política económica capaz de aprovechar el reordenamiento de cadenas productivas globales.
El dato de abril es una buena noticia para México, pero no una garantía. La economía mostró músculo, pero ahora deberá demostrar resistencia. El verdadero examen no será haber crecido 1,2% en un mes, sino sostener ese dinamismo en medio de inflación persistente, cautela monetaria y un entorno internacional cada vez más incierto.