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Estados Unidos intensificó este domingo sus esfuerzos para destrabar el futuro de Gaza con nuevas conversaciones en Egipto que reúnen a los principales mediadores regionales, mientras Israel y Hamás mantienen diferencias fundamentales sobre el desarme de la organización palestina y la retirada de las tropas israelíes.

Jared Kushner, enviado del presidente estadounidense Donald Trump, llegó este domingo a Egipto en una visita que no había sido anunciada previamente y se reunió con el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, como parte de un nuevo impulso diplomático para poner en marcha la hoja de ruta estadounidense para Gaza.

Kushner participa en las conversaciones junto con Nickolay Mladenov, enviado del denominado Consejo de Paz para Gaza. Paralelamente, representantes de Egipto, Qatar y Turquía mantienen contactos con Hamás y funcionarios del movimiento palestino estuvieron presentes en algunas de las reuniones celebradas en El Cairo.

El dirigente de Hamás Khalil al-Hayya también se reunió con el jefe de la inteligencia egipcia, Hassan Rashad, y reiteró la disposición del grupo a avanzar con el plan promovido por Washington para intentar poner fin definitivamente al conflicto y comenzar la reconstrucción de la Franja.

El desarme de Hamás sigue siendo el gran obstáculo

La propuesta estadounidense plantea, en términos generales, el cese de las operaciones militares, el desarme de Hamás y otros grupos armados, una retirada progresiva de las fuerzas israelíes y la transferencia de la administración de Gaza hacia una nueva estructura civil palestina.

También contempla la participación de una fuerza internacional de estabilización y la creación de nuevos cuerpos policiales palestinos encargados de la seguridad durante el periodo de transición.

Sobre el papel, existe una coincidencia importante: tanto Israel como Hamás han mostrado disposición hacia varios de esos objetivos.

El problema está en quién debe dar el primer paso.

Israel exige que Hamás se desarme completamente antes de realizar una retirada sustancial de Gaza. Hamás, por su parte, sostiene que la entrega o almacenamiento de sus armas solamente puede producirse después de que Israel detenga sus ataques y comience a retirar sus tropas.

Esa diferencia en el orden de implementación se ha convertido en uno de los principales obstáculos para convertir el acuerdo político en acciones concretas.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó recientemente como inaceptable la última formulación de la hoja de ruta estadounidense y mantiene reservas sobre aspectos esenciales del acuerdo. Israel también ha expresado preocupación por la petición estadounidense de detener los asesinatos selectivos de dirigentes de Hamás mientras considera que el grupo continúa reconstruyendo capacidades militares dentro de Gaza.

Kushner llevará ahora la negociación a Israel

El siguiente paso será intentar acercar posiciones directamente con el Gobierno israelí.

Kushner y Mladenov tienen previsto reunirse con Netanyahu después de las conversaciones desarrolladas en Egipto, en un intento de encontrar una fórmula que permita iniciar la aplicación gradual del plan sin exigir a ninguna de las partes un movimiento irreversible antes de recibir garantías de cumplimiento de la otra.

Washington intenta construir precisamente un mecanismo de verificación progresiva: el desarme avanzaría por etapas y las fuerzas israelíes retrocederían a medida que se confirme el cumplimiento de los compromisos acordados.

El objetivo final sería retirar a Hamás del control militar de Gaza, reducir progresivamente la presencia israelí y entregar la administración cotidiana del territorio a una autoridad palestina de carácter civil y tecnocrático.

Las bombas continúan mientras se negocia

La nueva ofensiva diplomática ocurre mientras la violencia continúa dentro de Gaza.

Israel retomó ataques aéreos durante los últimos días después de haber reducido temporalmente sus operaciones. El Ejército israelí informó este domingo de ataques contra integrantes de Hamás y de la Yihad Islámica en Jan Yunis y Nuseirat. Autoridades médicas palestinas reportaron varios heridos y posteriormente la muerte de uno de ellos.

El alto el fuego alcanzado en octubre de 2025 consiguió detener la fase de combates de mayor intensidad, pero nunca logró eliminar completamente los enfrentamientos.

Desde entonces se han seguido registrando ataques israelíes y acciones de grupos armados palestinos, mientras las diferencias sobre el futuro político y militar de Gaza han impedido transformar la tregua en una solución permanente.

Una negociación que podría definir el futuro de Gaza

La reunión de El Cairo representa uno de los intentos diplomáticos más importantes de los últimos meses porque, a diferencia de anteriores conversaciones centradas principalmente en conseguir treguas temporales, el objetivo actual pretende definir quién administrará Gaza y bajo qué condiciones de seguridad.

Para Estados Unidos, el reto consiste en conseguir simultáneamente tres objetivos difíciles de conciliar: eliminar la capacidad militar de Hamás, obtener una retirada israelí y construir una administración palestina capaz de gobernar y reconstruir un territorio devastado por años de guerra.

Egipto, Qatar y Turquía vuelven a desempeñar un papel fundamental como intermediarios capaces de mantener canales abiertos con Hamás, mientras Washington concentra sus esfuerzos en convencer a Israel de aceptar una implementación gradual.

Las próximas conversaciones con Netanyahu podrían determinar si el nuevo impulso diplomático consigue finalmente romper el bloqueo.

Por ahora existe una hoja de ruta y nuevamente existe negociación.

Lo que todavía no existe es acuerdo sobre el punto más importante: quién debe comenzar a cumplirla.