El Gobierno de José Antonio Kast profundiza su estrategia de seguridad penitenciaria en Chile con la denominada “Operación Cancerbero”, un amplio traslado de reclusos de alta peligrosidad hacia la cárcel de La Laguna, en la región del Maule. Sin embargo, más allá del operativo, la forma escogida por La Moneda para presentarlo públicamente ha abierto una fuerte polémica política por sus similitudes con la estrategia comunicacional del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
El procedimiento comenzó el jueves con el traslado de centenares de internos desde diferentes centros penitenciarios. Solo durante esa primera jornada fueron movilizados 687 reclusos y este sábado otros 250 fueron trasladados a La Laguna, mientras las autoridades anunciaron que el poblamiento del nuevo centro continuará progresivamente.
Entre los primeros trasladados se encontraban integrantes y líderes de organizaciones vinculadas al crimen organizado, que serán sometidos a regímenes de máxima o alta seguridad. Kast calificó la operación como un momento “histórico” y aseguró que representa un cambio en la manera en que el Estado chileno enfrenta al crimen organizado dentro del sistema penitenciario.
Pero la controversia ha estado principalmente en las imágenes difundidas por el propio Gobierno. Los videos mostraron a reclusos esposados, sentados en filas y con la cabeza inclinada, acompañados por canciones de grupos como NSYNC, Metallica y Rage Against the Machine. Uno de los montajes utilizó “Bye Bye Bye” mientras aparecían mensajes sobre el inicio de una nueva etapa de máxima seguridad.
La estética fue rápidamente comparada con la utilizada por Bukele en El Salvador, cuyo modelo carcelario ha sido observado de cerca por Kast. Antes de asumir la Presidencia chilena, el mandatario visitó El Salvador y recorrió el Centro de Confinamiento del Terrorismo, CECOT, además de solicitar cooperación para conocer la experiencia salvadoreña en materia penitenciaria.
Desde sectores de la oposición chilena se ha cuestionado que una política de seguridad termine convertida en un espectáculo comunicacional. La exministra Carolina Tohá criticó la puesta en escena, mientras el exministro de Justicia Luis Cordero advirtió sobre el riesgo de transformar el sistema penitenciario en un mecanismo de degradación de las personas privadas de libertad.
El Ejecutivo rechaza esas críticas. El subsecretario de Justicia, Luis Silva, sostuvo que la estrategia ha logrado transmitir a la ciudadanía el mensaje de que existe un cambio de enfoque frente al crimen y aseguró que Chile no pretende copiar exactamente el modelo salvadoreño, sino desarrollar lo que denominó un “estilo chileno”.
La Operación Cancerbero coloca así la seguridad en el centro de la agenda del nuevo Gobierno de Kast y anticipa uno de los debates políticos que probablemente marcarán su administración: hasta dónde puede llegar la política de mano dura contra el crimen organizado sin convertir la seguridad pública en una herramienta de espectáculo político.