Caracas y Jerusalén acordaron establecer nuevamente mecanismos de coordinación consular después de 17 años sin relaciones diplomáticas. El acercamiento, impulsado tras la cooperación humanitaria israelí por los terremotos que golpearon Venezuela, representa uno de los cambios más importantes de la nueva política exterior venezolana.
Venezuela e Israel han comenzado a reconstruir una relación interrumpida desde 2009.
Los gobiernos de ambos países anunciaron un acuerdo para establecer un mecanismo oficial de coordinación que permita nuevamente la prestación de servicios consulares a venezolanos e israelíes, poniendo fin a 17 años sin este tipo de cooperación bilateral.
El acuerdo, sin embargo, no implica todavía el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas ni la reapertura inmediata de embajadas. Representa un primer nivel de normalización que permitirá a ambos Estados atender las necesidades de sus ciudadanos y mantener canales oficiales de comunicación.
El movimiento constituye un giro especialmente significativo para Venezuela, cuya política exterior estuvo durante décadas estrechamente vinculada con Irán y marcada por un fuerte enfrentamiento con Israel.
Una ruptura que comenzó con Hugo Chávez
Las relaciones diplomáticas entre Venezuela e Israel fueron suspendidas en enero de 2009, durante la presidencia de Hugo Chávez.
Caracas tomó entonces la decisión en protesta por la ofensiva militar israelí en Gaza y como expresión del respaldo venezolano a la causa palestina. Desde ese momento, los dos países permanecieron sin embajadas y con contactos oficiales extremadamente limitados.
Durante los gobiernos de Chávez y posteriormente Nicolás Maduro, Venezuela profundizó además su relación estratégica con Irán, uno de los principales adversarios regionales de Israel. Ese alineamiento convirtió durante años cualquier posibilidad de acercamiento entre Caracas y Jerusalén en una alternativa políticamente remota.
El escenario venezolano de 2026, sin embargo, es profundamente distinto.
El nuevo contexto político y la creciente aproximación de Caracas a Washington han abierto espacios para una política exterior menos condicionada por las alianzas construidas durante las últimas dos décadas. Reuters describe el acercamiento con Israel como parte de una transformación más amplia de la posición geopolítica venezolana.
Los terremotos abrieron una puerta
Paradójicamente, una tragedia terminó creando el primer gran puente entre ambos países.
Después de los fuertes terremotos que afectaron Venezuela el pasado 24 de junio, Israel envió una delegación humanitaria y técnica para colaborar en las labores de emergencia, evaluación de estructuras y planificación de la reconstrucción.
La misión israelí trabajó junto a autoridades venezolanas en el análisis de edificaciones dañadas y posteriormente amplió sus actividades para colaborar en el desarrollo de un plan nacional de recuperación de las zonas afectadas.
La cooperación humanitaria produjo algo que durante años había resultado prácticamente imposible: funcionarios de los dos países comenzaron nuevamente a trabajar de forma directa.
Poco después comenzaron las conversaciones políticas.
El canciller venezolano Félix Plasencia y el ministro de Exteriores israelí Gideon Sa’ar mantuvieron contactos durante las semanas siguientes y finalmente acordaron establecer el nuevo mecanismo de coordinación consular.
La comunidad judía venezolana desempeña un papel importante
La comunidad judía de Venezuela también participó activamente en el acercamiento.
El rabino principal de la Asociación Israelita de Venezuela, Isaac Cohen, entregó al gobierno venezolano una carta solicitando considerar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares con Israel.
Según la Cancillería venezolana, uno de los argumentos planteados fue precisamente la necesidad de garantizar atención y protección a la comunidad judía residente en el país.
La apertura de un mecanismo consular puede facilitar trámites, documentación y asistencia para ciudadanos de ambos países que durante años tuvieron que recurrir a representaciones diplomáticas ubicadas en terceros Estados.
La dimensión práctica del acuerdo es importante, pero su significado político es todavía mayor.
Un paso, no todavía una reconciliación completa
Caracas y Jerusalén han sido cuidadosos en delimitar el alcance de lo anunciado.
Venezuela e Israel todavía no han restablecido formalmente relaciones diplomáticas completas.
No existe por ahora una decisión anunciada para intercambiar nuevamente embajadores o reabrir inmediatamente las antiguas representaciones diplomáticas. El acuerdo establece primero una estructura de coordinación destinada a ofrecer servicios consulares y continuar la cooperación técnica bilateral.
Esto permite a ambas partes avanzar gradualmente sin exigir una reconciliación política inmediata.
El propio gobierno venezolano mantiene posiciones críticas hacia determinadas políticas israelíes y continúa expresando apoyo a Palestina, lo que demuestra que la apertura consular no equivale a una coincidencia política entre ambos gobiernos.
La diferencia es que esas discrepancias ya no impiden completamente la cooperación entre los dos Estados.
Venezuela redibuja su política exterior
El acercamiento con Israel no ocurre de manera aislada.
Durante los últimos meses, Caracas ha comenzado a reconstruir o fortalecer relaciones con varios países después de años de aislamiento y enfrentamientos diplomáticos. El movimiento hacia Israel aparece así dentro de una estrategia más amplia de reinserción internacional.
Para Israel, recuperar un canal oficial con Venezuela significa también restablecer presencia política en un país que durante casi dos décadas estuvo entre sus críticos más contundentes en América Latina.
Para Venezuela, representa una señal particularmente clara de que su política exterior está entrando en una nueva etapa.
La cooperación tras los terremotos demostró además que incluso Estados separados por fuertes diferencias políticas pueden encontrar espacios de entendimiento cuando existen intereses humanitarios y necesidades concretas.
Un giro histórico todavía incompleto
Diecisiete años después de la ruptura ordenada por Hugo Chávez, Venezuela e Israel vuelven oficialmente a comunicarse.
El paso es todavía limitado. No hay embajadas reabiertas ni relaciones diplomáticas plenamente restauradas.
Pero existe nuevamente un mecanismo oficial, cooperación técnica y servicios consulares.
Eso convierte el anuncio en mucho más que una cuestión administrativa.
Venezuela está desmontando uno de los símbolos más duraderos de la política exterior de la era Chávez y abriendo una relación que durante casi dos décadas parecía políticamente imposible.
La siguiente pregunta será si este primer acercamiento consular termina convirtiéndose en el paso previo para una normalización diplomática completa entre Caracas y Jerusalén.