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Las elecciones primarias celebradas este martes en cinco estados de Estados Unidos dejaron señales importantes sobre el rumbo de los partidos Demócrata y Republicano de cara a las elecciones legislativas de noviembre. El avance del sector progresista en Míchigan, la derrota de una candidata respaldada por el aparato demócrata y el fracaso de un aspirante apoyado por Donald Trump marcaron una jornada que anticipa campañas altamente polarizadas.

El resultado más significativo ocurrió en Míchigan, donde Abdul El-Sayed derrotó por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens y obtuvo la candidatura demócrata al Senado. El-Sayed, médico y exdirector de salud pública, representa al sector progresista vinculado políticamente con figuras como Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

Su victoria supone una derrota para la dirección tradicional del Partido Demócrata, que había concentrado su respaldo político y financiero alrededor de Stevens. La candidata moderada contó con el apoyo de importantes dirigentes del partido y de organizaciones externas que invirtieron decenas de millones de dólares en publicidad electoral. A pesar de esa diferencia de recursos, El-Sayed consiguió movilizar a votantes jóvenes mediante actos públicos, entrevistas digitales, pódcast y redes sociales.

La campaña del vencedor se concentró en tres promesas: reducir la influencia del dinero privado en la política, mejorar las condiciones económicas de las familias y establecer un sistema de salud universal. Su postura crítica hacia el respaldo estadounidense a Israel también convirtió la contienda en una medición del cambio de opinión que atraviesa la base demócrata sobre la política exterior de Washington.

Una prueba decisiva para la izquierda demócrata

El-Sayed se enfrentará en noviembre al republicano Mike Rogers en una elección considerada clave para el control del Senado. Míchigan es un estado electoralmente competitivo que Donald Trump ganó en las presidenciales de 2024, mientras los demócratas intentan conservar un escaño actualmente en sus manos.

La elección será una prueba para determinar si un candidato claramente progresista puede conquistar votantes moderados e independientes fuera de los distritos tradicionalmente demócratas. Una victoria fortalecería la posición del ala izquierda dentro del partido; una derrota alimentaría el argumento de que sus propuestas tienen dificultades para imponerse en estados divididos.

El avance progresista también se manifestó en las primarias para la Cámara de Representantes. El activista climático William Lawrence ganó la nominación demócrata en el séptimo distrito de Míchigan, mientras el legislador estatal Donavan McKinney derrotó al congresista Shri Thanedar en un distrito que incluye parte de Detroit.

Sin embargo, el movimiento sufrió un revés en Misuri. La excongresista Cori Bush fracasó en su intento de recuperar el escaño que perdió en 2024 y volvió a ser derrotada por Wesley Bell. El resultado demostró que el crecimiento del sector progresista no es uniforme y que los candidatos moderados continúan conservando capacidad electoral en algunos distritos urbanos.

Un candidato de Trump pierde ante un rival que había abandonado su campaña

La jornada también dejó una de las derrotas republicanas más inesperadas. Amir Hassan, respaldado públicamente por Donald Trump, perdió la primaria del octavo distrito congresional de Míchigan frente a Tom Smith, un candidato poco conocido que había suspendido su campaña semanas antes de la votación.

Hassan había recaudado más de US$700.000 y contaba con experiencia militar y federal. Smith, en cambio, prácticamente no desarrolló una campaña convencional. El resultado representa un golpe para los republicanos porque el distrito es considerado una de sus mejores oportunidades para arrebatarle un escaño a los demócratas en noviembre.

Aunque Trump mantiene una enorme influencia sobre las primarias republicanas, esta derrota evidencia que su respaldo no garantiza automáticamente la victoria y que los votantes locales pueden apartarse de las recomendaciones del liderazgo nacional.

Los votantes frenan reformas impulsadas por los republicanos

Más allá de las candidaturas, los electores rechazaron propuestas promovidas por sectores republicanos para modificar las reglas institucionales de Misuri y Kansas.

En Misuri, una amplia mayoría votó contra una reforma que habría obligado a las iniciativas ciudadanas a obtener mayoría no solamente a nivel estatal, sino también en cada distrito congresional. La medida habría permitido que algunos distritos bloquearan reformas aprobadas por la mayoría de los votantes del estado.

En Kansas, los electores rechazaron una propuesta para sustituir el sistema de nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema estatal por elecciones populares. La iniciativa estaba relacionada con el intento conservador de modificar la composición del tribunal después de decisiones que protegieron el derecho al aborto dentro del estado.

Kansas también produjo una sorpresa en la primaria demócrata para la gobernación. La senadora estatal Cindy Holscher venció a Ethan Corson, quien había sido respaldado por la gobernadora Laura Kelly y por buena parte del aparato tradicional del partido. Holscher se enfrentará al republicano Ty Masterson, presidente del Senado estatal y candidato respaldado por Trump.

Una batalla que anticipa el rumbo de 2028

Los resultados en Míchigan, Misuri, Kansas, Virginia y Washington no decidieron únicamente quién aparecerá en las papeletas de noviembre. También mostraron las tensiones que definirán el futuro político de Estados Unidos.

Dentro del Partido Demócrata continúa la disputa entre una estructura moderada que busca conquistar al centro y un movimiento progresista que apuesta por movilizar a jóvenes, trabajadores y votantes descontentos con las instituciones tradicionales. Entre los republicanos, Trump conserva el control político general, pero enfrenta límites en determinadas elecciones locales.

La gran prueba llegará en noviembre. Entonces se sabrá si el entusiasmo progresista observado en las primarias puede convertirse en mayorías electorales en estados competitivos o si la selección de candidatos ideológicamente más definidos termina beneficiando a los republicanos.