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Una versión digital del expresidente apareció durante el lanzamiento presidencial de su hijo Flávio Bolsonaro, pese a que el exmandatario permanece bajo arresto domiciliario y tiene prohibido comunicarse públicamente. El caso obliga a la justicia electoral brasileña a determinar si la inteligencia artificial puede convertirse en el sustituto político de una persona silenciada por orden judicial.

Jair Bolsonaro volvió simbólicamente a una campaña electoral de la que se encuentra legalmente apartado, esta vez mediante un avatar creado con inteligencia artificial que apareció durante el lanzamiento de la candidatura presidencial de su hijo, el senador Flávio Bolsonaro.

La versión digital del expresidente pronunció un mensaje ante los simpatizantes reunidos el sábado 25 de julio en São Paulo y pidió respaldo para el candidato que pretende heredar su movimiento político de cara a las elecciones presidenciales de octubre de 2026. El video reconocía expresamente que había sido generado con inteligencia artificial, pero imitaba la imagen, la voz y la forma de expresión de Bolsonaro.

La aparición provocó una reacción inmediata de partidos de izquierda y centroizquierda, que acudieron ante la justicia electoral argumentando que el recurso tecnológico podría haber sido utilizado para eludir las restricciones impuestas al exmandatario.

El caso plantea una pregunta inédita para Brasil: ¿puede una campaña utilizar una copia digital de una persona que tiene prohibido comunicarse públicamente?

Un Bolsonaro virtual pide apoyo para su hijo

Durante el acto de nominación del Partido Liberal, el avatar se dirigió a los asistentes como si fuera el propio Jair Bolsonaro y presentó a Flávio como el hombre elegido para continuar su proyecto político.

La intervención buscó transmitir que, aunque el expresidente se encuentra físicamente ausente, su liderazgo sigue presente dentro del movimiento conservador brasileño.

El mensaje digital afirmó que ninguna prisión podría silenciar el sentimiento político despertado por Bolsonaro y pidió a los seguidores recibir con los brazos abiertos a quien había escogido para sustituirlo. La campaña intentó presentar el video como un homenaje claramente identificado y no como una grabación auténtica.

La participación virtual fue uno de los momentos centrales de una convención en la que Flávio Bolsonaro formalizó su candidatura contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El acto también contó con la presencia del presidente argentino Javier Milei y un mensaje en video del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como parte de la estrategia para mostrar respaldo internacional al nuevo candidato conservador.

Bolsonaro permanece bajo arresto domiciliario

Jair Bolsonaro no pudo acudir personalmente a la convención porque permanece bajo arresto domiciliario después de ser condenado por su participación en un intento de revertir el resultado de las elecciones de 2022.

Las medidas judiciales también le impiden comunicarse públicamente mientras cumple las condiciones establecidas por los tribunales. Esa prohibición dificulta que Flávio utilice directamente la imagen y el liderazgo político de su padre durante la campaña.

El avatar ofrece una posible solución tecnológica: permite reproducir la presencia del expresidente sin que este aparezca físicamente, grabe personalmente un mensaje o participe directamente en un acto político.

Precisamente por eso, sus críticos consideran que el video podría constituir una maniobra para evadir la orden judicial, aunque la inteligencia artificial utilizada haya sido advertida al público.

La discusión no se limita a determinar si la grabación era falsa. La justicia deberá analizar si una representación sintética puede realizar aquello que una persona real tiene expresamente prohibido hacer.

La oposición lleva el caso ante la justicia electoral

Una coalición de partidos de izquierda y centroizquierda presentó el domingo una petición ante el Tribunal Superior Electoral para impugnar la utilización del avatar.

Los denunciantes sostienen que las normas brasileñas impiden utilizar contenido sintético capaz de reproducir a personas reales cuando pueda influir en la intención de voto. También advierten que estas herramientas poseen un importante poder de persuasión y manipulación política.

La defensa de Flávio Bolsonaro respondió al día siguiente que el video no violaba las reglas electorales porque informaba claramente que había sido generado con inteligencia artificial.

Los abogados también alegaron que la pieza no buscaba perjudicar a ninguna persona, no difundía información falsa y no mezclaba imágenes auténticas con contenido manipulado. Bajo esa interpretación, no podría ser clasificada como un “deepfake” engañoso.

La disputa coloca a los jueces ante una zona gris jurídica. El material no pretendía hacer creer al público que Bolsonaro estaba realmente presente, pero sí utilizó su identidad artificial para pedir votos y respaldar una candidatura.

El presidente del tribunal evita condenar el video

Kassio Nunes Marques, presidente del Tribunal Superior Electoral, señaló que el uso de inteligencia artificial en las campañas no está completamente prohibido.

Según el magistrado, la tecnología puede utilizarse siempre que no sea empleada para perjudicar a otra persona. Sin embargo, evitó pronunciarse directamente sobre el avatar de Bolsonaro antes de que el caso sea formalmente estudiado por el tribunal.

Las reglas electorales brasileñas prohíben utilizar contenido fabricado o manipulado para difundir información falsa o engañosa que pueda afectar la equidad de las elecciones o la integridad del proceso.

El problema es que el video de Bolsonaro no encaja fácilmente dentro de esa definición. No ocultó su origen artificial y tampoco presentó un acontecimiento inexistente como si fuera verdadero.

Su objetivo fue diferente: colocar una representación digital en el lugar de una persona que legalmente no puede participar en la comunicación pública.

¿Puede ser castigado Jair Bolsonaro?

Especialistas consideran que podría ser difícil responsabilizar directamente al expresidente si no existe evidencia de que grabó, autorizó o participó en la producción del mensaje.

Ivar Hartmann, profesor de Derecho en São Paulo, señaló que Bolsonaro podría alegar que no intervino en la creación del video y que otras personas utilizaron su imagen sin una autorización directa.

La responsabilidad podría recaer entonces sobre la campaña de Flávio Bolsonaro, el Partido Liberal o los encargados de producir y difundir el contenido.

El tribunal también deberá determinar si el uso de la identidad del expresidente constituye propaganda electoral irregular, una evasión de las medidas judiciales o una forma legítima de expresión política claramente presentada como artificial.

Hasta ahora no existe una decisión definitiva sobre el caso.

La inteligencia artificial como sustituto político

La controversia supera la figura de Bolsonaro y podría establecer un precedente para futuras elecciones en Brasil y otros países.

Hasta ahora, las principales preocupaciones sobre la inteligencia artificial electoral se habían concentrado en los videos falsos utilizados para atribuir declaraciones inexistentes a candidatos, fabricar escándalos o difundir desinformación.

El caso brasileño introduce un problema distinto: una persona digital creada para actuar como representante de alguien que no puede participar personalmente.

Un dirigente inhabilitado, encarcelado, enfermo o fallecido podría continuar interviniendo en una campaña mediante avatares capaces de pronunciar nuevos discursos, responder preguntas y producir mensajes adaptados a diferentes públicos.

La tecnología ya no serviría únicamente para falsificar un acontecimiento. También podría prolongar artificialmente el liderazgo de una figura política y convertir su identidad en una herramienta permanente de propaganda.

Flávio necesita mantener vivo el apellido Bolsonaro

La candidatura de Flávio Bolsonaro depende en gran medida de su capacidad para conservar el apoyo político acumulado por su padre.

Durante el lanzamiento, el senador prometió reducir impuestos, fortalecer la lucha contra el crimen y continuar el legado del expresidente. También utilizó constantemente referencias familiares para presentarse como heredero natural del bolsonarismo.

Sin embargo, la campaña enfrenta dificultades para construir alianzas con los partidos de centroderecha y todavía busca completar su fórmula presidencial. Una encuesta de Datafolha divulgada antes de la convención colocó a Lula por delante de Flávio en una eventual segunda vuelta.

La imagen del expresidente continúa siendo fundamental para movilizar al sector más ideológico de la derecha brasileña. La ausencia física de Bolsonaro obliga a la campaña a buscar mecanismos alternativos para mantenerlo en el centro de la competencia.

El avatar de inteligencia artificial podría haber sido una aparición excepcional, pero también podría convertirse en una estrategia recurrente si la justicia electoral no establece límites claros.

Una elección marcada por la batalla tecnológica

Brasil celebrará en octubre unas elecciones que pondrán a prueba uno de los sistemas de regulación de inteligencia artificial electoral más estrictos de la región.

La justicia deberá proteger la libertad de expresión y permitir usos legítimos de nuevas tecnologías, pero también impedir que estas sean utilizadas para engañar a los votantes, violar restricciones judiciales o crear candidatos digitales imposibles de controlar.

El caso del avatar de Bolsonaro representa el primer gran enfrentamiento de esta campaña sobre los límites entre innovación, propaganda y manipulación.

La decisión del Tribunal Superior Electoral determinará si una copia digital puede hablar en nombre de una persona silenciada judicialmente o si las restricciones legales también deben extenderse a su imagen, su voz y cualquier representación creada mediante inteligencia artificial.

Bolsonaro está fuera de la campaña físicamente, pero su versión virtual ya logró colocarlo nuevamente en el centro de la elección brasileña.