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El expresidente vuelve al país más de cuatro años después de su extradición a Estados Unidos. Aunque fue indultado por Donald Trump, deberá comparecer ante la justicia hondureña por el caso Pandora II.

Juan Orlando Hernández, ex-presidente de Honduras indultado por la administración Trump de las acusas por narcotráfico que se le imputaban en Estados Unidos, regresa este domingo 26 de julio a Honduras, en medio de un amplio despliegue de seguridad, concentraciones de simpatizantes y una fuerte controversia política por los procesos judiciales que todavía enfrenta en el país.

El exmandatario tiene previsto aterrizar en un vuelo privado en el Aeropuerto Internacional de Palmerola, en Comayagua, donde será recibido por familiares, dirigentes y seguidores del Partido Nacional. Su retorno se produce más de cuatro años después de haber sido extraditado a Estados Unidos, en abril de 2022.

Hernández vuelve después de recibir, a finales de 2025, un indulto del presidente estadounidense Donald Trump. En 2024 había sido condenado a 45 años de prisión por delitos relacionados con narcotráfico y armas, acusaciones que el exgobernante ha rechazado reiteradamente y que atribuye a una persecución política.

Sin embargo, el perdón presidencial estadounidense no afecta las causas abiertas en Honduras. Hernández deberá presentarse el próximo 3 de agosto ante un juez por los delitos de fraude y lavado de activos relacionados con el denominado caso Pandora II.

La Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción acusa al expresidente de participar en un esquema mediante el cual fondos públicos habrían sido desviados para financiar campañas políticas. El Ministerio Público también le atribuye el presunto lavado de más de 62 millones de lempiras.

La Corte Suprema de Justicia suspendió temporalmente la orden de captura y la alerta internacional emitidas contra Hernández, permitiendo que regrese voluntariamente y enfrente el proceso en libertad mientras comparece ante los tribunales. La suspensión no representa el cierre ni la desestimación definitiva de la causa.

Su defensa solicitará que los cargos sean retirados, argumentando que otros imputados dentro del mismo expediente ya fueron favorecidos con resoluciones judiciales. Hernández sostiene que la acusación fue impulsada por razones políticas y asegura que retorna para someterse al procedimiento legal.

El regreso también reaviva el debate sobre su influencia dentro del Partido Nacional. Dirigentes oficialistas consideran que su experiencia podría fortalecer a esa organización, mientras sectores opositores y organizaciones anticorrupción advierten que el proceso pondrá a prueba la independencia y credibilidad del sistema judicial hondureño.

La llegada de Juan Orlando Hernández no cierra así uno de los capítulos más polémicos de la historia política reciente de Honduras. Por el contrario, abre una nueva etapa en la que el recibimiento político y familiar quedará en segundo plano frente a la audiencia del 3 de agosto, cuando la justicia hondureña deberá decidir cómo continuará el caso Pandora II.