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El líder indígena miskito y exdiputado nicaragüense Brooklyn Rivera falleció en Managua a los 73 años, luego de permanecer bajo custodia estatal desde septiembre de 2023. Su muerte ha provocado reacciones de organismos internacionales, defensores de derechos humanos y representantes de comunidades indígenas que exigen esclarecer las circunstancias que rodearon su detención y posterior deterioro de salud.

El Gobierno de Nicaragua informó que Rivera murió a causa de complicaciones derivadas de una infección bacteriana asociada a secuelas de COVID-19. El dirigente se encontraba hospitalizado desde marzo de este año en una unidad de cuidados intensivos de la capital nicaragüense.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y familiares del líder indígena han cuestionado la versión oficial. Durante más de dos años, Rivera permaneció incomunicado y su paradero fue desconocido públicamente, una situación que organismos internacionales calificaron como desaparición forzada.

Una figura clave para los pueblos indígenas

Brooklyn Rivera fue una de las voces más influyentes en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas de la Costa Caribe de Nicaragua. Fundó y dirigió el movimiento YATAMA (Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka), organización que durante décadas impulsó demandas de autonomía, reconocimiento territorial y protección de los recursos naturales de las comunidades miskitas.

Su trayectoria política estuvo marcada por una constante defensa de la autonomía indígena y por sus denuncias contra proyectos extractivos y ocupaciones de territorios ancestrales en la región caribeña del país.

Detención y controversia internacional

Rivera fue arrestado en septiembre de 2023 después de regresar a Nicaragua tras una etapa en el exilio. Desde entonces, diversas organizaciones internacionales denunciaron la falta de información sobre su situación y exigieron pruebas de vida.

La publicación de fotografías oficiales a finales de mayo mostró al dirigente en un estado de salud extremadamente delicado, conectado a equipos médicos y con evidentes signos de deterioro físico, imágenes que generaron preocupación y críticas dentro y fuera del país.

Tras conocerse su fallecimiento, organismos de derechos humanos solicitaron una investigación independiente para determinar si las condiciones de detención y la falta de supervisión médica adecuada contribuyeron a su muerte.

Reacciones y llamado a la justicia

La muerte de Brooklyn Rivera ha sido interpretada por numerosos sectores como un duro golpe para el movimiento indígena nicaragüense. Líderes comunitarios, activistas y organizaciones internacionales destacaron su legado en la lucha por los derechos de los pueblos originarios y la preservación de sus territorios.

Mientras continúan las demandas para esclarecer los hechos, familiares y seguidores del dirigente han pedido que se respete su memoria y que se garantice justicia en torno a uno de los casos más emblemáticos de la crisis de derechos humanos que atraviesa Nicaragua.