La enviada especial de Estados Unidos para el Escudo de las Américas llevó su agenda regional a Honduras y Costa Rica, en una señal de que Washington quiere conectar lucha contra el crimen, control migratorio y cooperación política en Centroamérica.
Tegucigalpa, Honduras / La gira de Kristi Noem por Centroamérica se ha convertido en una de las primeras pruebas de campo del nuevo enfoque regional de Washington. Tras salir del Departamento de Seguridad Nacional a inicios de marzo, Noem pasó a desempeñarse como enviada especial del Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por el presidente Donald Trump para articular una coalición hemisférica contra los carteles, el crimen transnacional y la migración irregular.
El punto de partida político de esta gira fue la cumbre celebrada el 7 de marzo de 2026 en Doral, Florida, donde Trump lanzó formalmente el Escudo de las Américas. Reuters reportó que al menos una docena de líderes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe participaron en ese encuentro, mientras otra cobertura de Reuters señaló que 17 naciones entraron formalmente en la alianza.
La apuesta de Washington es clara: elevar la cooperación regional en seguridad y endurecer la presión contra las redes criminales que operan en el hemisferio.En Honduras, Noem se reunió el 22 de marzo con el presidente Nasry “Tito” Asfura en Casa Presidencial. Según la versión oficial hondureña difundida por EFE, el encuentro giró en torno a seguridad, migración e inversión, y dejó además una petición concreta de Tegucigalpa para fortalecer capacidades estatales frente al crimen transnacional, la seguridad fronteriza y los desafíos internos de seguridad.
Asfura habló de una “muy buena receptividad” en temas de inversión y seguridad, mientras el secretario de Defensa hondureño dijo que se dialogó sobre equipo, recursos y activos estratégicos para las Fuerzas Armadas.
La visita a Honduras no fue un hecho aislado. De acuerdo con autoridades hondureñas citadas tras la reunión, Noem llegó procedente de República Dominicana y luego siguió hacia Costa Rica, como parte del seguimiento político al Escudo de las Américas. En ese mismo balance, el embajador hondureño en Washington adelantó que la funcionaria podría volver a Honduras en unas semanas acompañada de empresarios interesados en explorar inversiones, lo que añade un componente económico a una gira que inicialmente parecía centrada solo en seguridad.
El paso por Costa Rica confirmó que la gira no se limita al discurso. El gobierno costarricense anunció la firma de un memorando de entendimiento no vinculante con Estados Unidos sobre flujos migratorios, mediante el cual Washington podrá proponer el traslado de extranjeros no estadounidenses hacia territorio costarricense. San José conservará la facultad de aceptar o rechazar cada caso, y las autoridades estiman que podrían llegar hasta 25 personas por semana. Además, el esquema contempla apoyo financiero de Estados Unidos y asistencia logística de la OIM para alojamiento y alimentación.
Ese acuerdo también reabrió un debate sensible en Costa Rica. Medios locales recordaron que las transferencias de migrantes realizadas en 2025 ya habían provocado cuestionamientos judiciales y críticas por las condiciones de atención y por la incertidumbre sobre el estatus legal de las personas enviadas al país. Por eso, aunque el gobierno costarricense presenta el nuevo convenio como una cooperación voluntaria y bajo estándares de derechos humanos, el tema vuelve a tocar fibras delicadas sobre soberanía, manejo migratorio y responsabilidades compartidas en la región
Visto en conjunto, la gira de Kristi Noem deja una señal política nítida: Estados Unidos busca que Centroamérica sea una pieza más activa en su arquitectura regional de seguridad. En Honduras, el acento estuvo en seguridad, migración e inversión; en Costa Rica, el paso siguiente fue un acuerdo operativo sobre recepción de migrantes; y todo ello ocurre bajo el paraguas del Escudo de las Américas, la nueva plataforma regional presentada por Washington como respuesta al crimen organizado.La conclusión razonable, a partir de estos movimientos, es que la Casa Blanca intenta vincular tres agendas que antes solían tratarse por separado: seguridad, movilidad humana y cooperación económica.